La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Lluís Martínez Sistach. Arzobispo de Tarragona y Primado | Fuente: E-cristians.net El dinero de la Iglesia
Como los primeros cristianos, hemos que ser nosotros quienes proporcionemos el soporte económico a la acción pastoral de la Iglesia
El dinero de la Iglesia
¿Las instituciones de Iglesia pueden invertir los bienes de
que disponen? La respuesta es clara: no sólo pueden hacerlo,
sino que tienen que invertirlos convenientemente a fin de que
esos bienes que reciben de los fieles no se devalúen
y también para poder garantizar el cumplimiento fiel de las
finalidades para las cuales han hecho sus aportaciones. En la
mayoría de los casos se trata de dinero procedente de
fundaciones, y es bien sabido que el capital de las
fundaciones no se puede gastar, puesto que con los beneficios
han de realizarse determinados fines señalados por el fundador, como
pueden ser la ayuda a los pobres, becas de estudio,
actividades pastorales, culturales y sociales, misiones, etc. No podemos olvidar
que los bienes de la Iglesia son para la pastoral
y para los pobres, y por ello tienen que administrarse
con responsabilidad y prudencia.
El hecho de que instituciones de Iglesia
inviertan sus bienes no significa que esas instituciones sean ricas.
Todas las diócesis presentan anualmente los balances de su actividad
económica, y puede observarse el equilibrio que hay entre las
entradas y las salidas. También se ve claramente que la
aportación que llega a las diócesis provenientes de la asignación
tributaria y de la dotación presupuestaria es un tanto por
ciento no demasiado elevado respecto del total de los ingresos.
Es bonito ver que la aportación directa de los fieles
representa una cantidad considerable en aquel total.
Cualquier proyecto pastoral —el
que se hace al servicio de los jóvenes, de la
catequesis, de la familia, la construcción de nuevos templos y
la conservación de las iglesias y centros parroquiales, la ayuda
a los necesidades, etc..— tiene un presupuesto económico y comporta
unos gastos. La Iglesia no es ni tiene que ser
rica. Sin embargo tiene que atender las necesidades pastorales propias
de su misión. Por eso debemos avanzar con el fin
de conseguir una economía suficiente.
Como los primeros cristianos, hemos que
ser nosotros quienes proporcionemos el soporte económico a la acción
pastoral de la Iglesia. Ser solidarios con nuestra parroquia es
relativamente fácil, porque vemos las necesidades y las actividades que
se realizan. Ahora bien, ser solidarios con la diócesis ya
cuesta más. Sin embargo, si sólo viéramos nuestro campanario y
nos desentendiéramos del resto de la diócesis no entenderíamos adecuadamente
la Iglesia de Jesucristo, la cual es una comunión. Hay
que crecer en la comunicación cristiana de bienes entre las
parroquias, y eso se alcanza gracias a la acción del
fondo común diocesano, que hace un reparto equitativo de los
bienes que aportan todas las parroquias. De esta manera, quien
tiene más da más y quien tiene menos da menos,
y si lo necesita recibe más.
San Pablo, en su carta
a los corintios, insiste en una colecta que se promovió
para ayudar a la comunidad cristiana de Jerusalén, y dice:
«El sembrador mezquino tendrá una cosecha mezquina, el generoso la
tendrá generosa. Que cada uno dé aquello que ha decidido
de corazón. […] Dios ama a quien da con alegría.»
Si tienes alguna duda,
conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos tu
opinión, te esperamos en los foros de Catholic.net donde
siempre encontrarás a alguien al otro lado de la pantalla,
que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su propia
experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR