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Autor: Lucrecia Roper | Fuente: yo influyo.com Homosexualidad
Análisis de varias interrogantes. ¿Se nace homosexual o se hace? ¿Se cura?¿La promueven?
Homosexualidad
El hecho de que no pesa sobre alguien un
determinismo hereditario de este tipo ofrece perspectivas de
esperanza. La homosexualidad se cura. No es malo
ser homosexual, lo dañino es practicarlo. Todo Estado que
fomenta la homosexualidad está abocado a su derrumbe.
¿Se nace homosexual o se hace?
Generalmente se hace.
Es un hecho que la persona nace con tendencias
y trastornos, pero también nace con libre albedrío. No
se sabe la causa de la homosexualidad, pero si
se sabe qué no es: Se sabe que no
es genética ni hormonal. Biológicamente sólo hay 2
sexos: masculino (XY) y femenino (XX). Desde que es
embrión, ya sabemos si es varón o mujer. La
diferenciación sexual hace que todas las células del
organismo tengan esa complejidad. Si se ve al microscopio
la sangre, se sabe si esa sangre es de
hombre o si es de mujer.
La homosexualidad designa
las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una
atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del
mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de
los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece
en gran medida inexplicable. La Biblia los presenta
como depravaciones graves (Cf. Gn 19, 1-29; Rm 1,
24-27, I Cor 6,10; 1 Tim 1, 10) y la
Tradición, basándose en eso dice que los actos
homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana"
8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el
acto sexual al don de la vida. No proceden
de una verdadera complementariedad afectiva y sexual.
Los homosexuales
no salen adelante porque la sociedad cada vez los
acepta más. Tampoco ayuda la OMS, que afirma que
es una preferencia normal. Además, hay una cultura que
presiona cada vez más a los padres para
que la acepten. Si una madre lleva al hijo
de 9 años al psiquiatra para que lo revise
porque tiene tendencias homosexuales, le dicen: "La que necesita
tratamiento es usted".
Los gays quieren el apoyo
simbólico y financiero de la comunidad. El matrimonio y
la familia ¿requieren necesariamente del reconocimiento del Estado?
¡No!, existen antes del Estado. ¿Por qué lo reconoce
el Estado? para darle un sello moral de aprobación
oficial, porque de allí salen los futuros ciudadanos.
El Estado se interesa por el matrimonio porque genera
seres humanos indefensos e imprescindibles para la sociedad; y
quiere asegurarse de que cuiden bien a los hijos.
Las tendencias del hombre tienen que estar de
acuerdo con la recta razón. Hombre y mujer hacen
posible la procreación.
Si legalizamos todas las tendencias, tendríamos
que legalizar los secuestros, el derecho a violar, a
robar... Eso es antiderecho. Apoyar uniones homosexuales es antiliberal,
es apoyar con dinero del Estado lo inmoral. Estamos
a favor de la tolerancia, de los principios
liberales, de que los homosexuales hagan con su vida
personal lo que quieran. Las personas que defienden la
vida activa de los homosexuales dicen: "No hay naturaleza,
todo es opción; pero la única cosa que
no se puede resistir ni cambiar es la homosexualidad”.
Se contradicen, pues si afirman todo es opción, también
ser homosexual es una opción.
El Profesor Robert Spitzer,
de la Universidad de Columbia, comprobó que se puede
pasar de una vida homosexual a una heterosexualidad
satisfactoria. Él era activista gay, ahora ha reconocido que
se puede cambiar. Decía un muchacho: “Tuve
3 veces relaciones sexuales con mi novia. Ya no
se me antoja, me repugna, ¿soy joto?”. Un amigo
maduro le contestó: -No, simplemente te portaste mal.
Rectifica.
En el ambiente homosexual hay muchas obsesiones. La
genitalidad no es obligatoria. La imagen de la pareja
homosexual feliz es una mentira con fines propagandísticos.
La realidad es exactamente la contraria. Las parejas de
homosexuales se rompen con mucha frecuencia. Una investigación alemana
señala que el 60% de esas relaciones duran
un año, y sólo el 7% superan los cinco
años. En ocasiones sus relaciones son neuróticas. Entre ellos
no son excepción los celos y las depresiones.
Las
personas homosexuales están llamadas a la castidad mediante virtudes
del dominio de sí mismo que eduquen su libertad
interior, y a veces mediante el apoyo de una
amistad desinteresada, de la oración y de la
gracia sacramental, pueden y debe acercarse gradual y resueltamente
a la perfección cristiana. Existen pequeños grupos de
homosexuales que se ayudan a no practicar la homosexualidad.
Hay experiencias muy esperanzadoras. Para empezar tienen que desear
vivir la castidad y saber que es posible. La
genitalidad no es obligatoria. No frustra. Lo que
sí frustra es la falta de amor. Hay muchos
pseudohomosexuales, son la mayoría. Cambian su forma de actuar
por probar el placer homosexual. Otros, han cambiado sus
preferencias por un trauma sexual de vida.
Estrategias
En los medios de comunicación, sobre todo TV
y cine, abundan los personajes y los argumentos homosexuales
porque el movimiento gay está librando una batalla de
opinión pública. El modo de entumecer la sensibilidad espontánea
hacia los homosexuales es que haya mucha gente
que hable mucho sobre el tema en términos neutrales
o favorables.
Nosotros no debemos de definirnos como anti-gays sino
como defensores de la familia. Pero seamos claros:
la mayor amenaza contra la familia no viene de
la comunidad gay. Viene de la infidelidad, del divorcio,
de las tentaciones que padecen los heterosexuales en una
cultura hedonista. Nuestra respuesta no debería de ir
específicamente dirigida a los homosexuales o a las cuestiones
homosexuales, sino a la necesidad de fortalecer a la
familia y al matrimonio.
En segundo lugar, tenemos
que mostrar como se ataca a los padres que
intentan defender la inocencia de sus hijos en los
medios y en los colegios, por parte de grupos
que promueven la "libertad de expresión, excepto la de
afirmar que el matrimonio monógamo y heterosexual es,
sin comparación, algo valioso".
Uno de los adagios que explican
la Edad Media es el de Roger Bacon: Natura
non vincitur, nisi parendo (No podemos vencer a la
naturaleza sino obedeciéndola). Algunos gays piensan que cuando
todo el mundo los acepte, ellos se van a
sentir bien. No comprenden que es la conciencia la
que les dice que sus actos no son los
adecuados y por ese camino se pueden destruir.
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