 |
| El término preembrión en el proyecto de ley de reproducción asistida |
El nuevo proyecto de ley de Reproducción Asistida que el
ejecutivo está preparando, y que con toda probabilidad será presentado
al Pleno del Congreso para su discusión última a mediados
del mes de febrero de 2006, además de presentar dificultades
éticas indudables, de las cuales no es la menor que
va a proponer el que se pueda generar un número
no determinado de embriones, por lo que, si no se
implantan todos, habrá que congelar algunos, de forma tal que
el primer objetivo de la ley 45/2003 de 21 de
noviembre de 2003, que no era otro que tratar de
resolver el grave problema del número, cada día mayor, de
embriones humanos congelados, quedará incumplido.
Pues bien, aquí y ahora vamos
a referirnos a otro aspecto del susodicho proyecto de ley
que creo tiene también importancia. Me estoy refiriendo al uso
del término preembrión.
El término preembrión se empezó a utilizar en
1986 (1-3), apoyándose en el criterio, arbitrariamente propuesto en 1984
por la Comisión Warnock (4), que establecía que los embriones
humanos podían ser manipulables hasta los 14 días después de
la impregnación del óvulo por el espermatozoide, aunque dicha Comisión
admitía, en ese mismo documento, que la vida del embrión
humano comienza precisamente con la fecundación.
Sin duda, en general, la
utilización de este término, no tiene otra finalidad que desproveer
al embrión temprano de su característica biológica fundamental de ser
humano vivo, dado que así se abre la posibilidad de
manipularlo sin ninguna responsabilidad ética.
Pues bien, la utilización de este
término no es solamente una manipulación semántica dirigida a conseguir
el objetivo anteriormente comentado, sino también un grave equívoco biológico.
No hay ninguna razón científica que justifique el denominar al
embrión humano preimplantado como preembrión. El embrión preimplantado es un
embrión con todas las características biológicas que identifican a estos
diminutos seres humanos. Para la gran mayoría de los expertos
el preembrión, biológicamente hablando, no existe, por ello, el término
que lo identifica como tal es cada vez menos utilizado
en la literatura médica, por lo que sorprende, aún más
si cabe, el interés de nuestros legisladores y de la
Comisión Nacional de Reproducción Asistida que los asesora, por utilizarlo.
En relación con ello, he revisado, aunque sea de forma
somera, cual es el uso que la ciencia actual hace
del término preembrión, y, sin gran sorpresa por mi parte,
aunque sí puede serlo para nuestros legisladores, he podido comprobar
que es un término apenas utilizado. Ya en una revisión
sobre el uso del término preembrión publicada en 1997 (5),
en la que los autores utilizaron el Medline como fuente
de datos a evaluar, pudieron comprobar que entre los años
1991 y 1996, el término preembrión/es, solamente aparece 83 veces
en la literatura científica, por 28.434 el término embrión/es. Algo
parecido se constata en otra revisión de Ferrer y Pastor
(6), que revisa este mismo tema, aunque con mayor amplitud.
Estos autores comprueban que, utilizando también como fuente de datos
el Medline, entre 1991 y 1997, la palabra preembrión aparece
en el título de artículos científicos 55 veces (13 en
1991; 10 en 1992; 9 en 1993; 8 en 1994,
6 en 1995; 7 en 1996 y 2 en 1997).
Cuando se evalúa la utilización del término preembrión/es, no solamente
en el título, sino también en los Resúmenes y en
las palabras clave, se comprueba que aparece 150 veces, en
estos mismos 7 años. Por el contrario el término
embrión/es aparece 36.301. Es decir, es evidente el uso minoritario
que del término preembrión se hace en la literatura médica.
Pero analizando ésta desde 1997 hasta la fecha y utilizando
en este caso, como fuente de información el PubMed, se
puede comprobar que, en los últimos diez años, el término
preembrión es utilizado en el título de trabajos científicos, 3
veces en el año 2005, 1 en 2004, 2 en
2003, 2 en 2002 y 1 en 2001, y en
total, en los últimos 10 años, solamente es usado 17
veces (7-23). Algo claramente demostrativo de la falta de interés
científico que este término suscita actualmente.
Profundizando un poco más en
estos últimos datos, de los 17 trabajos publicados en los
que en su título se utiliza la palabra preembrión,
sólo 11 veces (8, 9, 11-14, 17, 18, 20-23) lo
ha sido en revistas científicas. Pero además, de ellos, uno
está publicado en una revista de difusión local (14), y
los otros 3 son revisiones (8, 9, 13). Por tanto,
solamente son 7 los artículos originales publicados en estos 10
últimos años en revistas de difusión internacional (11, 12, 17,
18, 20-23) en los que en el título se utiliza
el término preembrión. Es decir, no llega a uno por
año: 3 en 2005, 1 en 2004, 1 en 2003,
1 en 2002, y 2 en 1998, y ninguno en
2001, 2000 y 1997. Pero si además, se tiene en
cuenta que 3 de los 8 trabajos referidos (18, 19,
23) son del mismo grupo, se puede afirmar que, en
realidad, solamente 6 grupos científicos han utilizado la palabra preembrión
en el título de un trabajo experimental durante los últimos
10 años.
Adicionalmente a ello, de los 8 trabajos originales en
cuyo título aparece la palabra preembrión, no hay ninguno que
haya sido publicado en revistas científicas de primerísima calidad (yo
incluiría las que tienen un factor de impacto mayor de
15), ni de primera calidad (factor de impacto entre 10
y 14), ni de calidad contrastada (factor de impacto entre
5 y 9). Sólo 6 (11, 18, 20–23) han sido
publicados en revistas de calidad media (factor de impacto entre
3 y 3,5) y los otros 2 (12, 17) lo
han sido en revistas de menor rango científico (factor de
impacto menor de 1).
Los datos anteriores, sin duda, avalan nuestra
tesis de que la palabra preembrión es una palabra que
está prácticamente fuera del contexto científico actual, y que su
utilización, en la mayoría de los casos, como por supuesto
ocurre en el proyecto de ley que estamos comentado, tiene
una connotación política más que científica, y todo ello con
la finalidad de desproveer al embrión de su categoría ontológica
de ser humano vivo, para así poder manipularlo sin mayor
responsabilidad ética.
Finalmente, en un orden de cosas más general, me
parece lógico que nuestros actuales gobernantes, intenten desproveer al embrión
temprano de su carácter de ser humano, pero de ahí
a que para conseguirlo se empecinen en utilizar términos pretendidamente
científicos que actualmente están en claro desuso, en beneficio de
su propia ideología, me parece un intento de manipulación semántica
absolutamente inaceptable.
Bibliografía
1. Leach P.
Human in vitro fertilisation: an explanatory note prepared by Dr.
Penelope Leach, in The First Report of de voluntary licencing
autority for human in vitro fertilisation and embryology, Londres: The
Medical Research Council , Annex 3: 39-40, 1980.
2.
American Fertility Society. Ethical consideration of the
new reproductive technology. Fertil Steril 46 suppl: 1s-94s, 1986.
3.
McLaren A, Book G, O’Connor M.
Human Embryo research; Yes or No? Tehe CIBA foundation, Londres:
5-23, 1986. 4. Committee of
inquirí into human fertilisation and embryology. Warnock Report, Londres: Department
of Health and Social Security, 1984.
5.
Velayos JL, Moreno J, García J, Martín V, Alonso
J. El comienzo de la vida humana y su tratamiento
en el Medline. Cuadernos de Bioética 8: 1119-1121, 1997.
6.
Ferrer M, Pastor LM. Génesis y
uso del término “pre-embrión” en la literatura científica actual. Persona
y Bioética 2: 1-27, 1998.
7.
Kischer CW. The big lie in human embryology: the case
of the preembryo. Linacre A 64: 53-61, 1997. 8.
Eisenberg VH, Schenker JG. The ethical,
legal and religious aspects of preembryo research. Eur J Obstet
Reprod Biol 75: 11-24, 1997.
9.
Eisenberg VH, Schenker JG. Preembryo research: medical aspects and ethical
considerations. Obstet Gynecol Surv 52: 565-574, 1997.
10.
Katz DA. My egg, your sperm, whose preembryo? A
proposal for deciding which party receives custody of frozen preembryos.
Va J Soc Policy Law 5: 623-674, 1998.
11.
Barmat LI, Liu HCh, Spandorfer SD, Xu K,
Veeck L, Damario MA and Rosenwaks Z. Human preembryo development
on autologous endometrial coculture versus conventional medium. Fertil Steril 70:
1109–1113, 1998.
12. Palmstierna M, Murkes D,
Csemiczky G, Andersson O, Wramsby H. Zona pellucida thickness variation
and occurrence of visible mononucleated blastomers in preembryos are associated
with a high pregnancy rate in IVF treatment. J Assist
Reprod Genet 15: 70-75, 1998.
13. Pellegrino
ED. The pre-embryo: an illusory category of convenience. Pediatr Rev
20: e32-34, 1999. 14. Kably A,
Barron J, Tapia RC and Krivitsky SK. Effect of blood
concentrations of preovulatory estradiol on the quality of eggs and
pre–embryos in patients treated with fertilization in vitro. Ginecol Obstet
Mex 68: 435-441, 2000.
15. No authors.
Family law- contract- Supreme Court of New Jersey holds that
preembryo disposition agreements are not binding when one party later
objects. –J.B. v. M.B., No. A-9-00, 2001 WL 909294 (N.J.
Aug. 14, 2001). Harv Law Rev 115:701-708, 2001.
16.
Warburg AY. Solomonic decisions in frozen preembryo disposition:
unscrambling the halakhic conundrum. Tradition 36: 31-44, 2002.
17.
Weischselbaum A, Paltieli Y, Philosoph R, Rivnay B,
Coleman R, Seibel MM, Bar-Ami S. Improved development of very-poor-quality
human preembryos by coculture with human fallopian ampullary cells. J
Assist Reprod Genet 19: 7-13, 2002.
18.
Ziebe S, Lundin K, Loft A, Bergh C, Nyboe Andersen
A, Selleskog U, Nielsen D, Grondahl C, Kim H, Arce
JC for the CEMAS II and III Study Group. FISH
analysis for chromosomes 13, 16, 18, 21, 22, X and
Y in all blastomeres of IVF pre-embryos from 144 randomly
selected donated human oocytes and impact on pre-embryo morphology. Human
Reprod 18: 2575-2581, 2003.
19. Dillon LM.
Conundrums with penumbras: the right to privacy encompasses non-gamete
providers who create preembryos with the intent to become parents.
Wash Law Rev 78: 625-651, 2003.
20.
Bergh C, Loft A, Lundin K, Ziebe S, Nilsson L,
Wikland M, Gröndahl CH and Arce JC for the CEMAS
II Study Group. Chromosomal abnormality rate in human pre-embryos derived
from in vitro fertilization cycles cultured in the presence of
Follicular-Fluid Meiosis activating Sterol (FF–MAS). Human Reprod 19: 2109-2117, 2004.
21.
Saldeen P and Sundström P. Nuclear
status of four-cell preembryos predicts implatation potential in vitro fertilization
treatment cycles. Fertil Steril 84: 584-589, 2005.
22.
Payne JF, Raburn DJ, Couchman GM, Price TM, Jamison
MG and Walmer DK. Relationship between pre-embryo pronuclear morphology (zygote
score) and standard day 2 or 3 embryo morphology with
regard to assisted reproductive technique outcomes. Fertil Steril 84: 900-909,
2005.
23. Loft A, Ziebe S, Erb
K, Rasmussen PE, Agerholm I, Hauge B, Bungum M, Bungum
L, Grondahl C and Lyby K. Impact of follicular-fluid meiosis-activating
sterol in an albumin-based formulation on the incidence of human
pre-embryos with chromosome abnormalities. Fertil Steril 84 (Suppl 2): 1269-1276,
2005. |
|