Autor: Angela Marulanda | Fuente: El Tiempo ¿Por qué fracasa la "educación" sexual?
Contar con padres que los orienten y les den un ejemplo impecable de la conducta sexual que quieren ver en ellos
Catholic.net enfrenta un gran problema inesperado que requiere
de nuestra ayuda inmediata. Escucha cómo ayudar a este sitio
que ha beneficiado a tantos millones de católicos por tantos
años.
Necesitamos tu ayuda. Es fundamental la colaboración de todos
para que Catholic.net siga existiendo. Así de claro y rotundo
Catholic.net enfrenta un gran problema inesperado que requiere de
nuestra ayuda inmediata. Escucha cómo ayudar a este sitio que
ha beneficiado a tantos millones de católicos por tantos años.
Necesitamos tu ayuda. Es fundamental la colaboración de todos para
que Catholic.net siga existiendo. Así de claro y de rotundo
Angela Marulanda ha escrito recientemente para el periódico El Tiempo un artículo
lleno de sensatez, que transcribo dando todo el crédito a
esta eminente Educadora. Lo que sigue es suyo.
No creo en
el éxito de ninguna iniciativa para solucionar un problema que
se centre en atacar los efectos o los síntomas y
no las causas del mismo. Mientras que las razones que
dan lugar al aumento en los embarazos precoces, abortos y
enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes sigan vigentes, cualquier
medida que se tome para evitar tan solo sus resultados
está condenada al fracaso. Y los programas o campañas "educativas"
cuya solución es ante todo informar a los jóvenes sobre
sus derechos sexuales y sobre los métodos anticonceptivos a su
disposición están orientadas a combatir los efectos de la promiscuidad
sexual y no la razón de ser de tal conducta.
Un
paso indispensable para solucionar este problema es preguntarnos ¿a qué
se debe la iniciación temprana en la vida sexual y
la promiscuidad entre los menores de edad? Algunas de las
razones más evidentes en mi concepto son: la cultura mediática
en que están inmersos, que por todos los medios los
bombardea con imágenes y mensajes de sexo explícito y desligado
del amor, convenciéndolos de que su capacidad sexual es sólo
un instinto incontrolable del que pueden gozar cuando quieran y
con quien quieran; la inmensa necesidad que tienen muchos de
sentirse "amados" por alguien, como consecuencia de la soledad tan
patética en que viven y que los anima a aceptar
a la intimidad sexual para retener a quien dice amarlos;
el imperioso deseo de muchas jóvenes de tener un hijo
porque lo ven como la única opción para sentirse necesitadas
por alguien que las ame más que a nadie; la
presión interna (de sus hormonas) y externa (de sus amigos)
a que están hoy sometidos los adolescentes al crecer en
un ambiente en que "todos lo hacen"; la falta de
una formación ética y moral cimentada en el respeto a
la vida que ha sido suplantada por una filosofía centrada
en "gozar la vida" a como dé lugar, gracias a
lo cual se hacen más esfuerzos por enseñarle a los
jóvenes cómo tener relaciones sexuales que cómo no tenerlas.
Todo apunta
a que lo que necesitan las nuevas generaciones para protegerse
de los problemas que les pueden acarrear sus relaciones sexuales
prematuras o promiscuas es, entre otras, crecer rodeados de una
cultura mediática más sana y decente que les ayude a
integrar el sexo con la belleza del amor cultivado a
la luz del respeto y la fidelidad; crecer en hogares
en que los acojan sus padres y no sólo aparatos
que los desconecten de su dolorosa soledad; tener límites consistentes
que fortalezcan el desarrollo del autocontrol que les urgen para
poder dominarse y no ser dominados por sus instintos; contar
con padres que los orienten y les den un ejemplo
impecable de la conducta sexual que quieren ver en ellos;
y recibir una educación que no les informe ante todo
cómo evitar la vida, sino cómo respetar su capacidad de
gestarla.
Todo lo que tiene el potencial para ser la experiencia
más exquisita y maravillosa de la vida, también lo tiene
para ser la más desastrosa. Optar por soluciones facilistas y
pragmáticas que prevengan ante todo las consecuencias de un problema
tan profundo y serio como es la actividad sexual indiscriminada
de muchos menores de edad es desconocer la trascendencia y
poder de la sexualidad humana, esa capacidad que nos permite
crear una vida y que también puede llevarnos a acabar
con la vida.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Estimada amiga Ángela
Totalmente de acuerdo con usted, le felicito por tan importante artículo.
Soy consultor familiar de Catholic.net y autor de varios libros entre ellos uno "Educación sexual en familia" En mis conferencias insisto a los padres de familia que los hijos tienen malos oídos pero muy buenos ojos para observar.
En la evangelización de la iglesia doméstica y en la formación de nuestros hijos, es necesario la formación de los padres.
Dios le bendiga
Me gustó mucho este artículo, estoy totalmente de
acuerdo en que la Educación sexual (nueva
asignatura en las escuelas de mi país, desde niños
de 5 años de edad)que se pretende dar, "enseñar" ,
no es correcta ,no tendrá ningún éxito y no
logrará mejorar la situación que estamos viviendo,
donde los jóvenes piensan que es lo más
importante, y lo peor, que está bien hacerlo..
Es una lástima ver a la sociedad tan perdida, tan
alejada de lo que realmente importa, de lo
esencial en esta vida.
Seguiremos rezando y pidiendo a nuestro Padre para
que se mejore la situación y se pueda enseñar a
los jóvenes de qué manera se debe vivir para ser
realmente felices.. Saludos