> English

> Français

El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Sexualidad y Bioética | sección
Sexualidad | categoría
Educación sexual | tema
Autor: Cardenal Franjo SEPER, Prefecto y Jerôme HAMER, arzobispo titular de Lorium, Secretario | Fuente: Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe
Consideraciones generales sobre la persona humana y la sexualidad
No puede haber, por consiguiente, verdadera promoción de la dignidad del hombre, sino en el respeto del orden esencial de su naturaleza
 
La persona humana, según los datos de la ciencia contemporánea, está de tal manera marcada por la sexualidad, que ésta es parte principal entre los factores que caracterizan la vida de los hombres. A la verdad en el sexo radican las notas características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico, sicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución individual y en su inserción en la sociedad. Por esto, como se puede comprobar fácilmente, la sexualidad es en nuestros días tema abordado con frecuencia en libros, semanarios, revistas y otros medios de comunicación social. Al mismo tiempo ha ido en aumento la corrupción de costumbres, una de cuyas mayores manifestaciones consiste en la exaltación inmoderada del sexo; en tanto que con la difusión de los medios de comunicación social y de los espectáculos, tal corrupción ha llegado a invadir el campo de la educación y a infectar la mentalidad de las masas.
Si en este contexto han podido contribuir educadores, pedagogos o moralistas a hacer que se comprendan e integren mejor en la vida los valores propios de uno y otro sexo, ha habido otros que, por el contrario, han propuesto condiciones y modos de comportamiento contrarios a las verdaderas exigencias morales del ser humano, llegando hasta a dar favor a un hedonismo licencioso.
De ahí ha resultado que doctrinas, criterios morales y maneras de vivir conservados hasta ahora fielmente, han sufrido en algunos años una fuerte sacudida aun entre los cristianos; y que son hoy numerosos los que, ante tantas opiniones que contrastan con la doctrina que han recibido de la Iglesia, llegan a preguntarse qué deben considerar todavía como verdadero.

2. La sana doctrina moral y la acción pastoral a la luz del Concilio Vaticano II

La Iglesia no puede permanecer indiferente ante semejante confusión de los espíritus y relajación de las costumbres. Se trata, en efecto, de una cuestión de máxima importancia para la vida personal de los cristianos y para la vida social de nuestro tiempo 1.
Los obispos tienen que constatar cada día las dificultades crecientes que, particularmente en materia sexual, experimentan los fieles para adquirir conciencia de la sana doctrina moral, y los Pastores para exponerla con eficacia. Son conscientes de que, por su cargo pastoral, están llamados a responder a las necesidades de sus fieles sobre este punto tan grave. Ya algunos de entre ellos, e incluso enteras Conferencias Episcopales, han publicado importantes documentos sobre este tema. Sin embargo, como las opiniones erróneas y las desviaciones que de ellas se siguen continúan difundiéndose en todas partes, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en virtud de su función respecto de la Iglesia universal 2 y por mandato del Soberano Pontífice, ha juzgado necesario publicar la presente declaración.

3. La ley natural y la ley divina

Los hombres de nuestro tiempo están cada vez más persuadidos de que la dignidad y la vocación humanas piden que, a la luz de su inteligencia, ellos descubran los valores inscritos en la propia naturaleza, que los desarrollen sin cesar y que los realicen en su vida para un progreso cada vez mayor. 
Pero en sus juicios acerca de valores morales, el hombre no puede proceder según su personal arbitrio. "En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley, que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer... Tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente" 3.
Además, a nosotros los cristianos, Dios nos ha hecho conocer, por su revelación, su designio de salvación; y Jesucristo Salvador y Santificador, nos lo ha propuesto, en su doctrina y en su ejemplo, como la ley suprema e inmutable de la vida, al decirnos Él: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá luz de vida" 4.
No puede haber, por consiguiente, verdadera promoción de la dignidad del hombre, sino en el respeto del orden esencial de su naturaleza. Es cierto que en la historia de la civilización han cambiado, y todavía cambiarán, muchas condiciones concretas y muchas necesidades de la vida humana; pero toda evolución de las costumbres y todo género de vida deben ser mantenidos en los límites que imponen los principios inmutables fundados sobre los elementos constitutivos y sobre las relaciones esenciales de toda persona humana; elementos y relaciones que trascienden las contingencias históricas.
Estos principios fundamentales comprensibles por la razón, están contenidos en "la ley divina, eterna, objetiva y universal, por la que Dios ordena, dirige y gobierna el mundo y los caminos de la comunidad humana según el designio de su sabiduría y de su amor. Dios hace partícipe al hombre de esta su ley, de manera que el hombre, por suave disposición de la divina Providencia, puede conocer más y más la verdad inmutable" 5. Esta ley divina es accesible a nuestro conocimiento.

4. El Magisterio de la Iglesia

Se equivocan, por tanto, los que ahora sostienen en gran número que, para servir de regla a las acciones particulares, no se puede encontrar ni en la naturaleza humana, ni en la ley revelada, ninguna norma absoluta e inmutable fuera de aquella que se expresa en la ley general de la caridad y del respeto a la dignidad humana. Como prueba de esta aserción aducen que, en las que llamamos normas de la ley natural o preceptos de la Sagrada Escritura, no se deben ver sino expresiones de una forma de cultura particular, en un momento determinado de la historia. 
Sin embargo, cuando la Revelación divina y, en su orden propio, la sabiduría filosófica, ponen de relieve exigencias auténticas de la humanidad, están manifestando necesariamente, por el mismo hecho, la existencia de leyes inmutables inscritas en los elementos constitutivos de la naturaleza humana; leyes que se revelan idénticas en todos los seres dotados de razón. 
Además, Cristo ha instituido su Iglesia como "columna y fundamento de la verdad" 6. Con la asistencia del Espíritu Santo ella conserva sin cesar y transmite sin error las verdades del orden moral e interpreta auténticamente no sólo la ley positiva revelada, sino también "los principios de orden moral que fluyen de la misma naturaleza humana" 7 y que atañen al pleno desarrollo y santificación del hombre. 
Ahora bien, es un hecho que la Iglesia, a lo largo de toda su historia, ha atribuido constantemente a un cierto número de preceptos de la ley natural, valor absoluto e inmutable, y que en la transgresión de los mismos ha visto una contradicción con la doctrina y el espíritu del Evangelio.

Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual: índice
 

 
 
Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email (no será publicado)

 País

Comentario



Escriba las letras como aparecen



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de Sexualidad y Bioética
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Sexualidad y Bioética
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
Compendio sobre familia, vida y ética
Curso en línea sobre el amor humano
Cursos en línea
Aborto
Adicciones
Anticoncepción
Bioética personalista
Células madre o troncales o estaminales
Ciencia
Clonación
Depresión
Eutanasia y cuidados paliativos
Fertilización artificial
Homosexualidad
ONU e ideología de género
Origen de la vida
Paternidad responsable
Pena de muerte
Proyecto genoma humano
Sexualidad
¿Qué es?
Sexualidad en el Matrimonio
Noviazgo
Educación sexual
Masturbación
Prostitución y sexualidad
Sida y enfermedades de transmisión sexual
Suicidio
Trasplantes
Bioética.Magisterio de la Iglesia
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la seccion
Dudas y asesoría acerca de dilemas en temas de la vida: aspectos científicos, jurídicos, éticos y prácticos
Ver todos los consultores
Apoyan a la sección
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, facultad de bioética
Universidad Católica del Sacro Cuore, Centro de Bioética
Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud
Fundación Jérôme Lejeune, Gènéthique
Conoze.com

Ver todas las alianzas que apoyan a la sección

Eventos
MAESTRIA EN BIOETICA Y BIODERECHO
Maestría en Bioética
Ver todos los eventos

Encuesta
¿Te gustaría mejorar tu comunicación con Dios?
Sí, lo necesito, pero no sé cómo ni tengo quién me enseñe
Sí, hago un poco de oración al día, pero quiero mejorar
Realmente me urge, llevo tiempo buscando eso
Sí, pero creo que no soy capaz
Creo que eso es para sacerdotes y monjas, no para mí
Sé que lo necesito, pero no estaría dispuesto a ir a un curso de oración
Lo he intentado muchas veces y no lo logro, no es para mí
Estoy satisfecho con mi vida de oración
No lo considero importante en mi vida, hay cosas prioritarias
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!

Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Privacidad   |   Transparencia   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2014 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
Publicidad: