Autor: Roberto Esteban Duque | Fuente: revistaecclesia.com El espíritu sectario de la homosexualidad
La idea del pecado es la bestia negra de la homosexualidad
El espíritu sectario de la homosexualidad
El esencial entusiasmo con que fueron acogidas por mi madre
las palabras del obispo de Alcalá de Henares en su
homilía del pasado viernes santo fue directamente proporcional a la
indignación que desataron en la mentalidad del progresismo católico y
el rampante laicismo, uniformados como están en sus planteamientos intolerantes
y hostiles hacia la Iglesia católica.
No aguanta ya la
conciencia tener ningún arbitro moral fuera de sí misma, ni
patrimonio alguno que no sea el que la sociedad acuerde
en cada momento, sin tiempo interior ni continuo. Los valores
religiosos o bien son categóricamente rechazados por resentimientos sociales o
literalmente castrados de cualquier pretensión comunitaria o dimensión pública de
la fe, instancia sobrevenida como peligrosa cuando trasciende lo políticamente
correcto y se resiste a quedar asimilada por las formas
de vida modernas.
Hace mucho tiempo que dejó de regir
una ley moral absoluta y eterna, escrita en el corazón
de los hombres. La misma religión ha sido sustituida en
buena medida por la política. Lo pronosticó Pablo VI en
1974, cuando se preguntaba si el mundo podría tolerar “una
religión como la nuestra”. Las palabras del obispo Reig Pla
el pasado viernes santo, más allá de los exabruptos de
algún académico anticlerical o el resurgimiento del Polizeistaat (policía estatal),
han despertado el odium fidei, el odio del actual radicalismo
laicista hacia la religión, la insoportable influencia de ésta en
la cultura.
El obispo de Alcalá de Henares se limitó a
mostrar la concepción natural antropológica del ser humano. La naturaleza
humana es buena, como todo lo creado. La fe cristiana
tiene una confianza absoluta en la bondad última de la
Creación. Pero el hombre es ontológicamente un ser libre que
tiene pasiones. Y las pasiones pueden inclinar su libertad a
la malicia del pecado, percibido como engaño que destruye, como
ingratitud y como injusticia. De ahí que la libertad necesita
gobierno para corregir los deseos y las inclinaciones que puedan
perturbar la vida colectiva.
Rechazar la existencia del pecado y del
mal es tanto como pretender liberarse de la tradición cristiana
e introducir el pensamiento ideológico, apareciendo el Estado de Derecho
como el depositario único de la moralidad y de la
conducta externa a través del Derecho y de la Ley.
Cuando se desprecia la verdad, se incorporan los valores, que
es tanto como aferrarse a la autonomía moral. ¿Qué debería
hacer finalmente el hombre excepto obrar de acuerdo a los
valores oficialmente aceptados por la cultura, conformes a la voluntad
de poder, indiferente a la verdad y la justicia?
La Iglesia
no aspira a cambiar al hombre, sino a encauzar sus
pasiones y apetitos, recordándole que su comportamiento es con frecuencia
equivocado: “el hombre no es ni ángel ni bestia, pero
cuando quiere comportarse como un ángel se comporta como un
animal”, sentenció Pascal. Esto es lo que no toleran las
bioideologías, especialmente la de la homosexualidad, impregnada de un fuerte
espíritu sectario en cuanto acepta la religión en la medida
en que no se haga un absoluto de la naturaleza
humana. La hostilidad de la homosexualidad hacia la religión es
relativa: se aceptará siempre que se reconozcan sus propios fines.
La homosexualidad acoge el cristianismo si no se le opone
en el terreno moral, puesto que no se admiten distinciones
absolutas entre el bien y el mal, con el fin
de superar el mal.
Thomas Huxley cuestionó la relación entre
el hombre y la naturaleza. Darwin volvió a la carga
con su desprecio por el hombre tal y como es,
finito y contingente, si bien redimido. El odio a la
naturaleza humana, origen del mal, lleva a la afrenta por
el hombre. Las palabras del obispo Reig Pla han evidenciado
que no se soporta la categoría del pecado ni se
entiende la categoría de la gracia. La idea del pecado
es la bestia negra de la homosexualidad, para quien no
existe el bien y el mal en cuanto se pueden
alterar con la modificación de la naturaleza humana.
La religión
debe seguir ofreciendo una firme subversión, una influencia negativa sin
fisuras, oponiéndose a realizaciones contrarias a la naturaleza humana, inspirando
la búsqueda constante del bien de la persona y de
la verdad del hombre, que se plasmará en la estructura
de la sociedad y en el espíritu de los que
gobiernan y legislan. Hacen más daño la inmoralidad de las
costumbres y la influencia irreligiosa de los medios de comunicación
social que todo el fervor con que puedan ser acogidas
las palabras proféticas de un obispo.
El retraimiento y el
conformismo ante el pensamiento laicista dominante o ante ciertas leyes
injustas, provocadoras de costumbres contrarias al bien común, la inhibición
del anuncio del Evangelio en su integridad en un mundo
que se ufana en la rebelión frente a la naturaleza
humana y en la opinión avanzada del snobismo de una
libertad sin vínculos, sería tanto como practicar un abyecto dimisionismo
ministerial que, lejos de ennoblecer, ridiculiza la misión misma de
la Iglesia y olvida que el éxito de Cristo se
da a través del fracaso de la Cruz.
Roberto Esteban Duque,
sacerdote y profesor de Teología Moral
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Estimado padre ,saludos. leí con mucha atención su
artículo. Sólo puedo decirle que todos los
absolutismos no son buenos,especialmente en
materias donde los demás también dicen tener su
verdad. Cada vez más me doy cuenta que la verdad
plena sólo la viviremos junto a Dios. Hoy más que
nunca nuestras palabras deben ir cargadas de
caridad. Con que derecho nos ubicamos en el lugar
principal para dar catedra ,me hace recordar a
aquellos que Jesús criticaba tanto y que
terminaron por eliminarlo. La homosexualidad es un
drama que no lo podemos mirar cómo algo ajeno
,cuando un buen número de sacerdotes la vive. Nos
queda mucho todavía que aprender de ella antes de
dar recetas. Bendiciones para usted . Manuel /
Sacerdote
Es una situación de pecado, que duda cabe, ¿Y quién no lo está? No son enemigos, su pecado es diferente. No juzgueis, hay que acoger, enseñar los caminos de la Gracia, respetar, nadie busca ser un pecador, la tarea de la Iglesia es enseñar el combate que significa construir con sacrificio la Santidad. Cada uno recorre un camino distinto cuando va hacia Dios, habría que comenzar a informar que hay caminos más felices, mejores.
ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON UD. RVDO. PADRE.
REALMENTE COMO MADRE Y ABUELA ME PREOCUPA TANTA
PROMISCUIDAD EN EL MUNDO Y TANTO CINISMO DE ESTAS
PERSONAS HOMOSEXUALES, QUE DESPIERTAN CORIOSIDAD
EN LOS PEQUEÑOS(ESCANDALO) Y ADMIRACION EN ALGUNA
PERSONAS MAYORES, POR SUS RIDICULESE, REALEMTE
CREO QUE SE DEBERIA ABORDAR MAS ESTE TEMA EN LA
IGLESIA Y MOSTRAR CLARO QUE TAN GRAVE ES ESTE
PECADO Y ESCANDALO QUE HACEN ESTAS PERSONAS, CREO
YO QUE ANTES LE TENIAMOS MUCHO MIEDO AL INFIERNO Y
NOS COMPORTABAMOS MEJOR, AHORA YA NI LO CONOCEN O
NO CREEN EN EL. UNA ORACION SINCERA POR ESTAS
PERSONAS Y MI ADMIRACION Y RESPETO A UD.
¿Cómo es que algunos afirman sobre la homosexualidad como si fuera solamente “una”. El inexistente “colectivo” homosexual es un mamarracho por su falta de homogeneidad. Afirmar científicamente que hay una “homosexualidad natural” conlleva la trampa de ignorar que entonces tal conclusión permitiría denominar como normales todas las enfermedades de origen genético. Las entidades LGBT pretenden asociar también todo tipo de fobias y desviaciones en la sexualidad. Aparte de eventuales problemas psiquiátricos,
QUÉ encuentran y tienen en común: el travestismo, con el transexualismo hormonal y quirúrgico, con la alteración de rasgos sexuales secundarios conservando los genitales de origen, con las lesbianas “femeninas” y las que son implantadas con prótesis peneanas, con los gais atildados con ropa deportiva o “ traje y cobata” o los poco pulcros, con los que varían su voz y los que hablan normalmente, y para terminar por ahora, con los bisexuales que contradicen aquello de “estamos en el cuerpo equivocado”.
Aunque ¿falta preguntar por qué odian a la Iglesia y a sus legítimos pastores? Muchos problemas son deliberadamente creados por el poder de turno en su exclusivo beneficio aunque también por demagogia. Seguramente hay extremismos con complicidades espurias y sobre la Iglesia, bueno…apalearla no preocupa, total se ocupa del dolor y ‘está acostumbrada’. Al parecer siempre es gratuitamente redituable jorobar a la Iglesia.
Gracias por este mensaje lleno de luz y verdad, que fortalece nuestra decisión de amar a Dios y gozar de su paz y seguridad. No transigir con lo erróneo y el engaño para tener más amigos, nos guía a mantener las lámparas encendidas para ayudar a que no se extravíen en el camino. Cada uno de nosotros estamos para ayudar a que el mal no se extienda y sofoque el mundo.
No estamos solos.
Excelente artículo. Se ofenden si se los acepta y ayuda como pecadores (condición en la que nos reconocemos en distinto grado los católicos sinceros), se ofenden si se los acepta con su inclinación sensual y si se los insta a no practicar relaciones homosexuales. En su mayoría como el confuso “colectivo” LGBT responden con odio y agresividad como para destruir a la Iglesia. Además lamentablenente la tragedia de la generalización e imposición de la homosexualidad, el aborto y la drogodependencia,
, me hacen sospechar que en cualquier momento se nos aparecerán obispos y por qué no algún cardenal proponiendo que lo importante no es si Dios existe ni si un tal Jesús nos comunicó una buena noticia, y que lo que realmente tiene vigencia de la Iglesia es la instrucción actualizada para tolerarnos (¿amarnos?) muy permisivamente los unos a los otros. Que lo necesario de la doctrina cristiana (a fin de cuentas no más que una filosofía) es una moral “suficiente” para evitar que nos masacremos en mayor medida todos contra todos.
Todo lo que dice el sacerdote es muy cierto. Pongo como ejemplo:cuando salen notas sobre temas religiosos varios en los diarios, enseguida un monton de gente resentida y anticlerical se burla en los foros de la iglesia y ataca con falacias.
Me da tanta bronca que a veces prefiero que los sermones no trasciendan al periodismo.
ESTIMADO PADRE DUQUE ME HA PARECIDO OPORTUNO ESCLARECEDOR Y MUY SUSTENTADO EN ESTAS ÉPOCAS DE CONFUSIONES,EGOÍSMO Y DESDÉN POR LA MORAL ÉTICA,BIOÉTICA, Y CUALQUIER CLASE DE PRINCIPIOS QUE NO SEAN DEL YO Mi ME CONMIGO.
MUCHAS GRACIAS. DIOS LE BENDIGA
iPAZ Y BIEN!
Si bien la Iglesia no pretende cambiar al hombre, si es nuestra obligación como católicos, desarrollar una pastoral de acogida a quienes han caido, recordando que no hay pecado tan grande que no pueda ser borrado en las aguas de la misericordia de Dios.Y esto todavía no se ha dado todavía, salvo escarceos que no comportan un intento serio de acogida
En Cristo
Agradezco este comentario lúcido y valiente, aunque
mal están las cosas cuando hay que decir que llamar
a las cosas por su nombre es de valientes. Pues lo
es. Como colaborador de Catholic.net lo agradezco
doblemente.
Un muy cordial saludo
El artículo es claro (para el que quiera escuchar). Quizás algo duro, porque se puede decir lo mismo con menos palabras. No porque sean duros e injustos con nosotros, con el Obispo, debemos ser nosotros duros. En un artículo se deben evitar adjetivos, y aplicar la leyt del amor.
Y entonces, el que se sienta agredido, que medite.
Soy médico pediatra,padre de 6 hijos y 8 nietos.Vivo en Comodoro Rivadavia desde 1971,Siempre he dado charlas y reuniones con padres y sus hijos,clarificando sobre el verdadero significado de la sexualidad humana normal y natural y señalado sus alteraciones.En nuestro país a pesar de una oposición general que realizamos en todas las calles de diversas ciudades de provincia y de Buenos Aires,el Congreso aprobó el pseudomatrimonio homosexual,porque era un modo de no "discriminar" a esos seres humanos.Lo cierto es que lo único que permitió con esa "legalización"fue que unas pocas parejas masculinas y una pareja lesbiana"se unieran,legalmente.Y junto a esos pocos seres humanos,que nunca fueron discriminados,la gran o inmensa mayoría de los hombres,varones y mujeres,se nos haya si discriminados.Recuerdo un comentario escuchado por EWTN,del sacerdote Jesuita,Padre Jorge Loering decía: La Santa Iglesia,lo único que les pide a los homosexuales,es lo mismo que les pide a los heterosexuales:"QUE SEAN Y VIVAN LA VIDA EN SANTIDAD,SIN DEJARSE LLEVAR POR LA CONCUSPICENCIA DE LA CARNE".Y un homosexual del grupo "Courage" de los EEUU,expresava como un sacerdote le aclaró que la Iglesia no estaba en contra de los homosexuales,pues ellos no habían nacido como tales,y que se había hecho homosexual,por la imagen paterna y varonil de su padre.Y desde esa época,el formó ese grupo,viviendo en castidad.
Hace poco tiempo en mi país, Argentina, se ha legalizado el matrimonio homosexual con derecho a la adopción de niños, pese a la multitud de personas que se movilizó frente al Congreso pidiendo que no se aprobara la ley. Sinceramente, lo he vivido como un golpe duro, infalible... En las directivas que llegan a las escuelas nos piden que incluyamos la homosexualidad como una posibilidad digna... Sabemos que es una herida abierta en nuestra sociedad argentina. ¿Cómo podría enseñarle a un niño que papá y mamá pueden ser sustituidos por una pareja de homosexuales? El otro punto es...siento una tristeza profunda por estas cosas, pero tampoco quiero perder las ganas de creer en las causas justas. Quiero pensar que en un momento nos daremos cuenta del error y cambiaremos. Y saber que en otros puntos del mundo la lucha por las causas cristianas es firme me da fuerzas.
Feliz Pascua de Resurreccion; Estimados junto con saludarlos cordialmente y felicitarlos por todo el bien que ustedes realizan a traves de este medio;formando y educando al Pueblo de Dios.
Amigos, en relacion al articulo en cuestion,El espiritu sectario de la homosexualidad, que me parece relevante en la hora actual, y de gran importancia para el aporte sustancial del debate.
En relacion a ello, deseo solicitar un gran servicio, y que el siguiente: Es posible que me den el gmail o alguna forma de comunicarme, con el sacerdote y profesor de teologia moral Pbro Roberto Esteban Duque.
Quedare muy agradecido. Cordialmente
Alejandro Alvarez A;
Licenciado en Teologia.
Pontificia Universidad Catolica de Chile
Ingeniero en Prevencion de Riesgos
Universidad Los Lagos. Chile
Docente
"uniformados como están en sus planteamientos intolerantes y
hostiles hacia la Iglesia católica"
Es muy fácil esgrimir tales comentarios, pero muy hipócrita cuando
es una institución como la iglesia la que tiene unos planteamientos
intolerantes y hostiles hacia la homosexualidad y, en definitiva, a
cualquier otra idea o pensamiento que no converja con las ideas y
"valores" cristianos.
Más vale mirarse la chepa de uno mismo antes de mirar la de los
demás.
No tengo objeción a lo dicho por el articulista y lo que dijo el Obispo es correcto. Pero no sus expresiones no las creo oportunas. Siempre, pero sobre todo, es estos tiempos de poca sintonía con la Iglesia, ésta debería parecerse más al buen samaritano que al profeta Elías degollando 400 sacerdotes de Baal.