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El mismo equipo de científicos surcoreanos que hace algo más
de un año anunció que habían conseguido obtener células madre
de embriones humanos clonados ha vuelto a la carga. Investigadores
de la Universidad Nacional de Seúl, en Corea de Sur,
y de la Universidad de Pittsburg, en Estados Unidos, han
creado células estaminales embrionarias con los códigos genéticos de once
pacientes que tienen enfermedades incurables. De esta manera, la llamada
clonación terapéutica abre la puerta a la reproductiva, el “negocio”
del futuro, pese a que las Naciones Unidas han instado
a todos los Estados miembros a prohibir todo tipo de
clonación. El director del equipo de investigación, Woo Suk Hwang,
en rueda de prensa telefónica celebrada este miércoles, 18 de
mayo, dio a conocer los detalles de la técnica que
les ha permitido obtener líneas celulares a partir de embriones
clonados. El proceso, presuntamente curativo aunque no a corto plazo,
tal como indicó Suk Hwang, viene a constatar una de
las dos grandes barreras con que se estrella la investigación
con células madre embrionarias: el rechazo que producen cuando se
trasplantan a un paciente, al ser un objeto “extraño”. Un
inconveniente que pretenden esquivar con la clonación. El otro gran
problema sin vías de solución es el comportamiento de las
células trasplantadas en ese cuerpo ajeno, que tienden a una
proliferación descontrolada y pueden acabar en cáncer. Un proceso innecesario
Según informó el director del equipo surcoreano, el proceso, que
a la vista de los resultados e inconvenientes que conlleva
cabe calificar de innecesario, se inició obteniendo 185 ovocitos de
18 donantes y células de la piel mediante biopsia de
11 pacientes con enfermedades consideradas como incurables. Entre estos últimos
había individuos con diabetes juvenil, con daños en la médula
espinal o con trastornos de inmunodeficiencia. El siguiente paso fue
extraer el núcleo de los óvulos, que contiene el código
genético, e insertarles los núcleos de las células epiteliales. Mediante
una descarga eléctrica se fusionaron ambas células, creando así un
embrión con el ADN del paciente. A partir de ese
momento, el embrión se desarrolló durante seis días en el
laboratorio hasta alcanzar la fase de blastocisto. Las células del
interior del embrión tienen potencialmente entonces la capacidad de convertirse
en cualquier tejido del organismo. Los investigadores extrajeron en ese
momento células madre y consiguieron 11 líneas celulares. Rechazo y
descontrol celular Con el anuncio hecho por Woo Suk Hwang,
tal como indicábamos, se ha iniciado un proceso presuntamente curativo
que en realidad pone de manifiesto la inutilidad de utilizar
células madre embrionarias con finalidades terapéuticas. Lo que celebran estos
científicos y todos aquellos partidarios de la clonación es el
hecho de avanzar en la lucha contra uno de los
dos grandes problemas sin vías de solución para esta línea
de investigación: el rechazo del paciente ante el trasplante de
células “extrañas” con una técnica que contempla al embrión como
si de un simple trasplante de tejidos se tratara. Cabe
insistir en que el otro gran problema sin solucionar del
uso de células embrionarias con fines terapéuticos es el de
la proliferación descontrolada de las células trasplantadas, que suele degenerar
en cáncer. Ante esta realidad, la única vía para intentar
evitar el rechazo que encuentran los científicos partidarios de destruir
embriones para obtener células madre es la llamada clonación terapéutica,
que ha sido tajantemente rechazada por la ONU. El criterio
por el que la ONU ratificó el pasado 8 de
marzo su exigencia a todos los países miembros de prohibir
todo tipo de clonación es el de que, una vez
controlada la clonación terapéutica, el siguiente paso será investigar con
la clonación reproductiva. Sólo las adultas dan resultados terapéuticos Sin
embargo, hay otra poderosa razón que aconseja abandonar la destrucción
de embriones con fines supuestamente terapéuticos, además de todo lo
dicho y de los criterios éticos en defensa de la
dignidad humana que argumenta una gran parte de la comunidad
científica y de multitud de entidades defensoras de la vida:
sólo las células estaminales adultas han obtenido resultados terapéuticos satisfactorios.
El objetivo de los investigadores surcoreanos es llegar a curar
enfermedades como la diabetes, las cardiacas, las inmunodeficiencias de la
sangre, el Parkinson y el Alzheimer, las lesiones medulares y
las derivadas de quemaduras o problemas en la piel. Pues
bien, tratamientos terapéuticos realizados con células madre adultas, sobre todo
si son del propio paciente, han logrado curar o mejorar
a pacientes con algunos de los problemas citados. Así,
la Clínica Universitaria de Navarra, junto a otros hospitales, ha
realizado más de una docena de intervenciones en corazones infartados
que se han regenerado después de inyectarles células madre extraídas
del propio paciente. Un trasplante de células madre de cordón
umbilical realizado el pasado 12 de mayo a un bebé
afectado por un trastorno del sistema inmunológico en el hospital
infantil de Garrahan en Buenos Aires consiguió salvar su vida.
Un equipo de científicos de la Universidad de California, en
San Diego, ralentizó el deterioro cognitivo en diversos enfermos de
Alzheimer tras extraer células estaminales de su piel e inyectarlas
en su cerebro. A finales de noviembre de 2004, científicos
italianos consiguieron transformar en neuronas células madre extraídas del músculo,
lo que permite abrir una puerta en la lucha contra
las enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Una
mujer coreana paralítica era sometida en diciembre de 2004 a
una intervención de implante de células de cordón umbilical en
la espina dorsal que le permitió andar de nuevo, una
técnica que también ha obtenido algunos resultados esperanzadores en casos
de leucemia adulta. Para acabar, científicos argentinos consiguieron en enero
de 2005 que el páncreas de un diabético produjera insulina
después de implantarle en los vasos sanguíneos células extraídas de
su médula ósea. Presión sobre Bush Por otro lado, no
se puede considerar como mera casualidad que la difusión mediática
del anuncio hecho por el equipo de investigadores surcoreanos venga
a coincidir en el tiempo –una semana antes- con la
votación del Congreso de Washington sobre la clonación terapéutica. El
intento de presión sobre las decisiones de la administración Bush,
una de las más críticas con cualquier tipo de clonación,
es evidente. El negocio del futuro A la vista de
todo lo expuesto, cabe preguntarse el por qué de tanto
bombo y platillo con los teóricos avances en este tipo
de investigaciones. Y, de la misma manera, ¿por qué se
invierte tantísimo dinero público y privado en fomentar estos estudios?
Una posible respuesta habría que buscarla en la consideración de
que en un futuro próximo está esperando lo que sin
duda será uno de los mayores negocios imaginables: la clonación
pura y dura. |