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| La Capilla de la tumba de San Antonio |
La tumba del Santo fue llamada desde el principio
´Arca´. En esta capilla, debajo de la mesa del altar
y a una altura de hombre, se encuentra la tumba
del Santo, colocada ahí después de haber estado de 1231
a 1263 en la pequeña iglesia de Santa María Mater
Domini (hoy Capilla de la Virgen Mora) y desde 1263
a 1310 en el centro de la Basílica, delante del
presbiterio, debajo de la actual cúpula cónica; es incierta, en
cambio, la colocación de la tumba de 1310 a 1350
(que puede haber sido incluso la actual). Desde 1350 ha
estado siempre en esta capilla.
Hasta principios del siglo XVI el
estilo con el que estaba decorado la capilla era el
gótico, pintada al fresco por Stefano da Ferrara, el mismo
autor de la Virgen del Pilar.
La decoración actual, del siglo
XVI, muy unitaria del punto de vista arquitectónico y escultórico,
parece que debe atribuirse a Tullio Lombardo.
El altar es
más bien sobresaliente, pero el artista Tiziano Aspetti (que lo
realizó hacia finales del siglo XVI) estaba condicionado por la
altitud difícil de modificar de la tumba, seguramente precedente. Las
estatuas del altar (San Antonio entre San Buenaventura y San
Ludovico de Anjou) son del mismo artista, mientras que otros
artistas realizaron los ángeles que llevan los cirios y los
dos pequeños candelabros.
Los más grandes y esbeltos, sobre soportes de
ángeles de mármol, fueron creados por Filippo Parodi.
Altorrelieves que acompañan
el itinerario alrededor de la tumba
Con un poco de atención
y de buen sentido se puede acordar, para quien los
desee, una parada de recogimiento en la tumba del Santo
con un vistazo general a los nueve altorrelieves que la
capilla nos propone:
1. San Antonio recibe el hábito franciscano. Obra
de Antonio Minello (1517).
2. El marido celoso, cuya mujer, apuñalada
por celosía, es curada por el Santo. El trabajo iniciado
por Giovanni Rubino (llamado el ´Dentone´), fue acabado por Silvio
Cosini (1536).
3. El joven resucitado por el Santo. El Santo,
prodigiosamente trasladado a Portugal, resucita a un joven para que
revele la identidad de su verdadero asesino para disculpar al
padre de Antonio, en cuyo huerto se había escondido el
cadáver. Iniciado por Danese Cattaneo, fue acabado por Girolamo Campagna
(1573).
4. La joven resucitada. Se trata de una chica ahogada,
resucitada por el Santo, que en la representación no aparece
aunque arriba se ve su Basílica. Es obra de Jacopo
Sansovino (1563). Realización bien precisa y muy vigorosa.
5. El niño
resucitado. Se trata del sobrino de San Antonio. Obra de
Antonio Minello con retoques de Sansovino (1536).
6. El corazón del
usurero muerto no se encuentra donde tenía que estar, sino
en su caja fuerte, como había dicho el Santo. Obra
de Tullio Lombardo (1525).
7. San Antonio reinjerta el pie a
un joven, que por desesperación se lo había cortado después
de haber dado una patada a su madre. Es evidente
la mano de Tullio Lombardo (1504).
8. El vaso que se
quedó intacto, después de haber sido lanzado al suelo para
desafiar a una persona que no creía en la predicación
ni en los prodigios realizados por San Antonio. Iniciado por
Giovanni Maria Mosca, fue acabado por Paolo Stella (1529).
9. San
Antonio hace que hable un recién nacido, para que atestigüe
la fidelidad de la madre, injustamente acusada por el marido
celoso. Obra de Antonio Lombardo (1505), hermano de Tullio.
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