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Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte Inmoralidad intrínseca de la actividad homosexual
Los actos homosexuales son objetivamente desordenados: son contrarios a la ley natural.
Inmoralidad intrínseca de la actividad homosexual
La homosexualidad es la atracción sexual hacia una persona
del mismo sexo. Es una aberración duramente castigada en la
Biblia. Es el caso de Sodoma y Gomorra. 48 Y por eso a los homosexuales se
les llama sodomitas. «Los actos homosexuales son objetivamente desordenados. Son contrarios
a la ley natural. No pueden recibir aprobación en ningún
caso.» 49
«Una definición más o menos
adecuada de la homosexualidad es: una anomalía que consiste en
la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el
sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas
de su mismo sexo. Esta desviación puede responder a causas
puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los
orígenes del fenómeno en las personas que se descubren "constitucionalmente"
homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis. La
más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas
y funcionales, el origen más claro se remonta generalmente a
una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido
estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero
de todos, el más influyente parece ser el clima educativo
familiar, especialmente en el período que va de los 6
a los 12 años». 50 Algunos
médicos opinan que la homosexualidad puede curarla un psicólogo.
«La legalización
jurídica de parejas homosexuales va en contra de la naturaleza
humana, y revela una corrupción grave de la conciencia moral
ciudadana» ha dicho D. Elías Yanes, Presidente de la Conferencia
Episcopal Española. 51 «Equiparar las “uniones homosexuales”
al matrimonio es una aberración contra la ley natural. Se
hace responsable de los graves efectos negativos que tendría para
la sociedad la legitimación de un mal moral. Permitir que
esas personas adopten niños es atentar contra los derechos de
estos niños que el día de mañana, cuando caigan
en la cuenta de la realidad, sufrirán taras psíquicas al
compararse con el resto de sus compañeros. Destacados científicos están
en contra de la adopción de niños por parejas homosexuales,
por los traumas psíquicos que esto sería para el niño». 52 ¡MENUDO TRAUMA PARA EL NIÑO CUANDO
CAIGA EN LA CUENTA DE QUE SUS PADRES SON UNOS
ANORMALES, PUES TODOS SUS COMPAÑEROS TIENEN PADRE Y MADRE! Por
eso Mons. Juan José Asenjo, secretario de la Conferencia Episcopal
Española ha dicho que «sería el colmo de los despropósitos
que se permitiera a las parejas homosexuales la posibilidad de
adoptar niños». 53
No hay que confundir
los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse,
con el hombre de apariencia feminoide de lo cual no
es responsable, y que puede no ser homosexual. La homosexualidad es
una anormalidad, pero no es pecado, a no ser que
se ejerza. Si se ejerce y además hay corrupción de
menores, constituye peligrosidad social. No es lo mismo el homosexual
por vicio, que el que nace así, o sufrió el
impacto de una desgraciada experiencia de su infancia.
«Hay una enorme
diferencia entre una tendencia que experimentas interiormente, y una tendencia
que satisfaces con tus actos. Si te resientes de una
tendencia homosexual pero sin llegar jamás a prácticas homosexuales, tienes
muchas posibilidades de que esa tendencia no se haga irreversible.
Será una dificultad, no un grave obstáculo. Por el contrario,
si cedes a tal tendencia, quizás pasajera en sí misma,
corres el riesgo de enraizarla en ti y de encerrarte
en la homosexualidad. (...) El pensamiento cristiano es especialmente severo
con lo que podríamos llamar “la cultura homosexual”; o sea,
la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar la
homosexualidad. (...) En este espíritu San Pablo liga la cultura
homosexual al rechazo de Dios y a la idolatría. (...)
El comportamiento homosexual es intrínsecamente negativo. Y este carácter negativo
no queda suprimido por el hecho de que tenga una
tendencia involuntaria a ese comportamiento. Hay personas (como los sádicos)
que tienen una tendencia profunda a gozar haciendo sufrir. Otros
(los cleptómanos y pirómanos) a robar o incendiar. La presencia
de esta tendencia involuntaria no impide que los actos realizados
para satisfacerla sean gravemente responsables». 54 El
homosexual de nacimiento que domina su tendencia y no es
corruptor del ambiente, pervertidor de menores o escandaloso público, no
hay por qué considerarlo como peligro social. La peligrosidad social
no depende de lo que la persona es, sino de
lo que hace. El homosexual de nacimiento 55 es tan responsable de su tendencia, como
lo puede ser de su defecto el miope o el
tartamudo. Por lo tanto, al homosexual que domina su inclinación
no hay que considerarlo corruptor, perverso ni degradante; si domina
su inclinación, puede alcanzar notable virtud. Debe poner todo su
empeño en dominarse. Y que confíe en Dios que le
ayudará. Él lo ve todo y es justo.
56
«Los homosexuales que lleven una vida casta pueden
ser santos» dice el diario de la Santa Sede. 57 Ser comprensivo con los homosexuales, que luchan
por dominarse, no es justificar su actuación homosexual. Una cosa
es aceptar a la persona, y otra aprobar su comportamiento.
El homosexual tiene que dominar su tendencia lo mismo que
el heterosexual, que no puede irse con todas las mujeres
que le apetecen. El homosexual tiene que dominar su
tendencia desordenada lo mismo que el cleptómano tiene que dominar
su tendencia a apropiarse de lo ajeno. La Madre Angélica le
dice al homosexual: «La homosexualidad es tu cruz. Y debes
darte cuenta de que es una cruz. Debes soportarla como
tal, y no como un estilo de vida, o como
justificación para el pecado». 58
Pero este
respeto que debemos tener hacia el homosexual que no es
peligro social porque no atenta contra el bien común, no
significa que consideremos al homosexual como una persona normal que
tiene derecho a ejercer su tendencia de acuerdo con su
inclinación. Si el homosexual tiene derecho a vivir como él
es, y no como debe ser, lo mismo podríamos decir
del ladrón y del asesino. El hombre debe acomodar su
conducta a los auténticos valores humanos. El respeto a la
persona del homosexual no considerándolo perverso o peligroso mientras su
conducta sea correcta, no elimina el que no se pueda
considerar al homosexual como una persona normal. Es como si
el jorobado quisiera que consideráramos natural el tener joroba.
En
una ocasión intervine en un debate televisivo. Intervenía un homosexual
que criticaba a la Iglesia por no aprobar la homosexualidad
como una cosa natural y lícita. Asistía al debate un
Catedrático de la Universidad de Cádiz, Julio Pérez Serrano, que
dijo: «En culturas primitivas, anteriores al cristianismo, ya existía hostilidad
a la homosexualidad por considerarla antinatural».
«Los homosexuales que declaran su
homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o
su estilo de vida homosexual como ´indiferente o, sin más,
bueno, y por eso digno de aprobación pública».
59 Estos normalmente usan el logan de la «discriminación
sexual» como un arma política para manipular la sociedad. Y
el objetivo último es lograr la aprobación de sus comportamientos
homosexuales.
«Una táctica asumida por los movimientos homosexuales o "gay" es
la de culpar de discriminación contra ellos a cuantos resisten
a sus campañas pretendiendo "sexo libre" e igualdad absoluta para
aspirar a cualquier cargo o función en la sociedad.» Para
tratar de superar la poca vergüenza que les queda, algunos
llegan a hablar de "orgullo gay", para ahuyentar en los
no adictos el pudor que los aleja instintivamente de ese
camino.
No está justificado el maltrato a los homosexuales, como
lo ha declarado también la Iglesia en varias oportunidades. Pero
esto no implica que la sociedad y en particular los
padres de familia no tengan derecho a impedir el proselitismo
que fácilmente pueden desarrollar los homosexuales militantes, si se les
permite ocupar cátedras con alumnos niños y adolescentes. La criminalidad
de la corrupción de menores es bastante extensa como para
ignorarla; ya que está comprobado que suele ser el camino
de la iniciación en las prácticas homosexuales, de las que
luego no resulta fácil librarse. Los padres de familia, pues,
tienen derecho a exigir a los institutos educativos que no
asuman como profesores a quienes son conocidos como homosexuales. Si
la ley no reprime las prácticas homosexuales penalmente mientras están
restringidas a la vida privada, esto no significa que los
homosexuales no puedan ser excluidos de la docencia, como tampoco
se aceptan como cajeros de banco a los cleptómanos, ni
choferes a los ciegos. Esto no viola los derechos humanos, ni
es discriminación injusta: no queremos que sean maestros de nuestros
hijos quienes pretenden que es normal la práctica de la
homosexualidad o la drogadicción o el robo. Esta actitud es
tachada de antievangélica y opuesta a la misericordia de Jesús;
pero quienes lo dicen olvidan que el Señor perdonaba a
los pecadores arrepentidos, mientras que, de los que escandalizaban a
los niños dijo: "sería preferible que les ataran al
cuello una piedra de moler y lo hundieran en el
fondo del mar". 60
El Papa Juan Pablo
II, en respuesta al Parlamento Europeo que equiparaba la unión
homosexual al matrimonio natural, ha dicho: «La Iglesia rechaza la
discriminación de los homosexuales, pero considera moralmente inadmisible la
aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivo con quien
peca no equivale a aprobar el pecado. Cristo perdonó a
la adúltera, pero le dijo que no pecara más». 61 La Comisión Permanente del Episcopado Español
publicó una nota el 24 de junio de 1994 donde
se dice: «El homosexual, como persona humana que es, es
digno de todo respeto inherente a la persona humana» (
nº 18 ) ; «pero la inclinación homosexual, aunque no
sea en sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente
desordenada; ya que es una tendencia, más o menos fuerte,
a un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista
moral» ( nº 7 ). La razón del aparato genital es
la generación. Y el ejercicio del sexo en un homosexual
no tiene nada que ver con la generación. Dice Marc
Oraison: «No vacilo en afirmar que la realización de la
pareja homosexual es de por sí imposible». 62 Para el Dr. John Loraine, de la Universidad de
Edimburgo, donde está encargado de la Cátedra de Endocrinología,
el homosexual es un enfermo cuyas hormonas sexuales se han
desquiciado. Tras sus experimentos, Loraine, afirma que el homosexual es
un paciente para los endocrinólogos, pues sufre una serie de
trastornos fisiológicos gonadales que hoy pueden medirse a la perfección. 63
«Hay que reconocer que, fuera de
algunos casos de perversión voluntaria, en la mayor parte de
los homosexuales, su tendencia desviada debe ser considerada como una
enfermedad. De aquí que, por una parte, se merezca todo
el respeto y la ayuda que como a personas humanas
les es debida; pero, por otra, la sociedad, por todos
los medios adecuados, deba defenderse de su devastador contagio, tan
pernicioso y destructivo para la naturaleza humana en su presente
y en su futuro» 64
Hay
mujeres que tienen el vicio de saciar su apetito sexual
con otras mujeres. Esto es una aberración. El afecto de
dos muchachas no debe repercutir en los órganos genitales. Si
es así, esa amistad es desaconsejable. La homosexualidad en la mujer
se conoce desde seiscientos años antes de Cristo en la
isla griega de Lesbos. Por eso a la mujer homosexual
se le llama lesbiana. Hay que distinguir entre la auténtica
lesbiana que busca otra mujer para su actividad sexual, y
el afecto muy frecuente en adolescentes hacia mujeres mayores que
ellas por las que llegan a sentir verdadera adoración; pero
con ausencia total de actividad sexual. Esta tendencia desaparecerá en
cuanto se enamoren de un hombre. La heterosexualidad es una
inclinación de la misma naturaleza personal del hombre. Pero el
homosexual aunque no sea un pervertido, es un invertido, que
ha sufrido una desviación del instinto sexual natural. Los defensores
de la homosexualidad generalizan esta tendencia queriéndola hacer pasar como
una sexualidad distinta pero natural, y así poder actuar
libremente sin restricciones a su tendencia. Para eso incluyen entre
los homosexuales a todos los que han tenido alguna vez
alguna experiencia homosexual. Pero esto no es serio. Con este
mismo criterio podríamos considerar no homosexual a todos los homosexuales
que hayan tenido un contacto heterosexual. Puede una persona, por
una circunstancia casual y transitoria, haber practicado la homosexualidad, lo
cual, aunque es inmoral, no la constituye en homosexual. Lo que
caracteriza al homosexual no es haber tenido más o menos
contactos homosexuales, sino la tendencia hacia las personas del mismo
sexo y la consiguiente repugnancia hacia la relación heterosexual.
«Mientras
cifras falseadas (ej. Informe Kinsey) pretenden, por ejemplo, que los
homosexuales constituyen el 10% de la población norteamericana; los investigadores
serios están de acuerdo en que es el 2,5%». 65
Para que un homosexual cambie, lo primero,
es indispensable que quiera cambiar, y después que quiera someterse
a un tratamiento psicoterápico: «sólo la psicoterapia le podrá ayudar». 66
«El profesor Van den Aardweg, licenciado
en psicología en Amsterdam y notorio especialista de nivel internacional
en terapia de la homosexualidad, describe numerosos casos de curación,
confirmados por otros psicólogos, como Paul C. Vitz de la
Universidad de Nueva York, y otros de todo el mundo.
Noel B. Mosen, en una carta publicada por la revista
New Zealand de junio de 1994 escribe: “Fui homosexual activo
durante 21 años, hasta que me hice cristiano y me
convencí de la necesidad de cambiar. Con la ayuda y
la fuerza de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años
felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos y
tentaciones homosexuales que antes dominaban mi vida”.»
Conocidos expertos en sexología,
sin vinculación religiosa, como D. J. West, M. Nicholson y
L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales
que se convierten en heterosexuales». 67
El
Dr. Juan Antonio Vallejo-Nájera, en su preciosa obra "La puerta
de la esperanza", afirma que «la educación en la castidad
es sanísima y ayuda mucho a superar los problemas de
la edad juvenil. En cambio, la presunta libertad sexual que
se predica ahora, ésa sí que llena de pacientes la
consulta del psiquiatra. Y no digamos, la moda de decir
que la homosexualidad es una alternativa tan válida como cualquier
otra. Mentira. El ser homosexual es complicadísimo. Deben merecer toda
nuestra comprensión y cariño, pero para intentar curarlos; no para
animarlos a serlo». 68 «Se dice que
la inversión sexual es constitucional, de carácter congénito biológico. Otros
buscan las causas en factores de orden psíquico, como falsa
educación, ambiente, experiencias que se remontan a la infancia, etc.
Para otros, los factores de la homosexualidad son innatos y
ambientales juntamente». 69 Algunos terminan en homosexuales
como consecuencia del alcoholismo y las drogas. Por supuesto
que la homosexualidad no tiene la misma importancia en la
edad adulta que en la infantil. Entre niños puede ser
casi un juego que puede no significar desviación enfermiza. Aunque
sí puede perjudicar a su psicología.
En 1983 el Vaticano ha
publicado un documento sobre la educación sexual (Orientaciones
educativas sobre el amor humano) donde dice: «No hay ninguna
justificación moral a los actos homosexuales» 70
«Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y no pueden recibir
aprobación en ningún caso». 71 La homosexualidad
se condena en la Biblia en varios pasajes.
72 La Biblia en el Antiguo Testamento manda castigar
con pena de muerte a los que realizan actos homosexuales. 73 Y San Pablo dice que
los homosexuales no entrarán en el Reino de los Cielos. 74 Se entiende, naturalmente, a los
que no se dominan y ejercen de homosexuales.
Se llaman transexuales
los homosexuales que se cambian los órganos genitales. El cambio
de los órganos genitales sólo es lícito para corregir un
«error» de la naturaleza, pero no por gustos particulares. Aunque
un loco se considere lombriz, no se le pueden cortar
los brazos.
Hoy están sobre el tapete «las parejas de hecho».
Grupos políticos quieren igualar los derechos del matrimonio normal a
las parejas de homosexuales y lesbianas. El P. José Mª
Díaz Moreno, S.I., Profesor de Derecho Matrimonial en la Facultad
de Derecho (ICADE) de la Universidad de Comillas de Madrid,
en un artículo sobre este tema, resume así su pensamiento:
a)
Los católicos tenemos el derecho y el deber de defender
la institución matrimonial como la única válida. b) Hay obligación moral
grave de oponerse a la posibilidad de que la pareja
homosexual o lesbiana pueda adoptar niños, por el daño que
éstos recibirían. c) Hay que distinguir entre lo lícito legal y
lo lícito moral. Las leyes civiles no cambian la valoración
moral. d) A los familiares que hayan optado por una «unión
de hecho» se les debe ayudar, con cariño, a que
reestructuren su vida en conformidad con las leyes de Dios
y de la Iglesia. 75
El ABC
de Madrid publicó el 10 de Julio de 1997 un
estudio del Ministerio de Trabajo según el cual la equiparación
del matrimonio a las «parejas de hecho» costará al Estado
30.000 millones en pensiones de viudedad. 76 Es
lógico que no queramos que nuestro dinero se dedique a
financiar esas uniones. Nos parece mejor que ese dinero se
dedique a ayudar a las familias numerosas, pues en España
tenemos el índice de natalidad más bajo del mundo. 77
Digamos que la pederastia (con niños) y
de la zoofilia (con animales) es algo repugnante para toda
persona normal. Pero hoy hay una tendencia a presentar como
normal las aberraciones más degradantes. Algunos parecen haber perdido el
sentido común.
58. MADRE ANGÉLICA: Respuestas, no preguntas, VI, 7.
Ed. Planeta+Testimonio.Barcelona.1999. regresar
59.Algunas consideraciones acerca de
la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no
discriminación de las personas homosexuales. L´Osservatore Romano, 31-VII- 1992, p.
7, nº 14. regresar
60.RODOLFO L. NOLASCO
Suplemento del boletín AICA Nº 2116, del 9 de julio
de 1997. regresar
61. Revista FAMILIA CRISTIANA, 4-IV-94,
pg. 28 regresar
62. MARC ORAISON: El problema
homosexual, pg. 63. Madrid, 1976 regresar
71.
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe:
Declaración sobre cuestiones de ética sexual, nº
8. SAN PABLO:Carta a los Romanos,1:26-32. Nuevo Catecismo de la Iglesia
Católica,nº2357 regresar
72. Levítico, 18:22; 20:13. SAN PABLO: Carta
a los Romanos, 1:24-27; Primera Carta a los Corintios, 6:9s;
Primera Carta a Timoteo, 1:9s regresar
76. Diario ABC de Madrid del 10-VII-97, pg.69
regresar
77. Diario ABC de Madrid del 17-IV-97,
pg.8 regresar
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