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Autor: Entrevista a S. E. Mons. Juan Antonio Reig Pla | Fuente: Noticias Globales El proyecto de ley sobre fecundación artificial aprobado en España
Parte de la entrevista a Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Cartagena, sobre el proyecto de ley sobre fecundación artificial aprobado hace unos días en España por la Cámara de Diputados
El proyecto de ley sobre fecundación artificial aprobado en España
Damos a conocer una parte de la entrevista a Mons.
Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Cartagena, sobre el proyecto
de ley sobre fecundación artificial aprobado hace unos días en
España por la Cámara de Diputados.
Cabe recordar que cualquier ley
que autorice la llamada fecundación artificial (fecundación asistida), por muy
limitada y acotada que se presente, es siempre una ley
inicua. Suelen ser esas leyes -las que algunos llaman “restrictivas”-
las que marcan el comienzo de una cuesta abajo y
están en el origen de los extremos como a los
que ha llegado España.
El gobierno de España, que preside don
José Luis Rodríguez Zapatero, ha presentado en el Congreso de
los Diputados un Proyecto de Ley, que finalmente ha sido
aprobado, sobre “Técnicas de reproducción humana asistida”. Aunque todavía faltan
pasos para su aprobación definitiva, a la vista de su
contenido, ¿qué valoración le merece dicho Proyecto de Ley? Este Proyecto
de Ley no es sólo inicuo, sino que puede constituirse
en una verdadera arma de destrucción masiva de vidas humanas,
así como de la integridad psicológica de los que sobrevivan
a ella.
Estamos hablando de un Proyecto de Ley que
introduce innumerables propuestas que vulneran el Derecho Natural; sin embargo,
sin ser exhaustivos, podríamos destacar, al menos, diez atentados contra
los más elementales Derechos Humanos. Así este Proyecto de Ley:
1) permite la “producción” de seres humanos; 2) facilita las
conductas homicidas; 3) determina arbitrariamente quien merece ser considerado persona
y quien no; 4) manipula el lenguaje para manipular las
conciencias y el derecho; 5) constituye a algunos en dueños
de la vida y de la muerte; 6) introduce el
peligroso precedente de que el fin justifica los medios; 7)
no excluye toda clonación humana; 8) permite la injusticia de
que a los hijos se les niegue deliberadamente la posibilidad
de conocer a su madre y con más frecuencia a
su padre, facilitando por esta razón, que se den relaciones
sexuales incestuosas; 9) hace posible con toda naturalidad el “bioadulterio”
y el “incesto genético”; y 10) este Proyecto de Ley,
afectado por una especie de “Síndrome de Frankenstein”, autoriza la
producción de “quimeras” medio-animal/medio-hombre. (...)
-Don Juan Antonio, una vez
explicado todo esto, ¿cuál debe ser la actitud de las
personas de buena voluntad ante este Proyecto de Ley?
La iniquidad
de este Proyecto, como la de la Ley de reproducción
asistida que ahora está en vigor, puede ser conocida por
la conciencia de cualquier persona de recta razón que no
esté ideologizada. He hablado con categorías propias del Derecho Natural
y si me apura propias del simple “sentido común”.
Cinco
son, al menos, las “batallas” que hay que librar:
1)
la batalla del matrimonio y la familia: sin matrimonios -esposo
y esposa- y familias fuertemente unidas por el amor no
es posible educar armónica e integralmente a los hijos.
2)
la batalla de la vida: sin hijos, más aún, sin
familias numerosas y sin el más escrupuloso respeto a la
vida naciente, a los enfermos y a los mayores no
hay futuro.
3) la batalla de las conciencias: es necesario,
desde el respeto y promoción de la verdadera libertad, educar
y movilizar las conciencias, formando la razón para que la
inteligencia conozca y reconozca la verdad, la voluntad se oriente
a hacer el bien, es decir, a amar, y la
sensibilidad anhele la verdadera belleza.
4) la batalla de la
memoria: se hace indispensable recordar nuestra procedencia, de dónde venimos,
nuestra “tradición”, nuestras raíces cristianas. Sin estas raíces el árbol
de nuestra civilización está destinado a morir.
5) la batalla
de la presencia en la vida pública: es indispensable organizarse,
estar presentes en los medios de comunicación y participar, en
general, en la vida pública, movilizando la sociedad civil en
orden a reclamar leyes justas; en todo caso, debemos estar
prestos a ser testigos, es decir, a ser mártires. Y
el combate de la fe y de la evangelización: la
plenitud de lo humano es lo cristiano -“ecce homo”-; la
batalla contra Satanás es desigual, la victoria no es posible
sin los dones gratuitos de la fe y de la
gracia de Dios, las cuales hay que suplicar al Altísimo
cada día, junto con todas las demás virtudes. Pero incluso
esto no es posible sin el anuncio explícito de la
Buena Noticia; es necesario, a pesar de las muchas dificultades,
proponer con valentía el Evangelio de la vida: Cristo nuestro
Salvador.
Monseñor, ¿qué nos diría para concluir esta entrevista?
Deseo dejar constancia
de que este Proyecto de Ley se constituye, sin duda,
en un instrumento para facilitar el suicidio silencioso e inexorable
de nuestra civilización, que no es otra que la Civilización
del Amor. Espero que nuestros representantes políticos sean conscientes a
la hora de votar este Proyecto de Ley. Es la
mismísima estabilidad del entramado familiar y social lo que está
en juego; los políticos, y con mayor razón si son
católicos, deben oponerse, con todos los medios lícitos, a la
aprobación de esta Ley. Así mismo, los votantes no pueden
legítimamente apoyar a los partidos políticos que defiendan estas legislaciones.
Para
terminar, consciente de que nuestra civilización lo es del amor,
de la fe y de la libertad, pero también de
la esperanza, sólo me queda suplicar a la Santísima Trinidad,
por intercesión de la Inmaculada Concepción y del Apóstol Santiago,
que proteja a España y a sus hijos.
*Mons. Juan
Antonio Reig Pla Obispo de Cartagena (España), Presidente de la Subcomisión
Episcopal de Familia y Vida, Vicepresidente de la Comisión Episcopal
de Apostolado Seglar, Miembro de la Comisión Episcopal para la
Doctrina de la Fe, Decano del Pontificio Instituto Juan Pablo
II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia (Sección
Española), dependiente de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, Gran
Canciller de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
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