La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Marina Galzerano | Fuente: Mujer Nueva ¿Profesional o mamá?
Nada más trascendental que ser mamá
¿Profesional o mamá?
Durante 27 años de mi vida me tragué el cuento
de que la mujer tenía que realizarse fuera de la
casa. Había que estudiar y luego trabajar mucho y subir
la escalera corporativa en alguna empresa. Teóricamente eso me daría
mucha felicidad y satisfacción. Y así lo hice. Terminé la
Universidad y tomé un trabajo en una empresa multinacional. Después
de cuatro años trabajando de sol a sol, porque entraba
a las 9 de la mañana, pero no sabía a
qué hora iba a salir, conocí a una persona que
me tiró un balde de agua fría.
Después de escuchar toda mi cátedra
de lo importante que era que las mujeres trabajaran para
sentirse realizadas, porque cambiar pañales no era suficiente para nuestro
intelecto, él me dijo:
“Que bueno que hay mujeres como tú, que trabajan
para hacer una diferencia, pero yo no veo un trabajo
que haga más diferencia y que sea más trascendental que
el ser mamá. Ahí haces la diferencia, en educar a
personas honradas y que ayuden a salir adelante al país.
El trabajo de ser mamá es de gran importancia en
el mundo, en una empresa siempre serás útil, pero nunca
serás indispensable; en una familia una madre es indispensable”.
En ese momento sentí
que toda mi existencia era superficial. En ese momento todo
lo que yo había creído durante TODA MI VIDA se
venía abajo y se me presentaba la realidad en crudo.
Al poco tiempo
me casé con ese hombre. Tomamos la decisión de que
después de que naciera nuestro primer hijo, yo podría elegir
regresar a trabajar o no hacerlo. Pero recuerdo como si
fuera ayer, cómo mi hija a la edad de tres
meses lloraba, pero al verme entrar al cuarto dejó de
llorar y sonrió… en ese momento me di cuenta de
que NADA, ABSOLUTAMENTE NADA QUE YO HICIERA EN UNA OFICINA
ME DARÍA ESA SATISFACCIÓN. Esa satisfacción de ser necesitada y
amada por una personita tan vulnerable.
Fue una decisión difícil, ya que
todos incluso familiares cercanos me decían: “para qué estudiaste tanto
para cambiar pañales…”
Claro que los años han pasado y probablemente ya no
seré tan necesaria como lo era cuando mis hijos eran
chicos, pero con una buena preparación y fuerza de voluntad,
lograré insertarme en el ámbito del trabajo. Aunque insisto que
nunca tendré la satisfacción que tengo cuando mis hijos me
llaman MAMÁ.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR