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Autor: Roberto Antonio Federigo | Fuente: Catholic.net ¿Cómo "desenganchar" a la víctima de una secta?
La secta requiere del adepto y su dinero
¿Cómo "desenganchar" a la víctima de una secta?
La permanencia de la víctima en los grupos poco peligrosos
de conducta sectaria
La interrogante acerca de por qué surgen movimientos
sectarios, es una variedad genérica que responde con distintas respuestas.
Es
público que para la aplicación de la oferta siempre será
necesaria la demanda. La secta no surgiría sin estar dadas
las condiciones o “demandas”. Las insatisfacciones espirituales y las “distancias”
por parte de algunas religiones oficiales o establecidas, la angustia
originada por la masificación del individuo y la pérdida de
su autonomía, las ansiedades motivadas por el ritmo urbano, y
la “impaciencia” ante los métodos científicos, la burocracia estatal y
privada y la “cifralización” de la persona, son algunos de
los tantos motivos que llevan al sujeto a buscar contención
en los grupos de características sectarias.
El hombre, ante tanta demostración
de frivolidad y apatía, por parte del sistema en que
está inmerso, busca diferentes alternativas (ilusorias, ya que lamentablemente cohabitan
su mismo sistema) y se transforma en demandante de estas
mismas ofertas. Ingresa en ellas, y ya convertido en víctima,
es pseudo-contenido y colmado de fantasías grotescas (magia, pseudociencias, civilizaciones
desaparecidas, ovnis) que nutren regresivamente su neurosis con la posibilidad
de que en algún momento, la coerción, el condicionamiento conductual,
el bombardeo amoroso, y otras técnicas aplicadas sobre su persona
creen una suerte de delirio místico que en diversas oportunidades
se desborda creando un brote psicótico individual o en masa.
La
secta requiere del adepto y su dinero
El propósito de
ésta es, en su mayoría, la explotación económica del individuo.
En algunos casos la utilización pasa por persuadir a la
víctima de la entrega de sus bienes, en otros por
la “donación amorosa”, voluntaria o diezmo, y en determinados casos
reducen a sus víctimas a una condición de sometimiento laboral,
en todos los casos utilizando el temor a las leyes
kármicas; condenación eterna, o la separación de los aceptados
el día del fin o de la “evacuación mundial”, paralizando
a la persona en sus temores infantiles y fundamentalistas y
formando una dependencia que sin mediar ayuda a tiempo, perpetuará
su situación de “cliente” embaucado, mano de obra gratuita
o paciente neurosiquiátrico.
Dentro del variado y pintoresco (por no decir
ridículo) mundo del proselitismo sectario, actúan grupos para todas las
categorías intelectuales y socio-culturales. Los grupos de origen cristiano de
género “pentecostal” y los del tipo “espiritistas” atraen comúnmente a
víctimas de clase baja o media-baja. El motivo es tal
vez su asociación con el fundamentalismo cristiano, la obediencia y
la no-renuncia. El individuo que ingresa a ésta, “no abandona
a Jesucristo”, motivo por el cual tampoco renuncia al mandato
autoritario paterno típico de las clases más bajas y ahora
obedeciendo el “acogedor” autoritarismo del pastor que junto a la
Biblia (truncada) serán guía y manual para actuar ante las
vicisitudes de la vida. Es característico que en estos grupos
sean captadas las personas de pasado implicado en pulsiones autodestructivas
como las adicciones. En los grupos espiritistas, “tampoco se renuncia
a Cristo”, aunque éste mismo se transforme en una especie
de “guía espiritual” desplazando al Redentor. El hecho por el
que la persona ingresa frecuentemente a un grupo de características
espiritistas es por la no resignación ante la desaparición física
y la continuidad de lazos entre espíritus y seres vivos.
Algo
similar ocurre con los grupos tipo sincréticos (espiritistas, paganos animistas
y cristianos), afrobrasileños como umbandas y kimbandas, donde parte de
su atractivo pasa por su oferta mágico-curativa-exótica, y en donde
asocian a Cristo, Virgen María y Santos a dioses africanos.
Las
de tendencia cristiana esotérica: Metafísica, Gnosticismo, y grupos de estilo
teosofistas, son un sincretismo de ideas orientalistas paganas y herejías
cristianas antiguas. Si bien en estos grupos tienen por lo
general un concepto panteísta de Dios, y Jesucristo pasa a
ocupar el sitio de “maestro ascendido”, Maitreya, Avatar, o algún
“rayo” o “eon” emanado del “Demiurgo”, tampoco se renuncia a
Él totalmente, o mejor dicho se lo “reacondiciona” de acuerdo
a las propias necesidades.
Estos grupos generalmente, captan personas de clase
media y media-alta y en el caso de la “metafísica
cristiana”, especialmente a mujeres. Son sectas que atraen por sus
ideas exóticas, basadas en la refutación de los dogmas asignados
al individuo cuando niño, matizado con “autosanaciones” logrando en la
persona una especie de pseudo-terapia que motiva a renegar de
la antigua religión “mal interpretada” y de las ciencias “tradicionales”
socialmente aceptadas e impuestas por sus padres.
En grupos de otras
tendencias como los “Platillistas”, el atractivo pasa por el desorden
exagerado de doctrinas y el afán intelectual de las personas
que quieren alejarse de las creencias antropológicas y técnicas convencionales,
para en otras palabras, ser más confundidas.
Es quizá como manera
de venganza a la ciencia “racional” e “incrédula” que estas
personas ingresan a estos grupos y aguardan el arribo de
seres espirituales y tecnológicamente más “evolucionados” que refuten las teorías
tradicionales y además, abriguen esa sensación inconsciente de desamparo que
provoca que el hombre quizás se encuentre solo en el
universo.
Las frustraciones personales llevarían particularmente a este tipo de adepto
a querer “ser evacuado” o escapar de este planeta que
no le dio nada más que fracasos.
Los movimientos sectarios paganos
o satanistas, (no confundir con luciferistas, ya que se consideran
un “concepto filosófico”) atraen como grupo de encuentro exótico y
contracultural, una versión más exagerada de otros tipos de movimientos
relacionados con lo musical, espiritual y activista de las décadas
de los 60 y 70 del siglo anterior.
La lista
podría continuar, con grupos clasificados como “científicos”: Cienciología, Dianética, Ciencia
Cristiana, etc. Que captan a las personas de mayor nivel
adquisitivo y “alto intelecto”.
No obstante, lo que nos atañe es
considerar que la víctima casi nunca distingue estar dentro de
una secta y lo niega totalmente, y a pesar de
ser advertida, no la toma como sí. ¿Cómo lograr de
manera efectiva el “desenganche” de la víctima?
El tema es muy
difícil y complicado. Hay pocos sistemas efectivos que logren el
“desenganche” de la víctima y en algunos casos en que
parece efectivo, la persona ingresa en otra secta de características
opuestas a la anterior, y en otros, penetra al mundo
de las adicciones.
Luego de haberse utilizado el horrible sistema de
“desprogramación” (secuestro de la víctima) y comprobar que además de
inhumano era poco efectivo, todo conduce obviamente a justificar que
las ciencias de la psicología, como único sistema apto para
un desenlace óptimo, es el método indicado. De más está
decir que el profesional debe ser experimentado y apto para
tratar este tipo de casos especiales, asimismo es necesario aclarar
que la víctima debe estar de acuerdo en “desengancharse” y
que sus familiares, seres queridos, amigos, etc, también deben trabajar
indirectamente en la terapia generando la contención adecuada para un
buen desarrollo de ésta.
¿Qué experimenta la víctima al dejar la
secta?
Figuradamente, su mundo se termina. Cuanto más tiempo estuvo en
el grupo, más difícil es su readaptación a la vida
fuera de éste. Si la secta es de característica pequeña
y peligrosa, prohibida, desmantelada, líderes arrestados, etc. La víctima, habitualmente
se recupera más rápido. Por el contrario, si la secta
es antigua, posee varios miembros y sedes en varias partes
del mundo, demuestra poca peligrosidad y prácticamente es aceptada
en la sociedad, es casi seguro que la víctima permanecerá
en ella por siempre.
A esta última es a la cual
mejor le concuerda la expresión anterior “su mundo se termina”.
Desde el momento en que discierne sobre las características del
grupo que frecuenta comienza el derrumbe de sus estructuras dogmáticas,
morales y emocionales. Concluye la contención paternal y amorosa que
luego depositará en manos del analista. Sus vínculos sociales, amistades
y hasta en algunos casos laborales son “cortados”, por los
mismos adeptos a la secta, que ante los intentos vanos
de “rescatarlo” del abismo mundanal, comienzan a considerarlo un “hermano
caído”.
El prolongado camino del psicoanálisis es efectivo pero costoso, y
si a esto le sumamos que quizás su familia concurre
a la secta, el desenlace puede ser: enemistad, divorcio, desocupación,
fin de sus metas, sensación de vacío espiritual y carencia
afectiva, con consecuencias en algunos casos trágicas o directamente la
reinsertación de la víctima al grupo.
Un gran interrogante que
los especialistas nos planteamos desde el punto de vista humano
es: si la víctima asiste desde hace mucho tiempo a
un grupo de características sectarias que no demuestre peligrosidad, con
la participación de sus familiares, seres queridos y amigos ¿es
conveniente, si no esta totalmente decidido, que deje de asistir?
Lo
favorable es que deje de hacerlo, no obstante el tema
sigue siendo controversial y delicado.
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Imagen: unav.es
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yo asisti, por siete años a la iglesia universal del reino de dios, me sacaron cualqueier cantidad de dinero, mi esposo tambien salio, pero no sale mi hijo y mi nuera,y le sacan mucho el dinero,realmente es una secta,y cuesta salir,no se como hacer para que ellos se den cuenta,,,,,,