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22 de Agosto de 2005- En julio de 2005,
la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de
Christchurch, Nueva Zelanda, publicó los resultados de un estudio de
la salud mental de los jóvenes hombres y mujeres gays.
El estudio, “Orientación sexual y salud mental en un
nacimiento cohorte de jóvenes adultos” fue publicado en Medicina Psicológica,
2005, 35, 971-981) de Cambridge University Press. Los investigadores diseñaron
el estudio para descubrir la relación entre orientación sexual y
salud mental en el nacimiento cohorte de hombres y mujeres
jóvenes con las edades entre 21-26 años.
El primer objetivo
del estudio era desarrollar “una clasificación basada empíricamente de la
orientación sexual”, basada en la conducta sexual, la preferencia sexual
afirmada y la atracción sexual. El segundo objetivo era “extender
y confirmar la investigación anterior sobre esta cohorte demostrando que
los jóvenes que se afirmaban gays, lesbianas y bisexuales tenían
mayores riesgos de problemas de salud mental.”
El estudio incluía
una Entrevista de Diagnóstico Internacional Compuesto para determinar los
desórdenes siguientes en los jóvenes gays: Mayor depresión, ansiedad, desorden
de pánico, agorafobia, dependencia de alcohol, dependencia de cannabis
y de otras drogas ilícitas, y más.
Los investigadores también
recabaron información sobre la infancia de cada persona gay. Una
categoría era el abuso sexual en la infancia. Esto incluía
abusos de no-contacto hasta incidentes de contacto sexual oral, anal
o vaginal. De todos los encuestados, el 11.9% indicaba que
habían experimentado alguna forma de abuso sexual. Además,
el 13% afirmaba incidencias de criminalidad de los padres; y
el 24.2% indicaba una historia de los padres de abuso
de drogas ilícitas.
Al comparar la salud mental de jóvenes
adultos “exclusivamente heterosexuales” y “predominantemente homosexuales”, los investigadores descubrieron que
los varones gays sufrían mayor depresión: el 71.4% en comparación
con el 14.5% de los varones heterosexuales; dependencia de drogas
ilícitas: Heterosexuales: 11.1 %; homosexuales: 42.9%; idea de suicidio: Heterosexuales:
10.9%, 71.4% para varones homosexuales; intentos de suicidio entre heterosexuales:
1.6%; 28.6% entre varones homosexuales.
¿Implicaciones aplicadas?
El equipo de investigación indicó que sus averiguaciones pueden “reflejar
los efectos de los prejuicios sociales, de las actitudes homófonas,
la victimización y hostigamiento en el aumento de la vulnerabilidad
de jóvenes bisexuales, gays y lesbianas a los problemas de
salud mental.”
También indicaban, sin embargo, que hay una posibilidad
de que sus conclusiones sean incorrectas debido a los errores
de medición; o que haya causalidad opuesta implicada. Un individuo
envuelto en las conductas gays puede tener más probabilidad de
ser propenso a tener problemas de salud mental; o “existe
la posibilidad de que las opciones del estilo de vida
hechas por jóvenes de orientación no-heterosexual los coloque en riesgos
mayores de sucesos de vida adversos, stress y factores similares
que puedan aumentar los riesgos de problemas de salud mental.”
Miembro de NARTH de Nueva Zelanda Responde
El
Dr. Neil Whitehead, autor de Mis genes me obligaron a
hacerlo, ha revisado este estudio y examina los resultados
de tres documentos anteriores en esta materia. Él observa: Este
documento confirma que el riesgo de salud mental para hombres
con atracción hacia el mismo sexo es alrededor de cinco
veces más que los heterosexuales y el riesgo de las
mujeres (homosexuales) es casi el doble.
Esto sigue un
grupo de tres documentos alrededor del cambio del siglo que
afirmaban lo mismo. Uno de esos tres era un documento
de Nueva Zelanda sobre el mismo grupo de 1000 niños
seguidos desde el nacimiento y por el mismo grupo de
estudio, pero a la edad de 21 años más que
de 26 para el presente documento.
Los autores de este
documento actual tenían en cuenta otros factores sociales y familiares
como el cambio de padres y abusos sexuales o físicos,
el uso de drogas por los padres y la búsqueda
de novedad, pero el efecto permanecía. Esto quiere decir que
el resultado no era el azar –ha persistido en el
grupo de estudio de las edades de 21 a 26
años. Las autoridades extendían esta averiguación para decir que incluso
un pequeño sentimiento de atracción hacia el mismo sexo (SSA)
contribuye a un riesgo de problemas de salud mental significativamente
mayor.
Los factores de salud mental estudiados fueron la
depresión mayor, desorden de ansiedad, dependencia del alcohol, dependencia de
drogas ilícitas, ideas e intentos suicidas. Este efecto de
salud mental existe a pesar del estudio de Dickson, et
al. (“Atracción hacia el mismo sexo en un nacimiento
3 cohorte: Prevalencia y persistencia en la infancia temprana”, Ciencia
Social y Medicina, 56:1607-1615, 2003) que (aparte de una cantidad
fascinante documentada de cambios en el tipo de atracción sexual
entre las edades 21-26) averiguó que el contacto sexual entre
dos hombres era considerado casi siempre o la mayoría de
las veces mal por el 36.3% de los hombres y
el 22.2% de las mujeres, comparado con el 62.1% de
los hombres y el 48.9% en el Reino Unido y
el 70.7% de los hombres y el 66.8% de las
mujeres en los Estados Unidos. Esto hace a Nueva Zelanda
extraordinariamente liberal en sus actitudes, pero el efecto sobre la
salud es muy similar al de Estados Unidos, sugiriendo que
el prejuicio social tiene poco que ver con el empeoramiento
de la salud mental.
A pesar de esto, los autores
sugieren que el prejuicio social puede tener la culpa pero
también se preguntan si los jóvenes con desórdenes psiquiátricos son
de alguna forma más propensos a la atracción hacia el
mismo sexo o alternativamente que los jóvenes con atracción hacia
el mismo sexo hagan elecciones de estilo de vida que
“los coloquen en mayores riesgos de sucesos adversos de la
vida, stress y factores similares que pueden aumentar los riesgos
de problemas de salud mental”.
Esto merece la pena
seguirlo, aunque no puede ser un factor universal. Si fuese
un factor universal todas las personas con depresión mayor tendrían
atracción hacia el mismo sexo. Podría ser un factor importante
para unos pocos. Existen algunas personas con atracción hacia el
mismo sexo y heterosexual. Encuentran que cuando están deprimidos predomina
la atracción hacia el propio sexo; cuando se encuentran bien,
predomina la atracción hacia el sexo opuesto. |