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18 de febrero de 2013
"En la actualidad, la bioética es
un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre
el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y
en el que está en juego la posibilidad de un
desarrollo humano e integral". En este pasaje de su encíclica
"Caritas in Veritate" (n. 74), Benedicto XVI incorporaba de manera
definitiva la bioética al pensamiento social cristiano y señalaba la
importancia de esta disciplina para la vida social.
El Papa ha
realizado importantes contribuciones a la bioética desde un pensamiento agudo
y que supo captar los cambios que implican las biotecnologías
en el inicio del nuevo siglo.
1. Documentos
Podemos mencionar dos textos
centrales en los que Benedicto XVI aborda la cuestión bioética,
uno firmado por el Papa y el otro correspondiente a
la Congregación para la Doctrina de la Fe:
a) La encíclica
Caritas in veritate (29 de junio de 2009) es el
documento en que Benedicto XVI plasma su pensamiento sobre la
novedad de la bioética y la relación que guarda con
el desarrollo.
b) La Instrucción Dignitas Personae de la Congregación para
la Doctrina de la Fe (8 de septiembre de 2008),
aprobada por el Papa Benedicto XVI, y que vino a
actualizar la enseñanza sobre las cuestiones que había tratado la
Instrucción Donum Vitae de la misma Congregación y que había
sido publicada en 1987, cuando el entonces Cardenal Joseph Ratzinger
presidía ese Dicasterio vaticano. Este documento estuvo precedido por un
importante discurso del Papa Benedicto a la Congregación, el 31
de enero de 2008, en el que el Papa fijó
las grandes líneas del posterior documento.
Además, los temas de bioética,
de la vida y la familia, estuvieron presentes en muchos
discursos del Papa Benedicto XVI, sobre todo de manera sistemática
a lo largo de los años de su Pontificado en
sus intervenciones dirigidas
-a la Pontificia Academia para la Vida,
-al Pontificio
Consejo para la Familia,
-al Cuerpo Diplomático,
-a Episcopados en visita ad-limina,
-a
participantes de Congresos y otras actividades,
-a embajadores al momento de
presentación de las cartas credenciales.
2. Contenidos
A continuación proponemos algunos puntos
que entendemos son contribuciones nuevas o acentos particulares que ha
hecho Benedicto XVI en su Pontificado:
a) Los principios de la
bioética: en el mencionado discurso a la Congregación para la
Doctrina de la Fe que antecedió a la Instrucción Dignitas
Personae el Papa propuso "dos criterios fundamentales para el discernimiento
moral en este campo", a saber:
i) "el respeto incondicional al
ser humano como persona, desde su concepción hasta su muerte
natural";
ii) "el respeto de la originalidad de la transmisión de
la vida humana a través de los actos propios de
los esposos".
b) Apertura a la vida y desarrollo social: ante
la difusión del aborto, la anticoncepción y la esterilización, el
Papa apuntó en sus enseñanzas a enfatizar la conexión que
existe entre la apertura a la vida y el desarrollo.
"Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la
supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación
y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del
verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal
y social para acoger una nueva vida, también se marchitan
otras formas de acogida provechosas para la vida social. La
acogida de la vida forja las energías morales y capacita
para la ayuda recíproca" (Caritas in Veritate, 28).
c) Persona
y género
En estos años, se profundizó la incidencia de
la llamada "perspectiva de género" en la elaboración de políticas
públicas, en la educación y en otros ámbitos de la
vida social. El tema ya había sido abordado por la
Congregación para la Doctrina de la Fe el 31 de
mayo de 2004 cuando era presidida por el entonces Cardenal
Ratzinger en la "Carta a los Obispos de la Iglesia
Católica sobre la colaboración entre el hombre y la mujer
en la Iglesia y el mundo". A lo largo de
su Pontificado el Papa reiteradamente habló del tema y podemos
encontrar una visión de fondo en su último discurso a
la Curia Romana del 21 de diciembre de 2012. Allí,
citando inicialmente un informe del gran rabino de Francia, Gilles
Bernheim, dijo que para la filosofía del género "el sexo
ya no es un dato originario de la naturaleza, que
el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino
un papel social del que se decide autónomamente... El hombre
niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza
al ser humano... En la actualidad, [para el género] existe
sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí
mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya".
d) El
matrimonio entre varón y mujer: otro tema creciente en la
agenda pública de estos años ha sido el del matrimonio,
sobre todo por las pretensiones de llamar legalmente matrimonio a
las uniones de personas del mismo sexo. El Papa Benedicto
XVI afrontó el tema en diversas ocasiones. En el citado
discurso a la Curia de 2012, luego de hablar del
género se refirió a este punto: "Ahora bien, si no
existe la dualidad de hombre y mujer como dato de
la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida
por la creación. Pero, en este caso, también la prole
ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y
la particular dignidad que le es propia".
e) Bioética y Doctrina
Social: la vinculación entre bioética y doctrina social de la
Iglesia ya podía reconocerse en diversos documentos anteriores del Magisterio,
sobre todo en la encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo
II (1995). Sin embargo, en Caritas in veritate es la
primera vez que el tema se incorpora de manera explícita
y extensa entre las cuestiones sociales. Dentro del capítulo VI
sobre el desarrollo y la técnica, los números 74 y
75 estuvieron dedicados a la bioética. Allí se enfatiza que
el bioético es "un ámbito muy delicado y decisivo, donde
se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental:
si el hombre es un producto de sí mismo o
si depende de Dios" (n. 74).
Síntesis final:
Para finalizar, podemos citar
las palabras de Benedicto XVI en el citado discurso a
la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2008:
"Después
de la publicación, en el año 1987, de la instrucción
Donum vitae, que enunció esos criterios, muchos han criticado al
Magisterio de la Iglesia, denunciándolo como si fuera un obstáculo
para la ciencia y para el verdadero progreso de la
humanidad. Pero los nuevos problemas relacionados, por ejemplo, con la
crio-conservación de embriones humanos, con la reducción embrionaria, con el
diagnóstico pre-implantatorio, con la investigación sobre células madre embrionarias y
con los intentos de clonación humana, muestran claramente cómo, con
la fecundación artificial extra-corpórea, se ha roto la barrera puesta
en defensa de la dignidad humana. Cuando seres humanos, en
la fase más débil e indefensa de su existencia, son
seleccionados, abandonados, eliminados o utilizados como mero "material biológico", no
se puede negar que ya no son tratados como "alguien",
sino como "algo", poniendo así en tela de juicio el
concepto mismo de dignidad del hombre" (Discurso a la Congregación
para la Doctrina de la Fe, 31 de enero de
2008).
Ciertamente, la Iglesia aprecia y estimula el progreso de las
ciencias biomédicas, que abren perspectivas terapéuticas hasta hoy desconocidas, por
ejemplo mediante el uso de células madre somáticas o mediante
las terapias encaminadas a la restitución de la fertilidad o
a la curación de las enfermedades genéticas.
Al mismo tiempo, siento
el deber de iluminar las conciencias de todos, para que
el progreso científico respete verdaderamente a todo ser humano, al
que se le debe reconocer su dignidad de persona, por
haber sido creado a imagen de Dios; de otro modo
no sería verdadero progreso. El estudio de esas cuestiones, al
que os habéis dedicado de modo especial en vuestra sesión
durante estos días, contribuirá ciertamente a promover la formación de
la conciencia de numerosos hermanos nuestros, según lo que afirma
el concilio Vaticano II en la declaración Dignitatis humanae: "Los
cristianos, al formar su conciencia, deben atender con diligencia a
la doctrina cierta y sagrada de la Iglesia. Pues, por
voluntad de Cristo, la Iglesia católica es maestra de la
verdad y su misión es anunciar y enseñar auténticamente la
Verdad, que es Cristo, y, al mismo tiempo, declarar y
confirmar con su autoridad los principios de orden moral que
fluyen de la misma naturaleza humana" (n. 14). |