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Autor: Tebelio Martin Rodriguez Venta de óvulos y embriones, y estatuto humano del embrión
La investigación científica y sus aplicaciones en el ser humano no son neutrales, tienen que ser guiadas y sus criterios orientadores no estar basados en la eficacia técnica
El problema de la venta de óvulos y fetos
humanos
La necesidad de órganos para trasplante e investigaciones a
nivel mundial es una realidad que sobrepasa las posibilidades y
se ha decidido por algunos científicos, una vía rápida de
resolver este problema de salud con la obtención de lucro;
su estrategia es desarrollar técnicas que son inaceptables desde el
punto de vista Bioético.
En países desarrollados como Estados Unidos, están
en espera de trasplante unos 81.000 pacientes (3,600 de corazón)
y se trata de obtener los órganos de extranjeros
no residentes, residentes permanentes y otros. En España existen
mas de 4,700 enfermos en espera de donaciones de órganos,
y solo hay 25 donantes por millón.En el Reino Unido
actualmente están pendientes de trasplante de riñón 5,500 pacientes.
Son frecuentes
los escándalos por comercio ilícito de órganos. En Austria se
produjo un escándalo en febrero de 1985, por venta de
fetos y órganos humanos a la industria cosmética, en ese
mismo mes y año se denuncia en la prensa española
el tráfico de embriones humanos como una macabra realidad;
en enero de 1995 se investiga, en Portugal, el tráfico
de menores y comercio de órganos en una red de
blanqueo de dinero.
En 1999 otra denuncia, en Gran Bretaña, por
conservación ilícita de órganos de niños sin el consentimiento debido
de los padres. Un país con una tradición religiosa como
Israel no está exento de este flagelo, en el año
2000 se produce el arresto domiciliario de dos expertos en
fecundación artificial por el comercio ilícito de óvulos, sin el
consentimiento de las donadoras, lo realizaban desde hacia 4 años.
En el mes de enero del 2004 se descubre en
Brasil una cuadrilla internacional de tráfico de riñones con ramificaciones
por lo menos en ocho países. El comercio también es lícito
amparado por las leyes, como mujeres de Trinidad y Tobago
que venden óvulos por 5 mil dólares cada uno a
un centro de fertilidad estadounidense.Surge así de un problema de
salud, el comercio lícito e ilícito de órganos, se trata
y se ha logrado legalizar con normas de mercado la
solución a una urgente necesidad, con beneficio para los más
poderosos. La FIVET es la técnica que permite una mayor
manipulación e intervención sobre los embriones, es la más usada,
por tanto la que más embriones aporta, la más legalizada
y admitida por la sociedad, es una fuente de suministro
de material biológico barato y permanente convirtiéndola en una técnica
atractiva para una posible solución al difícil problema de la
necesidad de órganos para trasplantes.
Estatuto ético del embrión
Cuestión de gran controversia en la Bioética, de su análisis
resulta la aceptación o rechazo de determinadas técnicas de reproducción
y su aplicación en el ser humano. El desarrollo de
la Biología demuestra la individualidad biológica del embrión. Estudios han
confirmado que el inicio de una nueva vida comienza desde
la fecundación, miembro de la especie humana, es concreto, único,
irrepetible, diferente a los demás, con un sexo, un código
genético, que posee ácidos nucleicos y proteínas y es capaz
de sintetizar estos elementos de manera específica diferenciándolo de sus
progenitores, tiene autonomía intrínseca y direccional en su desarrollo, cada
paso es más complejo, con una diferenciación mayor en su
organismo cumpliendo el programa de su genoma. Está unido a
la madre de forma independiente y para desarrollarse necesita del
ambiente natural, el útero materno.
La investigación científica ordinaria del proyecto
genoma humano, el estudio de la embriogénesis, de las bases
moleculares de las diferentes enfermedades y la profundización en las
dimensiones psicológicas de la vida prenatal ofrecen datos para creer
que la vida humana es un continuo, y tiene en
la fase embrionaria y en el envejecimiento el inicio y
la conclusión de su recorrido natural.
Por todo esto el embrión
no es objeto sino sujeto, posee dignidad propia, instinto de
conservación, demostrado en los abortos bajo control ecocardiográfico, y tiene
derechos que deben ser respetados. Desde el primer momento de
la fecundación es protagonista de su existencia biológica, se manifiesta
en la precisa dinámica de la implantación, en la orientación
de los procesos de activación geonómica de los distintos tejidos
y órganos, en el diálogo bioquímico, inmunológico y hormonal que
caracteriza la placentación, garantizando que su destino es terminar el
ciclo intra uterino para nacer. Si no es una vida
desde sus inicios ¿cuándo lo será? solo necesita tiempo para
desarrollarse y llegar a feliz término.
El proceso embrionario se divide
en períodos para su mejor estudio y esto es aprovechado
por algunos para una mejor manipulación del ser humano indefenso.
El feto tiene una increíble colaboración en una serie de
patologías que puede presentar: Ej. en el tratamiento quirúrgico intrauterino
de la Espina Bífida, se trata como paciente con resultados
impensables hasta hace pocos años, si se desarrollan estas tecnologías
le conceden la individualidad con respecto a la madre. La
cura del embrión debe estar inspirada en los mismos principios
ético-deontológicos propios de cualquier intervención terapéutica con la misma dignidad
de todo paciente; hay que garantizarle las condiciones humanas
para que crezca y se desarrolle.
En cuanto a las relaciones
del embrión con el ambiente materno y social, campo en
investigación actualmente, se observa la unicidad de este nuevo ser
que comienza en el útero materno y luego en el
mundo externo de forma única y específica.En el análisis
de la concepción del hombre hay que tener en cuenta:
la unidad sustancial de la persona, no es un objeto,
es sujeto y la dignidad del acto conyugal para la
concepción de la nueva vida, siendo el origen natural y
de donde procedemos.
La ciencia y la técnica deben estar al
servicio del hombre y no a la inversa. Ambas no
pueden por sí solas indicar el sentido de la existencia
y del progreso humano. Deben tener una finalidad y un
límite. La investigación científica y sus aplicaciones en el ser
humano no son neutrales, tienen que ser guiadas y sus
criterios orientadores no estar basados en la eficacia técnica, utilidad
de unos con deterioro de otros, obtención de lucro, ni
de ideologías dominantes. Ambas exigen el respeto incondicional de los
criterios fundamentales de la moralidad. La Ciencia sin Conciencia conduce
a la ruina del hombre. Se tiene que humanizar las
investigaciones en seres humanos, los descubrimientos científicos y su aplicación
si no, existirá un poder ilimitado en manos de un
grupo de personas.
La generalización durante muchos años del aborto
provocado y el uso del Dispositivo Intrauterino (DIU), son las
primeras causas de infertilidad femenina, como consecuencia de esto aparece
una costosa forma de resolver el hijo amado: las Técnicas
de Reproducción Asistida.Posterior a 1978 se extiende en muchas sociedades
desarrolladas el deseo de un hijo a toda costa,
apareciendo los donantes de esperma o de óvulos, úteros de
alquiler, madres por encargo, y como consecuencia cuestionamientos de la
paternidad, reconocimientos de hijos, pleitos por herencias, errores en la
manipulación de los gametos, como el caso de la clínica
en Inglaterra a principios del 2003, donde un matrimonio de
blancos tuvo gemelos negros y la peor de las consecuencia:
se fecundan más de un óvulo, surge la gran tragedia
de los “embriones sobrantes” y que hacer con ellos después
de congelados (crió congelación). La preocupación con respecto a esta técnica
está basada en la desviación de resolver los casos de
infertilidad, la procreación de niños por encargos a la medida
para donantes de hermanos con enfermedades incurables, es el caso
del niño Zian Hasmi afecto de talasemia, los padres quieren
encargar por medio de fecundación artificial embriones y descartar aquellos
que no son compatibles con el niño enfermo, para el
trasplante de médula (Inglaterra, octubre del 2001), o superar
la menopausia con las madres abuelas, creación de niños para
parejas homosexuales, como sucedió en EE.UU. en el 2000, cuando
dos hombres compraron óvulos fecundados por fecundación artificial, y una
mujer alquiló su útero naciendo gemelos, otras aberraciones son la
aplicación de la Eugenesia masiva: selección de embriones por sexo,
caracteres físicos, etc., creación de híbridos humano-animal, clonación humana, primero
rechazada, y aceptada posteriormente como “clonación terapéutica” en la práctica
“clonación de investigación”.
Inicialmente la FIVET fue un salto cualitativo con
relación a las técnicas anteriores, pero al sustituir el acto
sexual, el más íntimo de los actos humanos, se pasó
a una cuestión técnica de laboratorio.El cambio del estatuto del
embrión consiste en los cambios de su condición legal, favoreciendo
las T.R.A., llegando a lo que se llama “función ideológica
de la Bioética”, convirtiendo los juicios éticos en conveniencia o
lucro, aparece el término pre embrión, teoría de la implantación
y otras que surgirán con el tiempo. De esta forma
se concede una doctrina legal negativa al feto, para favorecer
la aplicación de una tecnología sin límites, negando la dignidad
del embrión, tratando de redefinir y actualizar la definición
de especie humana y de ser persona, para permitir legalmente
todo, llegando a justificar la investigación y experimentación con el
feto.
En realidad no se concede a la vida valor
real desde la concepción, se proponen y se aceptan trampas
legales y la manipulación de palabras para manipular vidas, eufemismos
para justificar una actuación que no resiste el análisis ético.El
método de indefinición semántica es utilizado para destruir al embrión,
tratando de desposeer su vida desde los primeros días de
todo el valor ontológico que tiene, para poder actuar sin
responsabilidad legal o ética.
En muchas universidades y sociedades se
define al embrión como paciente y protagonista de su existencia
biológica, por lo tanto su trato tiene el mismo basamento
de los principios éticos que norman la actuación con los
demás seres humanos. En la realidad esto no se cumple.
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