La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Tema controvertido | sección
La Iglesia católica | categoría
Críticas a la Iglesia | tema
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Ante la Iglesia... ¿creer o no creer?
Yo creo en la Iglesia con esa seguridad que nace del amor. No es fácil probar mi postura, pero no por ello dejo de quererla
 
Ante la Iglesia... ¿creer o no creer?
Ante la Iglesia... ¿creer o no creer?

Quien se pone delante de la Iglesia católica necesita dar una respuesta a la pregunta: ¿viene de Dios o viene de los hombres?

¿Viene de Dios? Si viene de Dios, si Jesús, Hijo del Padre, la ha fundado, merece ser tratada con el máximo respeto. La Iglesia sería entonces la expresión de un cariño inmenso de Dios, de un deseo de ofrecer a los hombres un camino de salvación, de felicidad, de paz.

Si viene de Dios, habría que aceptarla tal y como la quiso Jesús. Con sus enseñanzas y con su jerarquía (Papa, obispos, sacerdotes). Con sus sacramentos y con la gran celebración del domingo, día del Señor. Con el mandamiento del Amor, que lleva a plenitud la Antigua Alianza con sus preceptos, y que nos invita a vivir como hermanos, hijos del mismo Padre, hermanos en Cristo.

Si viene de Dios, no tiene sentido “exigir” a la Iglesia que “adapte” a los nuevos tiempos su doctrina sobre la anticoncepción, o sobre el aborto, o sobre el divorcio, o sobre el matrimonio. No tiene sentido pedirle que ordene mujeres o que cambie sus enseñanzas y disciplina sobre el celibato de los sacerdotes. No tiene sentido querer una Iglesia a nuestra medida.

Pero si no viene de Dios, si es simplemente una invención humana, entonces vale lo que vale algo inventado, pensado, construido por los hombres. No tendría una credibilidad absoluta, no tendría valor el escuchar todo lo que enseña con respeto: valdría sólo aquello que pueda ser aceptado por nuestra razón. Lo demás podríamos rechazarlo libremente, dejarlo de lado según nos parezca a cada uno.

El dilema es claro y tajante. No es posible un camino intermedio. A la Iglesia católica la aceptamos como a la verdadera Iglesia de Cristo, como a la llamada de Dios que nos invita a ser sus hijos, o la dejamos de lado, como algo opcional que se escoge o rechaza sólo si convence como puede convencer un vendedor ambulante que ofrece un objeto mudable, pobre y caduco como todo lo simplemente humano...

Yo creo en la Iglesia con esa seguridad que nace del amor. No es fácil probar mi postura (si fuese fácil, seguramente habría muchos más católicos en el mundo), pero no por ello dejo de quererla. El amor me lleva a estudiarla, a conocerla desde dentro. Me permite saborearla en la caridad de tantos sacerdotes y laicos, en la frescura de los chicos y chicas que se entregan completamente a Dios, en la alegría de los monjes y monjas de clausura, en la fecundidad de los esposos que acogen cada hijo que Dios les envía, en los ancianos que no dejan de testimoniar que Dios perdona y ayuda a quien a Él se acerca.

Creo en ella. Humilde y débil, como el Papa Juan Pablo II. Grande y bulliciosa, como en los congresos que reúnen a miles de católicos, como en las multitudes (o en los grupos pequeños) que llenan cada domingo las iglesias del planeta. Creo en ella, como la Virgen María, que dice su sí, que acepta, que acoge el mensaje de un ángel que revela misterios grandes y pide encargos difíciles, pero posibles desde la venida del Espíritu.

Creo en la Iglesia. Quizá no puedo convencer a otros de su verdad y su grandeza. Quizá no siempre los católicos hemos sabido ser testigos del tesoro divino presente en la Ella. Pero ello no quita la belleza del Amor de Dios encerrado en su Iglesia. Un Amor que se ofrece a todos, que puede tocar cada corazón que se abre, sencillo, fresco, a Cristo Salvador.

Sólo pido, a quien no la acepta ni la ame, que respete mi postura, que no critique a mi amada Iglesia, que me deje en mi certeza: Dios la ha querido, Dios la ha regalado, Dios nos la ofrece para que tú, yo, cualquier otro, pueda acogerla como es, pueda caminar cogido de su mano, sin críticas malignas, sin deseos de cambiarla en sus valores más profundos.

Sólo así descubriremos su verdad y seremos capaces de defenderla con amor que no es fanatismo. Con un amor que es también tender una mano y dialogar con sencillez y confianza con quien no puede comprender que Dios nos ama y nos perdona en el Cristo presente, vivo, palpitante, en su Iglesia milenaria. Una Iglesia cargada de años y rebosante de juventud por el continuo amor del Padre y la fuerza del Espíritu.



  • Preguntas o comentarios al autor


  • Suscríbase a la Newsletter para recibir este servicio en su e-mail


  • FOROS DE CATHOLIC.NET




  • Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
    DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
         Herramientas del Artículo:
    Arriba
    .
    Ver más artículos del tema
    .
    Preguntas o comentarios
    .
    ¿En donde estoy?
    .
    Hacer un donativo
    Envíalo a un amigo
    .
    Formato para imprimir
    .
    Descargar en PDF
    .
    Descargarlo a tu Palm
    .
      Suscripción canal RSS

    Escribir un comentario sobre este artículo

     Nombre

     Email Formato invalido. (no será publicado)

     País

    Comentario




    * Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

    Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
    Servicios por email Servicios por email
    Foros Temas Controvertidos de la fe y la moral
    Mapas Mapa de Tema controvertido
    Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
    Comentarios Comentarios al editor de esta sección
    Biblioteca Documentos de apoyo de Tema controvertido
    Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
    Donativos Hacer un donativo
    La Vida Eterna
    La Vida Cristiana
    Misterios del cristianismo
    El Fin del Mundo
    Tendencias de la sociedad actual
    Moral y valores
    La Iglesia católica
    Historia de la Iglesia católica
    Los Papas y el Pontificado
    Críticas a la Iglesia
    El dinero de la Iglesia católica
    Fiestas y tradiciones de la Iglesia
    La Jerarquía de la Iglesia
    Las enseñanzas de la Iglesia
    La misión de los católicos
    Sacerdocio y vida religiosa
    Sede Vacante
    El mundo esotérico
    El matrimonio y la familia
     
    Lista de correo


    Suscribir
    Cancelar suscripción
    Consultores en línea
    Consulta a nuestro grupo de consultores, son más de 300 disponibles para responder todas tus dudas
    Ver todos los consultores
    Apoyan a la sección
    Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
    Impuestoporlavida.org

    Ver todas las alianzas que apoyan a la sección
    Encuesta
    ¿Qué sientes al ver que se estén cancelando las misas por la epidemia de influenza?
    Me siento tranquilo, pues la salud está por encima de las obligaciones religiosas.
    Me siento triste, pero entiendo que es necesario para frenar el contagio
    Me siento desolado, pues necesitamos de la fuerza que sólo la Eucaristía puede dar.
    Me siento enojado. Creo que se podrían tomar otras medidas menos drásticas.
    Me siento indiferente, pues nunca voy a misa
    Me siento feliz de no tener la obligación de ir a misa.
    Otra
    > Ver resultados
    > Ver todas las encuestas
    Temas Controvertidos de la fe y la moral
    ¡Participa!
     |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
    © 2009 Catholic.net Inc.
    Todos los derechos reservados
    El lugar de encuentro de los católicos en la red