Autor: Cipriano Sánchez | Fuente: Catholic.net ¿Qué significa el rito de la Ceniza?
La cuaresma empieza para los cristianos con la ceniza de la conversión y acaba con la luz pascual renovadora
¿Qué significa el rito de la Ceniza?
Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la
imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido
para todos. La ceniza no es sino un símbolo de
muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad
de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre
nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro
de la vida, pues el cristiano debe ver su vida
positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo
en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es
un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el
inicio de ese camino. El momento en el cual cada
uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y
comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con
Cristo.
Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que
podemos tener ante la vida y ante las cosas que
hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna,
hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar
buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer
es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que
los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá
tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”
Es Dios
en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son
los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo
que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es
Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va
a recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos
en una sociedad en la cual la apariencia es lo
que cuenta y la fama es lo que vale.
Cristo, cuando
nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice:
“Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante
de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con
su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?
La
Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para
cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria
humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién
estoy buscando?
La señal de penitencia que es la ceniza en
la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A
quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a
hacer en este camino que son los días de preparación
para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero
¿cae sobre nuestro corazón?
Esta pregunta se convierte en un impulso,
en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida
se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a
dar valor a lo que vale, dar peso a lo
que tiene.
Este es el tiempo, el momento de la salvación,
nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina
en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el
día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de
nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y
la ceniza nos dice: quita todo y quédate
con lo que vale, con lo fundamental; quédate con
lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre
que ve en lo secreto, sólo Él te va a
recompensar.
La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda
mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de
una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que
aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre
a quién estamos buscando.
Este es le sentido de la ceniza
en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre
o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente
de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente
a quien estamos buscando es a Dios? Si busco a
Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo,
para encontrarlo y purificar nuestro corazón.
El camino de Cuaresma va
a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo
que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace
más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y
todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y
que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a
purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con
Nuestro Padre en nuestro interior?
Este es el significado del rito
que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón,
dar valor a lo que vale y entrar dentro de
nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que
empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es
el hecho de que hoy de una forma solemne, tan
solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno
y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la
importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un
camino hacia Dios.
Este ha de ser el dinamismo que nos
haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias
de la Cuaresma como son lo ayunos, las vigilias
y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo
que tiene que tener la persona humana, no es simplemente
un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros
corazones, la sed de la vida de Dios que tiene
que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que
tiene haber en cada instante de nuestra alma.
Que éste sea
el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo
en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y
que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se
conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio
y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento
de nuestra existencia. Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra
vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que
la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a
encontrarse con el Señor.
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Mmmm! ¿Quiere acaso esto decir que la cuaresma es
el camino? Porque la biblia dice otra cosa MUUUUY
diferente, según Juan 14:6 --Yo (Jesús) soy el
camino, y la verdad y la vida. Nadie viene al
padre sino por mí.-- No somos nosotros quienes
vamos a decidir nuestro castigo sino el Señor. Que
fácil es acoplarse a solo tomar ceniza y ya. El
Señor nos dice que el que practica el pecado,
esclavo es del pecado. En otra cita nos dice: --Si
me amáis guardad mis mandamientos.-- En otra más
no dice: --Haced obras dignas de arrepentimiento.-
-
Esto nos lleva a que es mas importante la actitud
en nuestro corazón, que a querer tapar el sol con
un dedo. ¿Se toma la ceniza para ser visto o vista
por los hombres? ¿o en cambio nos arrepentimos y
cambiamos nuestra actitud más para todos los días
del año que solo para abstenernos por cuarenta
días? Para ser salvo no se recorre el camino cuare
nta días cada año, sino todos los días, porque: --
al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es
pecado.-- No necesitamos ser salvados cada año
crucificando así a Cristo, sino que él murió una
sola vez por mis pecados. Necesitamos ser
santificados, pero solo por su Espíritu Santo.
Esto no se logra con María, José o el papa.
el articulo esta muy sustancioso y llega a lo mas profundo del corazón, estoy seguro que es de probecho si lo ponemos en practica. Muchas gracias por la lectura de verdad edifica mucho la fe y demas sentimientos.Solo queda decir ^ a poner en pracitica lo leido ^
muchas benciones....
es un tema muy importante que como catolicos debemos de saber el porque de la imposicion de ceniza en nuestra frente, lamentablemente hay muchos que desconocemos de estas y muchas cosas mas que se realizan en la celebracion de la cuaresma y semana sanata.
hola amigos de todo el mundo hagamos algo para que ya no se derrame mas sangre en los paises ARABES somos hermanos somos hijos de un mismo Dios si nos unimos podemos NO MAS GUERRA NO MAS SANGRE NO MAS ATAQUES A LA POBLACION CIVIL A NIÑOS, JOVENES ADULTOS NO MAS