Autor: Luz del Carmen Abascal Olascoaga | Fuente: Yo Influyo La infancia en peligro
¿Qué celebramos con el día mundial de la infancia, si estamos matando a nuestros niños?
CIUDAD DEL VATICANO, 18 NOV 2009 (VIS).-Al final de la
audiencia general de esta mañana, el Papa recordó que el
viernes 20 de noviembre se celebra en las Naciones Unidas
la Jornada Mundial de Oración y de Acción por los
Niños, con ocasión del XX aniversario de la adopción de
la Convención sobre los derechos de los niños.
"Pienso -dijo
el Santo Padre- en todos los niños del mundo, especialmente
en los que viven en condiciones difíciles y sufren a
causa de la violencia, de los abusos, de la enfermedad,
de la guerra o del hambre".
"Os invito a uniros
a mi oración, y al mismo tiempo, hago un llamamiento
a la comunidad internacional para que se multipliquen los esfuerzos
para ofrecer una adecuada respuesta a los problemas dramáticos de
la infancia. Que no falte el compromiso generoso de todos
para que sean reconocidos los derechos de los niños y
se respete cada vez más su dignidad".
Artículo La Infancia
en Peligro
A propósito del día mundial de la infancia, que
se conmemora el 20 de noviembre, vale la pena hacer
un recuento de lo que hemos hecho con la infancia.
Celebramos
a los niños, y sin embargo, los maltratamos. Celebramos a
los niños, pero los matamos en el vientre de su
madre. Celebramos a los niños, pero permitimos que vean programas
de televisión nocivos para su salud mental. Celebramos a los
niños, pero los explotamos laboral y sexualmente. Celebramos a los
niños, pero cada vez los cuidamos menos.
Las cifras
Según datos del
Instituto Interamericano del Niño (IIN), en América Latina al menos
2 millones de niños son explotados sexualmente. El director regional
para América Latina y el Caribe de la UNICEF, Nils
Katsberg, aseguró que, además, en el 75% de los casos,
los abusadores son familiares directos de las víctimas.
Los cálculos del
IIN también denuncian la explotación laboral de que son víctimas
alrededor de 5.7 millones de niños entre 5 y 14
años (tan sólo en América Latina). Aproximadamente 2 millones se
dedican al servicio doméstico, uno de los empleos peor pagados
y menos regulados.
La agencia japonesa Kyodo informó que en el
país asiático, el año pasado, 124 mil 989 escolares padecieron
abusos (principalmente verbales), cifra que representa seis veces más que
la del 2005.
En Japón, durante el 2006, seis estudiantes se
suicidaron por haber sufrido abusos en el colegio. Según el
estudio, el 48.7% de los abusos se registraron en la
escuela primaria (de 6 a 12 años), 41% en los
últimos años de la educación obligatoria (entre 13 y 15
años), y 9.8% correspondió a los adolescentes que cursaron bachillerato
(entre los 16 y 18 años).
De acuerdo con datos de
la organización internacional Save the Children, cada día se ausentan
o desaparecen de sus hogares tres mil niñas, niños y
adolescentes en el continente Americano. El destino de estos infantes:
la adopción ilegal, el tráfico de órganos, y la explotación
laboral y sexual.
El problema
La pobreza sigue siendo una de las
condiciones que más fomenta la vulnerabilidad de los derechos de
los niños y las niñas. Es muy común el engaño,
vía Internet, de muchos pedófilos y traficantes de niños: se
ponen en contacto con los pequeños, les prometen dinero para
sus familias a cambio de que “trabajen” para ellos, quedan
de verse en algún lugar, y los secuestran para abusar
de ellos o para utilizar sus órganos.
La mala información de
que son víctimas muchas mujeres también aumenta el problema. Miles
de niños son asesinados en el vientre de sus madres,
privándoseles del derecho a la vida. ¿Qué celebramos con el
día mundial de la infancia, si estamos matando a nuestros
niños? En Europa, es preocupante la falta de niños. Si
se mantiene la tendencia presente, casi la cuarta parte de
la población superará los 65 años hacia el 2030.
Por otro
lado, muchos de los contenidos de los medios de comunicación
forman parte del problema. Les enseñan a los niños conductas
y actitudes inadecuadas, y en no pocas ocasiones lastiman la
sensibilidad de los infantes, dejándolos marcados de por vida… Pero
los padres que dejan a sus hijos a merced de
la “televisión niñera” no tienen menos responsabilidad que los productores
de tales contenidos.
Es cierto, cada quien educa –o deja de
educar– a sus hijos como quiere, pero entonces no nos
quejemos de que “el mundo esté como esté”, o de
que los niños, cuando dejan de serlo y se convierten
en adolescentes y adultos, no tengan ideales, ni principios, ni
busquen el bien personal ni el bien común. No nos
quejemos de que los jóvenes no se involucren en la
construcción de un mejor país, de un mejor mundo, porque
esos jóvenes algún día fueron niños desatendidos, cuando no maltratados,
niños a los que se lastimó física y verbalmente, a
los que no se les inculcó el respeto y los
valores humanos. No nos quejemos de que en un futuro
no muy lejano (ya está sucediendo en la Unión Europea)
ya no haya niños que educar, ni jóvenes que puedan
inyectar de idealismo a la sociedad… Y yo me pregunto:
¿Qué estamos haciendo con nuestros niños?
La justificación
“Yo nunca he maltratado
a ningún pequeño, ni he abortado, ni he abusado sexualmente
de ellos”, dirás. Seguramente es cierto… ¿pero acaso puedes conformarte
con “no haber hecho algo malo”? Es que tú y
yo, y todos los que no nos hemos alzado en
contra de estas atrocidades, somos responsables de todo aquello que
se ha hecho, como consecuencia de todo lo que se
ha dejado de hacer.
Y es que no basta con “no
hacer cosas malas”, es preciso “hacer cosas buenas”. De otra
manera, nos encerramos en la enorme comodidad y conformismo, y
nos sentimos buenos porque “no hemos hecho” nada malo. Ya
lo decía Rousseau: “No hacer el bien es un mal
muy grande”… Es verdad: “El mal triunfa porque los buenos
no hacen nada”.
Así, ¿tú qué has hecho por nuestros niños?
Sí, ¡nuestros niños, nuestro futuro! Yo tampoco había hecho nada
por ellos… pero nunca es tarde para empezar. Y ahora,
¿qué vas a hacer?
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Si, es muy cierto, el maltrato a los niños es muy común, aquí en América Latina, en una escuela, a veces tenían los niños conductas raras y posturas, deducíamos que habían sido violados. La violencia verbal también es grande, debido a la ignorancia de los padres.O sinó, con una nenita de jardín que estaba marcada, y le preguntamos:" fue con la varilla": Asi es que no es solamente esas organizaciones que se dedican a explotarlos, sino en la misma familia.