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Autor: Guillermo Gutiérrez NO a todo tipo de clonación humana dice la ONU
Nos alegra que la mayor parte de la comunidad científica nacional esté de acuerdo con esta declaración en sintonía con lo que piensan la mayoría de los mexicanos y lo que custodian nuestras leyes de manera general
NO a todo tipo de clonación humana dice la ONU
El pasado 8 de marzo, tras cuatro años de largas
negociaciones diplomáticas la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas con sede en Nueva York, aprobó una
Declaración sobre la Clonación Humana, que recomienda
a todos los Estados miembros que provean de las medidas
pertinentes para proteger adecuadamente la vida humana en la aplicación
de las ciencias; que se prohiba todas las formas de
clonación humana en la medida en que son incompatibles con
la dignidad humana y la protección de la vida humana;
que se prohiba la aplicación de las técnicas de ingeniería
genética que puedan ser contrarias a la dignidad humana; que
se adopten medidas para impedir la explotación de las mujeres
en la aplicación de las ciencias biológicas, por ejemplo, usándolas
como simples provedoras de óvulos y material biológico para experimentación
y les insta a legislar inmediatamente para poner en práctica
las anteriores recomendaciones. Hubiera sido deseable que el texto aprobado
fuese una Convención Internacional de manera que tuviera fuerza de
ley de manera inmediata en las legislaciones nacionales, pero en
todo caso, es digno de alabar que este organismo de
la máxima representación de las Naciones, haya convenido en salvaguardar
el derecho a la vida y la dignidad de la
persona humana. El reconocimiento de la dignidad que corresponde a
todo ser humano desde el momento mismo en que existe
y por el mismo hecho de existir, independientemente del estadio
de su desarrollo y de las cualidades que posea, es
la base de la igualdad fundamental entre todos los seres
humanos y el fundamento de una sana convivencia social. Nos
alegra que la ONU se haya pronunciado a favor del
respeto del derecho a la vida y de la no
discriminación de los seres humanos.
Algunos pocos se han mostrado
sorprendidos ante el apoyo que nuestros representantes en la ONU
dieron a esta declaración en congruencia con nuestras leyes y
nuestra tradición de respeto al ser humano no nacido. Estos
habrían querido que México se pronunciara a favor de prohibir
solo la clonación con fines reproductivos y permitirla con fines
hipotéticamente terapéuticos. Independientemente de que por ahora técnicamente no es
posible obtener resultados en el ser humano con esta práctica,
hay que recordar que en realidad no hay dos tipos
de clonación, uno sólo es el acto de clonar por
el que surge una nueva vida humana individual de un
modo indigno al que le correponde por su condición de
ser humano.
Distintos son los fines por los que se
realiza, en el primero con la idea de implantarlo en
un útero y permitirle su posterior desarrollo hasta su nacimiento
y en el segundo el instrumentalizarlo y destruirlo usándolo para
la obtención de material biológico con el cuál investigar la
posibilidad de realizar terapias con células madre. Hay que llamar
las cosas por su nombre, el ser humano resultante del
proceso de clonación no es un montón de células, es
un nuevo individuo humano, redimido por Cristo y llamado a
la comunión eterna con Dios, agraviado desde su origen por
haberlo llamado a la existencia de una manera indigna y
en el caso de quienes quieren experimentar con él, sin
respetar su dignidad usándolo a favor de otros, sin respetar
su vida misma.
Nos alegra que la mayor parte de la
comunidad científica nacional esté de acuerdo con esta declaración en
sintonía con lo que piensan la mayoría de los mexicanos
y lo que custodian nuestras leyes de manera general y
por ello sería muy oportuno que nuestros legisladores haciendo caso
a la recomendación de la ONU provean a nuestro país
de los instrumentos legales adecuados para prohibir esta práctica en
todos sus propósitos, salvaguardando la dignidad y la vida de
todos los mexicanos.
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