Autor: J. Antonio Doménech Corral | Fuente: www.periodismocatolico.com Peregrinar por santos lugares
Para salvar la economía de los Santos Lugares y ayudar a los cristianos palestinos cuya principal fuente de ingresos la constituye el turismo religioso
Peregrinar por santos lugares
Aprovechemos las vacaciones, cuya temporada ya se inicia, para
mostrar nuestra solidaridad con los hermanos cristianos palestinos cuya fuente
principal de ingresos la constituye el turismo religioso. Lo recomienda
además el Papa para salvar la economía de los Santos
Lugares.
Judíos y palestinos son dos pueblos descendientes de los hijos
del Abraham de la Biblia. Y ante la realidad de
extrema violencia que viene azotando a las dos familias hermanas
en las últimas décadas, sólo Dios entiende las complicadas razones
que les imposibilita dar el paso definitivo hacia una solución
política a sus justas pretensiones, restableciendo entre ellos la concordia
de un pasado no lejano. Porque es inconcebible que, a
pesar de lo dispuesto por Naciones Unidas en noviembre de
1947 -dividirse y ocupar los territorios de la antigua Palestina-
mientras los judíos se apresuraron a organizarse constituyendo el Estado
de Israel a los pocos meses, los palestinos se encuentran
todavía sin el suyo y en situación peor a la
de 56 años atrás. Sufriendo una humillante política colonialista hebrea
en su propio territorio, con más de 60 mil casas
arrasadas, 8 mil talleres destruidos, 7 mil personas apresadas y
3 mil muertas, sólo en los últimos cuatro años. Además
de tener que soportar el recién levantado muro que les
cerca toda la frontera de Gaza y divide Cisjordania, impidiendo
a sus habitantes el acceso al agua, tierras de cultivo,
escuelas y hospitales. Claro que, todo esto resultó fácil llevarlo
a cabo al gobierno judío con el constante apoyo del
presidente Bush que internacionalmente los disculpa con un frívolo: “Israel
tiene derecho a defenderse”.
Sin embargo, a pesar del papel
de víctima que en esta tragedia parece tocarle interpretar al
pueblo palestino, nada le ayuda ni justifica que para defenderse,
al no contar con un ejército potente y organizado, recurra
a organizaciones como Al Qaeda, Hezbolá, Hamas, Yihad, Fath-Intifada, con
sus bombas humanas y brigadas de mártires. Si quieren conseguir
su nación, disfrutar su tierra y vivir en paz, deben
renunciar al terrorismo.
Yo lo siento por los dos pueblos bíblicos;
pero especialmente por la situación inhumana que les toca vivir
a los palestinos, cristianos y musulmanes, en Tierra Santa. “Un
pueblo demolido luego de tres años de guerras. Sin desarrollo
económico, sin normalidad alguna en la vida diaria, teniendo que
vivir recluidos en las casas como si estuvieran en prisión,
con más del 50% de la población en paro. Pero
es que Israel teme a Palestina cuya población ha crecido
un 20% y cuenta con un millón de palestinos viviendo
dentro de su Estado”. Este es el testimonio que ha
ido transmitiendo en estos días pasados el Patriarca de Jerusalén,
Michael Sabbah, de visita por España impartiendo conferencias y entrevistándose
con obispos. Sin duda buscando promocionar entre nosotros lo que
tiene ya conseguido de las diócesis italianas y denominan “plan
Marshall de peregrinaciones a Tierra Santa”. Para salvar la economía
de los Santos Lugares y ayudar a los cristianos palestinos
cuya principal fuente de ingresos la constituye el turismo religioso.
Unas
peregrinaciones necesarias para mostrar nuestra solidaridad con ellos, como ha
recomendado Juan Pablo II en un discurso reciente a la
asamblea general de la Conferencia Episcopal Italiana. Y que a
su término permite además, en la temporada de vacaciones que
se abre, el disfrute de unos días de descanso y
actividades náuticas a orillas del mar de Galilea, alojándose en
cualquiera de los magníficos edificios de apartamentos u hoteles que
se levantan en su costa. “No hay que tener miedo”
-dicen los franciscanos, custodios de los Santos Lugares y especialistas
en organizar estas peregrinaciones con los recorridos más estudiados y
seguros- “Nunca ha ocurrido percance alguno a los peregrinos que
han ido a Tierra Santa”.
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