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Autor: Miguel Ángel Fuentes Abandonada por un homosexual, ¿puede casarse?
El matrimonio, si fue realizado válidamente, es indisoluble y obliga a los dos cónyuges a ejercer la sexualidad dentro del mismo matrimonio, o bien a abstenerse de ella.
Abandonada por un homosexual, ¿puede casarse?
"Conozco una pareja en la que, un buen
día, él se declaró homosexual y se fue a vivir
con otro hombre. El sigue siendo católico y va y
comulga todos los domingos (supongo que se confiesa) para enseguida
volver a su relación homosexual. Esto es bien visto y
permitido por los católicos. Ella, también católica, por cierto quiere
volver a casarse. Horror: ¡¡¡Su deber es esperarlo a él!!!
Si se casara de nuevo, construyera una nueva familia, criara
hijos, etc., estaría todo esto bajo el signo del pecado
y no se la admitiría a la comunión, etc.
Realmente
estos cánones morales católicos me parecen un atentado a la
razón, la moral, y los más santos principios de la
honestidad elemental sin la cual no puede existir ningún bien
moral, ni humano, ni cristiano."
Respondo a su “consulta” (supongo que
me pide el parecer). Con todo respeto lo que usted
presenta como doctrina moral católica no es tal. Respecto del
caso que plantea le debo hacer las siguientes precisiones:
1. La
doctrina católica sobre la homosexualidad la puede encontrar en el
Catecismo de la Iglesia Católica nnº 2357-2359.
En lo esencial enseña: “La homosexualidad designa las relaciones entre
hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o
predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas
a través de los siglos y las culturas. Su origen
psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada
Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha
declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’. Son
contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al
don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad
afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales
instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la
mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con
respeto, compasión y delicadeza... Las personas homosexuales están llamadas a
la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que
eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo
de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia
sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la
perfección cristiana”.
2. Teniendo en cuenta la pecaminosidad del acto homosexual
y que la convivencia con otra persona de su mismo
sexo es ocasión de pecado voluntaria y libre, el acceso
a los sacramentos (Eucaristía y Penitencia) es ilícito y sacrílego
mientras no se dé verdadera conversión, la cual implica esencialmente
tanto el arrepentimiento del acto cometido como la intención seria
de cortar con la situación pecaminosa. Puede ver sobre esto
el mismo Catecismo de la Iglesia Católica,
nº 1451. A este tipo de situaciones en general (situaciones
de pecado) se refiere nuestro Señor Jesucristo cuando dice: si
tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale
que entres manco en la Vida que, con las dos
manos, ir a la gehenna, al fuego que no se
apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado,
córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que,
con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.
Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo.
Más vale que entres con un solo ojo en el
Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado
a la gehenna, donde su gusano no muere y el
fuego no se apaga (Mc 9,43-48).
3. Si un sacerdote absuelve
en confesión y admite a la comunión a un fiel
que vive en el estado que usted está describiendo (es
decir, que no tiene intención de abandonar su pecado) hace
él mismo un acto pecaminoso y además inválido. Va en
contra de la doctrina de la Iglesia de la cual
él no es dueño sino administrador, y ciertamente no representa
a la Iglesia. Cuando usted dice “esto es bien visto
y permitido por los católicos” debe decir: “por los malos
católicos” o “por los católicos que no saben bien lo
que significa ser católico”. Ningún fiel ni ningún sacerdote representa
la doctrina de la Iglesia, ni a la Iglesia como
Esposa de Jesucristo, cuando obran en contra del Magisterio de
la Iglesia.
4. La mujer abandonada por su marido debe guardar
la castidad al igual que el marido que la abandona.
El matrimonio, si fue realizado válidamente, es indisoluble y obliga
a los dos cónyuges a ejercer la sexualidad dentro del
mismo matrimonio, o bien a abstenerse de ella. Esto es
no sólo doctrina católica sino Revelada, como puede usted leer
en San Pablo, Primera Carta a
los Corintios, capítulo 7, versículos 10 y 11: En cuanto
a los casados, les ordeno, no yo sino el Señor:
que la mujer no se separe del marido, mas en
el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o
que se reconcilie con su marido, y que el marido
no despida a su mujer.
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