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Autor: Pbro. Dr. Julián A. López Amozurrutia | Fuente: Consejo de Bioética de la Conferencia del Episcopado Mexicano La homosexualidad: Lineamientos de iluminación magisterial
Análisis del tema de al homosexualidad desde las perspectivas epistemológica, doctrinal, antropológica, cultural, pedagógica, pastoral
El tema que nos ocupa en esta jornada de trabajo
puede ser iluminado en particular por dos documentos recientes del
magisterio eclesiástico:
•
La posición moral católica está fundamentada en la razón humana
iluminada por la palabra de Dios, guiada por el intento
de hacer la voluntad de Dios. Por lo mismo puede
aprender de los descubrimientos científicos humanos a la vez que
trascenderlos.
• La doctrina de la Iglesia corresponde a lo que
es evidente a la recta razón y es ratificado por
todas las grandes culturas del mundo.
• Esta posición es consciente
de que la propia naturaleza es fuente de información de
la voluntad de Dios sobre la creación, a la vez
que de la condición caída de la misma naturaleza.
•
Desde el punto de vista bíblico, la doctrina de la
Iglesia no se basa en frases aisladas, sobre las que
se podrían derivar argumentaciones discutibles, sino sobre el fundamento sólido
de un testimonio constante, que incluye la lectura del texto
sagrado al interno de la Tradición viva de la Iglesia,
garantizado en su correcta interpretación magisterial por el mismo Espíritu
de Dios.
Desde el punto de vista doctrinal
• Es errónea la
lectura de la Escritura que pretende afirmar que en el
texto sagrado no se dice nada sobre el tema, que
lo aprueba o que sus prescripciones morales corresponden a una
época distinta.
• El tema debe ubicarse en la teología de
la creación presente en el Génesis. La bondad de Dios
crea a los hombres a su imagen y semejanza como
varón y hembra, llamándolos a reflejar en su complementariedad la
unidad interna del Creador. Esta labor se realiza especialmente cuando
cooperan con Dios en la transmisión de la vida a
través de la recíproca donación esponsal.
• Esta doctrina, además, se
ilumina con la teología del pecado original, donde se presenta
la pérdida de conciencia del carácter de alianza que tenía
la unión de las personas humanas con Dios y entre
sí. El cuerpo humano conserva su significado nupcial, pero oscurecido
por el pecado. Deterioro que se continúa en la historia
de los hombres.
o En particular Gn 19 presenta el episodio
de Sodoma, donde no cabe duda sobre el juicio moral
contra las relaciones homosexuales, si bien cabe ubicarlas en el
más amplio contexto del deber de la hospitalidad. o Lv 18,
22 y 20,13 excluye a quienes tienen comportamiento homosexual de
tener las condiciones para pertenecer al pueblo elegido.
• En el
Nuevo Testamento es San Pablo quien desarrolla la misma doctrina,
en una perspectiva escatológica y de confrontación cultural: se menciona
a quien obra como homosexual entre quienes no entrarán en
el reino de Dios (1Co 6,9) y se confronta el
cristianismo con el paganismo de su tiempo señalando el comportamiento
homosexual como ejemplo de la ceguera humana (Rm 1,18-32) y
enlistando a quienes efectúan actos homosexuales entre los pecadores (1Tm
1,10).
• El designio divino de la unión entre el hombre
y la mujer, unión de amor y generadora de vida,
es celebrado sacramentalmente por la Iglesia en el matrimonio. Sólo
en la relación conyugal es moralmente recto el uso de
la facultad sexual, de modo que quien se comporta de
manera homosexual obra inmoralmente, pues contradice la vocación a una
existencia en la autodonación.
Desde el punto de vista antropológico
• No
existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera
remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios
sobre el matrimonio y la familia. En las uniones homosexuales
están ausentes los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y
de la familia. No están en condiciones de asegurar la
procreación y supervivencia de la especie humana. Está también ausente
la dimensión conyugal que representa la forma humana y ordenada
de las relaciones sexuales. La ausencia de bipolaridad sexual crea
obstáculos al desarrollo normal de los niños integrados en estas
uniones.
• A nivel social, se debe recordar la ley
civil es siempre más limitada que la ley moral natural
y debe estar en acuerdo con ésta. Una legislación que
promueva la legitimidad de comportamientos homosexuales no garantiza el bien
común.
• A nivel personal:
o Distinción entre tendencia o condición
homosexual y actos homosexuales. o Condición homosexual no es pecado pero
implica una tendencia a un comportamiento intrínsecamente desordenado. o Los actos
homosexuales están privados de su finalidad esencial, son intrínsecamente desordenados
y no pueden aprobarse. o Una persona homosexual puede ser muy
generosa, pero en la actividad homosexual refuerza la inclinación desordenada
en sí misma. Como en todo desorden moral, se impide
la propia realización y felicidad por ser contraria a la
sabiduría creadora de Dios. o Si bien es cierto que
pueden existir circunstancias que reducen culpabilidad en un individuo, sería
desconocer la misma libertad y dignidad humana el no reconocer
la capacidad de sanar, canalizar y sublimar la tendencia desordenada.
Un determinismo homosexual es inaceptable. o La persona no se
agota en su orientación sexual. Todo ser humano tiene problemas
y oportunidades. Caracterizar la totalidad de su ser a partir
de su orientación sexual sería un grave reduccionismo.
• El rechazo
a doctrinas erróneas sobre la homosexualidad no limita sino defiende
la libertad y dignidad de la persona.
Desde el punto de
vista cultural
• Objeto de debate público, debate propiciado y presionado
ideológicamente por grupos interesados en la aceptación de la homosexualidad
como una condición humana normal, una opción viable para la
realización personal.
• Aún dentro de la Iglesia se encuentra una
presión para aceptar la condición homosexual como si no fuera
desordenada y a legitimar los actos homosexuales. Frecuentemente ligados a
grupos de presión exteriores que manifiestan ideología materialista e inmanentista.
•
Argumento falaz que se suele manejar: discriminación, no respetar pretendidos
derechos. Se esconde lo dañino como inocuo. Exigencia beligerante de
«tolerancia».
• Presión ha llevado a cambios en la legislación civil.
Desde
el punto de vista pedagógico:
• Incorporar el tema de manera
prudente en la formación de la conciencia, siguiendo los cuatro
principios presentados por Sexualidad humana: verdad y significado (principio doctrinal,
principio de oportunidad, principio de decencia y principio de respeto).
•
El modo de vivir esta condición es, como la de
todo cristiano, la castidad, dinamizada por el seguimiento del Señor.
Una persona homosexual que busca seguir al Señor está llamada,
como toda otra, a realizar la voluntad de Dios en
su vida, uniendo a la cruz del Señor todo sufrimiento
y dificultad que experimenten por su condición. Sacrificio fructuoso y
redentor. No inútil esfuerzo de autorenuncia, sino abandono en la
voluntad del Señor que hace brotar vida y posibilita la
práctica de la virtud contra el vicio. El Misterio pascual
es la clave para entender y vivir una autodonación que
puede salvar a la persona homosexual de una forma de
vida que amenaza continuamente con destruirla. Mediante las virtudes y
el dominio de sí está llamado a educar la libertad
interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad
desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, está llamado
a acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.
Desde el
punto de vista pastoral
• El carácter desordenado de la homosexualidad
debe anunciarse claramente. Es derecho de los fieles y deber
de la Iglesia hacerlo. El silencio como pretexto para ofrecer
un cuidado pasterial no es forma de atención válida. Sólo
lo verdadero es también pastoral.
• Ante la complejidad del problema,
se requiere de los ministros de la Iglesia un estudio
atento, un compromiso concreto y una reflexión honesta y teológicamente
equilibrada. Los obispos deben garantizar que sus colaboradores en el
ministerio estén bien informados y dispuestos a comunicar íntregra la
doctrina de la Iglesia. Cuidado en la selección de ministros
adecuados para la tarea de esta atención, con fidelidad al
magisterio y alto grado de madurez espiritual y psicológica.
• Personas
con tendencia homosexual deben ser objeto de particular solicitud pastoral.
Se debe promover una pastoral que esté de acuerdo con
la enseñanza de la Iglesia, que incluya la oportuna catequesis.
Un programa incluirá todos los niveles de vida espiritual y
hará visible la exigencia humana de ser ayudado para alcanzar
su propia plenitud.
• Deber de comprender la condición homosexual y
de recordar que la culpabilidad de los actos se ha
de juzgar con prudencia.
• La solicitud pastoral no implica la
aceptación de la bondad de la tendencia ni de los
actos homosexuales.
• Mantener el principio de acogida del pecador y
rechazo del pecado.
• Deber de colaborar en la acción pastoral
misma para que la inclinación producto de la tendencia no
se convierta en actos intrínsecamente desordenados. Ayudar a evitar ocasiones
próximas de pecado.
• Necesidad de condenar que las personas homosexuales
sean objeto de expresiones malévolas y acciones violentas, sin por
ello derivar la afirmación de que la condición homosexual no
sea desordenada.
• Deber de vigilar ante programas de presión que
intentan que la Iglesia cambie su doctrina. Atención a declaraciones
públicas o compromisos ambiguos.
• Procurar que opiniones difundidas y opuestas
a la enseñanza de la Iglesia no confundan a los
fieles y sirvan a la manipulación para otros fines.
• Respeto
hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar
a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización
de las uniones homosexuales
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