Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E. | Fuente: El Teólogo Responde Los tatuajes
Qué imágenes son las que se tatúan, con qué intención, qué implicaciones tiene para la salud...
Los tatuajes
El tatuaje es una marca o un dibujo permanente
en el cuerpo que se realiza introduciendo pigmento en las
roturas de la piel. Ha sido practicado en muchas partes
del mundo, aunque es raro entre poblaciones de piel oscura
y ha estado ausente en muchas partes de China (al
menos en los últimos siglos).
En ocasiones se los realiza para
tener protección mágica contra la enfermedad o la desgracia; también
se usan para identificar el rango de su dueño, se
estado o pertenencia a un determinado grupo.
El “Diccionario de los
Símbolos” de Chevalier-Cheerbrant (Herder, Barcelona 1991, p. 980) dice: “el
tatuaje pertenece en suma a los símbolos de identificación y
está impregnado de todo su potencial mágico y místico. La
identificación tiene siempre un doble sentido: tiende a atribuir a
un sujeto las virtudes y las fuerzas del ser-objeto al
cual se asimila; pero tiende también a inmunizar al primero
contra las posibilidades maléficas del segundo. También se verán tatuajes
de animales peligrosos, como el escorpión y la serpiente, o
de animales símbolos de fecundidad, como el toro, de potencia,
como el león, etc. La identificación implica también un sentido
de don, e incluso de consagración al ser simbólicamente representado
por el tatuaje; es entonces un signo de alianza”.
Se han
encontrado tatuajes en momias egipcias datadas en el 2.000 a.C.
Su uso es mencionado por autores clásicos en relación con
los Tracios, Griegos, Galos, antiguos Germanos y Bretones; los Romanos
tatuaban a los criminales y a los esclavos. Con la
llegada del Cristianismo, el tatuaje fue prohibido en Europa, pero
persistió en Medio Oriente y en otras partes del mundo.
En
América, muchas tribus indias acostumbraban tatuarse el cuerpo y/o la
cara. La técnica más usual consistía en los simples pinchazos,
pero algunas tribus de California introducían color dentro de los
rasguños, y algunas tribus del Artico y Subártico, muchos esquimales,
y otros pueblos de Siberia Oriental hacían punturas con agujas
a través de las cuales pasaban por debajo de la
piel un hilo cubierto con pigmento (usualmente hollín). En la
Polinesia, Micronesia y partes de Malasia, el pigmento era introducido
en la piel arañándola con una especie de un pequeño
rastrillo.
Con pequeñas variantes encontramos cosas semejantes en Nueva Zelanda, Japón,
Túnez, Borneo, los Ibos de Nigeria, los indios Chontal de
México, etc.
El tatuaje fue redescubierto por los europeos cuando entraron
en contacto con los indios americanos y polinesios en la
época de las grandes exploraciones. La misma palabra tatuaje (tattoo)
fue introducida en la lengua inglesa y en otras europeas
provenientes de Tahiti, donde fue recogido por la expedición de
James Cook en 1769. Indios y polinesios tatuados, y más
tarde europeos tatuados en el extranjero, atrajeron mucho interés en
exhibiciones, ferias y circos de Europa y Estados Unidos, durante
los siglos XVIII y XIX.
Estimulados por ejemplos polinesios y japoneses,
“parlatorios” de tatuajes, donde profesores especializados tatuaban a marineros europeos
y americanos, pulularon por todas las ciudades del mundo. El
primer implemento eléctrico para tatuar fue patentado en los Estados
Unidos en 1891. Los Estados Unidos se convirtió en un
centro de influencia en tatuajes, especialmente con la expansión de
los tatuajes con motivos americanos. Los motivos nauticos, militares, patrioticos,
románticos y religiosos son ahora similares en estilo y temas
a través del mundo; los motivos característicos nacionales de comienzos
del siglo XX han desaparecido.
En el siglo XX miembros de
grupos callejeros y de motociclistas frecuentemente se identifican a sí
mismos por determinados tatuajes. Durante la última parte del siglo
XIX, el tatuaje estuvo en boga entre hombres y mujeres
en las clases altas de Inglaterra. Excepto para tipos euroamericanos
y japoneses y especiales aplicaciones médicas, el tatuaje está moribundo
o extinguido en muchas partes del mundo.
A veces se ponen
objeciones religiosas a la práctica del tatuaje (Lev 19,28: “No
haréis incisiones en vuestra carne por los muertos; ni os
haréis tatuaje. Yo, Yahveh”). El tatuaje ha estado implicado en
algunos desordenes como el cáncer de piel, y en 1961
la práctica fue severamente restringida por el gobierno de la
ciudad de Nueva York a causa del rol que jugó
el material de tatuaje contaminado en la expansión de la
hepatitis.
Desde el punto de vista moral habrá que tener en
cuenta qué imágenes son las que se tatúan, con qué
intención, qué implicaciones tiene para la salud, etc.
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Imagen: Tonatiuh
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