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Autor: Oficina Nacional Israelí de Turismo | Fuente: www.turisrael.com Gastronomía Israelí: Un placer milenario
La existencia de una extensa variedad gastronómica en un país pequeño, hacen que la moderna cocina israelí sea especial y muy interesante
Gastronomía Israelí: Un placer milenario
La cocina israelí (aunque hay quién prefiere decir "las
cocinas" en plural), es única y sorprendente, debido a las
distintas influencias culturales que la componen. Todas estas influencias marroquíes,
yemenitas, rusas, árabes, polacas- y la existencia de una extensa
variedad gastronómica en un país pequeño, hacen que la moderna
cocina israelí sea especial y muy interesante.
Exquisitos entrantes
El primer plato
nos muestra que los israelíes - judíos y árabes por
igual- son los maestros indiscutibles del arte de los entrantes.
Basándose eclécticamente en las tradiciones culinarias de Africa del Norte,
las naciones musulmanas del Oriente Medio y los países europeos
de la cuenca del Mediterráneo, los israelíes se han ganado
renombre por servir entradas que, además de sus generosas proporciones,
ofrecen el contraste justo entre texturas, aromas y sabores para
transformar la comida más sencilla en un verdadero festín.
Tan importantes
son esos primeros platos -o "mezes", como se los llama
en la región- para el éxito de una comida, que
se suele juzgar a un restaurante por la calidad y
surtido de los platos que ofrecen para comenzar una comida.Los
"mezes" más básicos contienen "jumus" (puré de garbanzos con aceite
de oliva y condimentos), "tejina" (pasta de semillas de sésamo
molidas, aceite de sésamo y condimentos), "lábane" (queso levemente agrio
hecho con yoghurt), una variedad de aceitunas y pickles, una
ensalada de berenjenas (existen por lo menos tres clases) y
dos o más tipos de ensaladas y salsas picantes. Primeros
platos un poco más sofisticados pueden incluir también por lo
menos una especie de pescado en escabeche, una ensalada mixta,
hojas de parra rellenas y otras especialidades de la casa.
Naturalmente,
a nadie se le ocurriría servir estos "mezes" sin el
acompañamiento de panes "pita" o "lefa" calientes, el alimento básico
en la región desde hace más de 1.500 años.
El pescado
de San Pedro
Antes de que su nombre y su destino
cambiasen para siempre tras su encuentro con Jesús el Nazareno,
San Pedro era un pescador llamado Simón, que trabajaba en
el Mar de Galilea. En aquel entonces, el pescado de
agua dulce más popular era el que se conoce hoy
en Israel como "Pez de San Pedro". Este pescado de
agua dulce, de carne firme y algo grasosa, tenía la
reputación de ser sabroso pero no particularmente sofisticado.La carne de
este pescado, de un color grisáceo, no era muy agradable
a la vista. Hace algunos años, un biólogo a cargo
del laboratorio de piscicultura del kibutz Nir David, decidió cambiarle
el color. Su plan fue un éxito y el kibutz
consiguió una variedad de exquisito color naranja-rojizo, con un mínimo
de grasas y un mejor sabor.
El pescado de San Pedro
se exporta en la actualidad a Italia, Francia, Estados Unidos
y Japón. En Israel, según la tradición, se fríe en
aceite hirviendo, o se asa a la parrilla, después de
haberle salpimentado.
Comiendo a la romana
Y hablando de la historia del
Siglo I, cuando el alimento básico eran las leguminosas y
los lácteos, se comía carne y pescado sólo en las
fiestas, y el vino se bebía diluido en agua (solamente
vino tinto, ya que el blanco o el rosado no
existían), cabe saber que hay en Jerusalén un restaurante de
estilo romano, donde los comensales se sientan en un "triclinio"
(conjunto de tres mesas en forma de "U"), comen platos
basados en recetas de la época y el aire acondicionado
es reemplezado por "esclavos" que agitan una especie de abanicos
de plumas en la punta de una vara. Se permite
beber el vino sin aguarlo.
El fast-food israelí
Israel no ha escapado
a la invasión mundial de los MacDonald, Pizza Hut, Burger
King, KFC, y otras marcas internacionales de comidas rápidas, pero
hay comida rápida de tradición local.
La comida rápida del Medio
Oriente no ha perdido nunca su popularidad. De hecho, muchos
de los alimentos servidos hace cinco milenios continúan siendo ofrecidos
hoy en día en casi todas las ciudades y poblaciones
de Israel, en los puestos callejeros:
El "Shawarma", delgadas lonchas de
sabrosa carne de cordero sazonada, que gira en un espeto
vertical frente al fuego.
El "Shishlik", trozos de carne de cordero
o vacuno ensartados en un pincho de madera o metal
y asados al carbón.
El "Falafel", bolitas fritas y picantes
de garbanzos machacados.
El "Sambursak", una empanada rellena de pasta
de garbanzos con cebolla.
La "Shakshuka", huevos cocinados en una
condimentada mezcla de tomates, cebolla y ajo.
Todos ellos forman
parte del escenario urbano israelí de hoy, tal como lo
hacían miles de años atrás. Las recetas pueden haberse modificado
algo con el paso del tiempo, pero los sabores básicos
son esencialmente los mismos.
La forma más peculiar de ingerir estos
alimentos ha permanecido inmutable, y casi todas las variedades de
comida rápida son preparadas en un sandwich, usando el pan
árabe denominado "pita". Los orígenes de la pita son más
bien mundanos: los árabes, judíos, turcos, griegos y armenios la
han comido de una manera u otra desde tiempos inmemoriales.
En
su forma más sencilla, la pita es un pan redondo
y chato horneado, hueco al ser cortado, lo que lo
vuelve ideal para rellenarlo y preparar una gama casi infinita
de sandwiches, como así también para sumergirlo en una gran
variedad de salsas y ensaladas.
También es popular el pan sirio-kurdo
llamado "lafa", que es una especia de delgada hoja de
masa, que permite prácticamente envolver el contenido del sandwich en
el pan, como si se tratara de papel.
Un plato original
de Jerusalén
Pero si la mayoría de los platos fueron traídos
de diferentes países, y en especial del Medio Oriente, hay
uno que surgió en Jerusalén, ya después de la creación
del Estado de Israel: "Meurav Yerushalmi" es su nombre, que
quiere decir literalmente "Mezcla de Jerusalén".
Aunque nacida en el mercado
Mahane Yehuda de la capital israelí, esta combinación de carnes
de pollo, cebollas y especias orientales dorada sobre una plancha
caliente, puede comprarse en todo Israel. Incluye la parte blanca
y la más oscura del pollo, en delgadas láminas, además
de corazón, hígado y bazo de pollo.
Y una herejía de
Tel Aviv
Cuando los amantes de la buena mesa se enteraron
que en el barrio Hatikva de Tel Aviv se estaba
cometiendo la herejía culinaria de asar genuino "foie gras" de
oca en un pincho, casi se desmayaron. ¿Es que los
israelíes son salvajes de la gastronomía? Había que averiguarlo, y
luego de degustar esos pinchos incivilizados, simplemente... pidieron una segunda
ración. Pues bien, es cierto, en Israel se asa el
foie gras sobre fuego directo (y ahora ya no sólo
en Tel Aviv), y es magnífico. Israel es el tercer
exportador de foie gras del mundo, después de Francia y
Hungría.
Una mezcla internacional
El "Cuscus" marroquí y tunecino, el "Maláuaj" yemenita,
el "Borscht" ruso, el "Mansaf" árabe, el pescado relleno al
estilo judeo-polaco, se consideran ya miembros de la o las
cocinas israelíes, y conviven con el simple bistec con ensalada,
las "Kishes" a la francesa y otros platos de la
cocina internacional.
Por supuesto que hay restaurantes con cocina de otros
países, y quién busque "Sushi" japonés o mariscos, los encontrará.
¿Alguien
quiere "Cuisine"?
Sí señor, hay también "cuisine" israelí, es decir que
los chefs de hoteles y restaurantes, han creado sus propios
platos, generalmente basados en los métodos franco-suizos de cocinar, pero
utilizando los productos locales. Así surgieron platos de aguacates, naranjas
y otros cítricos, pavo, pollo, cordero y pescado, todo sin
utilizar nunca mariscos ni cerdo, prohibidos por las leyes de
dietética religiosa judía. Y algunos helados originales, como el helado
de "halva" (esa especie de turrón de sésamo de orígen
turco), o el helado de aguacate con nueces, o las
innumerables variedades de tarta de queso blanco.
Y en la sección
de panadería y bollería, la variedad es interminable, mezclando las
tradiciones alemana, suiza, francesa, turca, marroquí y estadounidense. ¡A chuparse
los dedos!
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