
-Para
orar, es necesario querer orar
-La oración es buscar a Dios,
es ponernos en contacto con
Dios, es encontrarnos con Dios,
es acercarnos a Dios
-Orar es llamar y responder.
Es llamar a Dios y es responder
a sus invitaciones. Es un diálogo
de amor
-Quien tiene el hábito de orar,
en su vida ve la acción de Dios
en los momentos de más importancia,
en las horas difíciles, en la
tentación, etc
-En cambio, si no oramos con
frecuencia, vamos dejando morir
a Dios en nuestro corazón y
vendrán otras cosas a ocupar
el lugar que a Dios le corresponde
¿Por
qué nos desanimamos en la
oración?
-Algunas
veces podemos desanimarnos
en la oración, porque creemos
que estamos orando, pero lo
que hemos hecho no es propiamente
oración
Lo que
no es oración
-Si no se
dirige a Dios, no es propiamente
oración
-Si no buscamos una comunicación
con Dios, sino únicamente
una tranquilidad y una paz
interior, no estamos orando,
sino buscando un beneficio
personal
-Si
no interviene la persona con
todo su ser (afectos, inteligencia
y voluntad) no es oración
-Si no hay humildad y esfuerzo
no es oración. Para orar es
necesario reconocer que necesitamos
de Dios
-Si no hay un diálogo con
Dios, no es oración
-Cuando retamos o exigimos
a Dios tampoco estamos orando
-Si no nos sentimos poco a
poco más identificados con
Jesucristo no hemos hecho
oración
-Si no tenemos un fruto de
más amor a Dios, al prójimo
y a nosotros mismos, no hemos
hecho oración.