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Autor: P. Clemente González | Fuente: es.catholic.net Esterilidad, ¿se admite la fecundación artificial?
Principios éticos: el respeto de la vida y el respeto de la dignidad de la procreación
Esterilidad, ¿se admite la fecundación artificial?
Hace un tiempo mi novio padeció una patología que
le dejó permanentemente estéril. Antes de una intervención médica, le
extrajeron parte del líquido seminal, y ahora lo tienen congelado
en una banca de semen.
No sé mucho sobre la inseminación
artificial, pero pensando que la Iglesia nunca lo permitiría no
me quise hacer ilusiones. Sin embargo, me gustaría conocer más
acerca de las posibilidades que la Iglesia nos da como
pareja, si sería válido un matrimonio con estas características, y
si sería correcto proceder a la inseminación artificial.
Me dirijo a
Ud. para que me oriente, pues deseo permanecer siempre cogida
de la mano de Dios también en estas situaciones en
las que la comodidad y la ignorancia nos llevan a
hacer cosas en contra de nuestros propios principios.
Me dice que
desea permanecer siempre fiel a sus principios y vivir de
acuerdo con la doctrina de la Iglesia. La felicito de
corazón por esa actitud limpia y firme. Es la única
actitud que nos puede de verdad hacer felices. En la
vida se presentan circunstancias difíciles, pero la paz de saber
que estamos siguiendo sinceramente nuestra conciencia no se puede comprar
con todo el oro del mundo.
En la consideración del problema
que me presenta, yo no hablaría de “las posibilidades que
nos da la Iglesia”, como si fuera ella la que
decide, casi caprichosamente, lo que se puede o no se
puede hacer. Lo que hace la Iglesia (por ejemplo en
el documento publicado en 1987 por la Congregación para la
Doctrina de la Fe sobre las técnicas de reproducción asistida)
es poner a nuestra consideración algunos principios éticos que son
válidos para todos aquellos que quieran respetarse a sí mismos,
y sobre todo, respetar la dignidad de la persona que
se desea traer a este mundo.
Fundamentalmente, esos principios se pueden
resumir en dos: el respeto de la vida, y el
respeto de la dignidad de la procreación.
El primer principio
nos recuerda que, como en toda acción humana, al tratar
de asistir a una pareja en su problema de esterilidad,
se debe evitar cualquier tipo de comportamiento que provoque la
pérdida de vidas humanas, aunque sea en estado de embrión
y aunque sea con el fin de que alguna pueda
nacer. En ese sentido, técnicas como la Fecundación in vitro,
deberían ser evitadas siempre.
El segundo principio busca defender la dignidad
de la persona que se pretende engendrar, pidiendo que se
le respete en el modo en que se le trae
a este mundo. La persona humana no es un objeto
que se puede producir con una técnica. Merece nacer como
fruto de un acto de amor esponsal de sus padres
y no como resultado de la operación de un médico.
Debería ser “procreada” y no “producida”. Por ello, el documento
que mencionaba antes, afirma que, para que una técnica de
reproducción asistida sea éticamente correcta, debe consistir en una ayuda
para que el acto conyugal de los esposos pueda llegar
a su fruto natural, y no en una sustitución del
mismo. De ese modo, la nueva vida será fruto de
un acto de amor de los esposos. El médico solamente
ayudará para que pueda ser superado el obstáculo que impide
que ese acto esponsal dé su fruto natural.
También según este
criterio debería ser evitada la Fecundación in vitro, en la
cual la existencia de la nueva vida humana depende totalmente
del técnico. El efectúa la fecundación, utilizando simplemente el material
biológico ofrecido por los esposos.
En la Inseminación Artificial (en la
cual no se efectúa la fecundación en laboratorio, sino solamente
se introduce el semen en el organismo de la mujer)
no se da la manipulación y pérdida de los embriones
que se dan en la Fecundación in vitro. Y por
lo que se refiere al segundo principio, podría ser éticamente
aceptable si, efectivamente, se realiza como ayuda a un acto
conyugal de los esposos.
El problema en el caso de Uds.
es que no es posible la actuación de la Inseminación
como ayuda a un acto conyugal concreto. La introducción del
semen por parte del médico sería un acto del todo
separado de cualquier acto esponsal de Uds., y sería esa
acción técnica, y no un acto de amor conyugal, el
que daría origen a la nueva vida.
En cuanto a la
posibilidad de contraer matrimonio en sus circunstancias, no hay ningún
impedimento. Lo que invalida el matrimonio es la impotencia, es
decir, la incapacidad de expresar el amor a través del
acto conyugal. Si éste se puede realizar, aunque uno de
los dos sea estéril, el matrimonio es válido y lícito.
Si,
como Ud. dice, su noviazgo es maduro, y si ambos
aceptaran contraer el matrimonio aceptándose como son y en la
situación en que se encuentran, no vería por qué no
habrían de casarse y ser felices. Podrían pensar, quizás, en
la posibilidad de adoptar algún niño, ayudando además de ese
modo a que una pobre creatura abandonada pueda tener unos
padres que le cuiden y le amen.
Para una información
más completa acerca de la vida, visita la Comunidad de
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Especialista en genética humana
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