La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
De pagar diezmos y primicias a la Iglesia a ayudar a la Iglesia en sus necesidades...
¿Por qué pide dinero la Iglesia?
El viejo catecismo del Padre Astete dice que el
quinto mandamiento de la Iglesia es "pagar diezmos y primicias
a la Iglesia Dios". Una versión más moderna dice:
"Ayudar a la Iglesia en sus necesidades".
Creemos que de
la misma manera que ha cambiado la formulación de este
precepto también han cambiado las circunstancias. No podemos negar que,
aunque la Iglesia haya tenido épocas económicamente más esplendorosas, en
la actualidad no se puede decir que la Iglesia sea
rica en cuestión de dineros. Más bien todo lo contrario.
Cada
vez que llega la época de presentar las Declaraciones de
la Renta surge el tema de la financiación de la
Iglesia. Naturalmente que el carácter espiritual de la religión no
debe hacernos perder de vista que hay personas con dedicación
exclusiva a la Iglesia que tienen que vivir y comer;
y que hay edificios y medios materiales que adquirir
o construir y conservar; que la Iglesia es una institución
que se preocupa de atender materialmente a los más necesitados. Es
verdad que no resulta fácil quitar al clero la fama
de estar siempre pidiendo. Aunque no pida para sí mismo
y sea más el ruido que las nueces, lo cierto
es que cada poco estamos pidiendo. Y no, esto no
es ningún plato de gusto. Que si para las misiones
o para la Iglesia Diocesana, que si para la Campaña
de Navidad o para la lucha contra el hambre en
el mundo, que si para el Seminario o para Cáritas,
para la restauración de templos o para la Iglesia del
pueblo...
El caso es que si sumamos lo obtenido en todas
las colectas que se hacen a lo largo del año
y lo dividimos por el número de fieles tampoco es
como para asustarse. Supongamos, tirando de largo, que entre
todas las colectas salieran 100 millones anuales. Dividido entre los
282.000 habitantes que tiene nuestra Diócesis daría una media 354
pts. por persona. No llega a una peseta diaria. (¿Nunca
se les ha ocurrido pensar que si cada uno
aportara diez pesetas al día saldrían más de mil millones
anuales?)
Ahora imaginemos que hubiera que pedir para mantener al sacerdote
y que desapareciera la ayuda estatal. Sería casi como para
morirse de hambre. Por todo ello, siendo realistas, aunque lo
ideal sería que la Iglesia se autofinanciase, hoy por hoy
no queda otro remedio que aceptar la contribución de los
fieles al sostenimiento de la Iglesia católica a través de
sus impuestos (de los que también sale dinero para carreteras,
educación, hospitales, seguridad...).
Sin duda que el hecho de poner como
alternativa a la ayuda la Iglesia otros fines de interés
social es algo impresentable, como si la Iglesia no fuera
de interés social. Del mismo modo que lo es el
considerar las casillas en blanco como si fuesen en contra
de la Iglesia, en lugar de partir a medias entre
las dos opciones. En todo caso, si con solo poner
una X en un papel, sin que ello lleve consigo
pagar más impuestos, se puede ayudar a la Iglesia, el
hecho de que haya cristianos que no quieran o no
se molesten en poner dicha cruz puede parecer un detalle
insignificante. Pero creemos, sinceramente, que habría que decir que no
son buenos cristianos. Los pecados de omisión también son importantes.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR