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Autor: Fernando Chomali G. | Fuente: Dilemas éticos para el siglo XXI Clonación de seres humanos
El tema de la clonación humana se ha visto nuevamente en el centro del debate a raíz de la aceptación que tiene para un público no despreciable la llamada “clonación terapéutica
Clonación de seres humanos
III. Clonación de seres humanos para finalidad reproductiva, terapéutica
y de investigación científica
En relación con la posibilidad de clonar
seres humanos, existe en la sociedad una tendencia a rechazar
tales prácticas. Muchas personas perciben de modo casi intuitivo que
esta práctica representa un hecho muy cuestionable desde el punto
de vista moral. Sin embargo, no siempre encuentran argumentos adecuados
para dar razón de esta intuición. Sin duda que existe
una serie de artículos de orden científico, filosófico y teológico
que tratan esta materia, pero no siempre se encuentran al
alcance de la mayoría de las personas, ya sea por
su complejidad, ya sea por la dificultad de encontrarlos. Por
otra parte, el tema de la clonación humana se ha
visto nuevamente en el centro del debate a raíz de
la aceptación que tiene para un público no despreciable la
llamada “clonación terapéutica”, debido a a la aparente noble finalidad
de curar a personas enfermas5.
La enseñanza de la Iglesia se
fundamenta en una concepción del hombre, en una antropología de
la que surge un horizonte para comprender la acción del
hombre en el mundo, el sentido último de su existencia,
así como el valor que cada ser humano posee desde
el momento en que despunta a la vida hasta su
muerte. Así, las consideraciones éticas que surgen en torno a
la posibilidad de clonar seres humanos no es un mero
capricho, sino la genuina respuesta a la pregunta acerca de
qué hacer de forma que el hombre vea respetada su
particular dignidad y el mundo del cual está llamado a
hacerse cargo sea digno de él.
1.Aspectos científicos
La clonación es
un método de reproducción que no requiere el concurso de
dos gametos. Se trata de un método de reproducción artificial
asexuada y agámica. El método consiste en fusionar el núcleo de
una célula somática con un ovocito desnucleado, es decir, que
no tiene el genoma materno. El nuevo individuo tiene la
característica de poseer el mismo patrimonio genético que el donante
del núcleo. Otra forma de clonación es la llamada técnica
splitting, que consiste en la escisión gemelar de embriones humanos
de 2,4,8 embrioblastos, es decir células totipotentes que se obtienen
de un embrión destruyéndolo, capaz de desarrollarse por sí misma
generando una vida humana con las mismas características que el
embrión original 6 .
La llamada clonación terapéutica tiene como fin
la obtención de células estaminales -también reciben el nombre de
células madres o troncales- que tienen dos características muy
importantes para el fin que persiguen. La primera es que
poseen una capacidad ilimitada de reproducirse sin diferenciarse, y la
segunda es que dan origen a las llamadas células madres
de transición, con capacidad ilimitada de proliferar, de las cuales
derivan una variedad de gamas de células altamente diferenciadas (nerviosas,
musculares, hepáticas, etc). Existen tres modalidades para obtener estas células;
solo nos detendremos en una, por ser la que tiene
más probabilidades de éxito, de acuerdo con lo planteado por
los investigadores 7. Para obtener estas células con características bien
definidas se ha de recurrir a la clonación de una
persona adulta, para luego, en el estadio de desarrollo de
blastocito del clon, extraer células estaminales de las células de
la masa interna, lo que implica su destrucción.
2.Presupuestos antropológicos
Para hacer
un juicio adecuado acerca de esta técnicas es fundamental tener
presente algunos principios que surgen de la misma dignidad de
la persona humana y de la procreación. Es a la
luz de estos principios fundamentados en el ser de la
persona, en su valor, como se ha de mirar la
bondad o maldad de estas nuevas posibilidades que permite la
ciencia en la actualidad.
A.El primero dice relación con el sentido
que tiene la procreación humana, que trasciende con creces el
hecho meramente biológico para situarse en un hecho de orden
espiritual que involucra al hombre y la mujer en cuanto
inteligentes, libres y con voluntad, así como teológico, por estar
presente en cada creatura la acción directa de Dios. En
efecto, “La generación humana posee de hecho características específicas en
virtud de la dignidad personal de los padres y de
los hijos: la procreación de una nueva persona, en la
que el varón y la mujer colaboran con el poder
del Creador, deberá ser el fruto y el signo de
la mutua donación personal de los esposos, de su amor
y su fidelidad” 8.
B.El segundo aspecto que hay que considerar
es que el hijo no puede ser un mero producto
de los avances que permite la ciencia en un momento
determinado. La dignidad de cada ser humano lleva grabada la
exigencia de que sea procreado y no producido. El hijo
no puede quedar bajo el amparo de la pericia de
terceros, ni tampoco del deseo de los padres, que, por
muy legítimo que sea, no puede constituir un derecho. Nos
recuerda un documento eclesial que “El hijo tiene derecho a
ser concebido, llevado en las entrañas, traído al mundo y
educado en el matrimonio: solo a través de la referencia
conocida y segura a sus padres pueden los hijos descubrir
la propia identidad y alcanzar la madurez humana”9
C.De
esto se deduce que cualquier intento de generar vida al
margen de la estrecha vinculación esponsalicia, en la que los
padres ven al hijo como un don de sí mismos,
como la sublime expresión de la trascendencia del amor, representa
un empobrecimiento del valor que tiene el acto procreador. Es
altamente peligroso e inmoral el hecho de disociar de modo
tan radical el amor de la sexualidad humana, y esta
de la procreación, porque agrede el sentido más profundo del
valor de la filiación. Por esta razón se ha de
tener presente que “La tradición de la Iglesia y la
reflexión antropológica reconocen en el matrimonio y en su unidad
indisoluble el único lugar digno de una procreación verdaderamente responsable”.
D.Un
problema no resuelto al realizar estas técnicas es que implica
la pérdida de vidas humanas. Estas pérdidas de vidas humanas
se puede deber a la ineficiencia de la técnica (caso
de la clonación con finalidad reproductiva), o bien como parte
del método (caso de la obtención de células estaminales). En
efecto, en el caso de la oveja Dolly, que nació
el año 1997, este resultado se logró después de haber
fusionado 277 ovocitos núcleo donante. De todos ellos sólo 8
iniciaron el desarrollo embrionario, y de ellos solo 1 llegó
a nacer. El juicio moral respecto de la pérdida de
vidas humanas previsibles y evitables es claro: es inmoral realizar
acciones que pongan en riesgo la vida de seres humanos
inocentes, que es lo que acontece cuando se clonan seres
humanos. Por ello el magisterio postula que “El ser humano
debe ser respetado y tratado como persona desde el instante
de su concepción, y por eso a partir de ese
momento se le deben reconocer los derechos de la persona,
principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a
la vida” 10 . El derecho a que se le
vea respetada la vida es independiente como haya sido obtenido
este embrión. El magisterio insiste en este punto al postular
que “…el ser clonado es un “hombre”, aunque sea en
estado embrional”11 , y que “Los embriones humanos obtenidos in
vitro son seres humanos y sujetos de derechos: su dignidad
y su derecho a la vida deben ser respetados desde
el primer momento de la existencia”12.
3.Presupuestos teológicos
Muchas personas plantean que
estas prácticas son inicuas desde el punto de vista moral
puesto que no se trataría de seres humanos sino que
de un mero conjunto de células o seres humanos potenciales.
Ese es un error desde el punto de vista antropológico,
porque se es o no se es ser humano, no
hay estadios intermedios en lo que respecta al ser de
la persona. Otra cosa distinta es que podamos reconocer en
este ser estadios sucesivos de desarrollo, que nombramos de diversa
manera (cigoto, embrión, feto, neonato, etc.), pero se trata de
la misma realidad. En ese sentido, la corporeidad que se
manifiesta en el momento de la fecundación, o cuando se
produce la fusión del núcleo de una célula adulta en
un óvulo desnucleado (caso de la clonación), dice relación con
un ser humano, con una persona que no puede ser
sino espiritual. En efecto, nos recuerda el magisterio de la
Iglesia que “El cuerpo humano es elemento integrante de la
dignidad y de la identidad personal de cada uno”13.
La razón
de esta dignidad que posee el cuerpo humano está en
que el ser humano es una unidad y no
dos realidades que se yuxtaponen en un momento determinado. “La
unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que
se debe considerar al alma como la “forma” del cuerpo;
es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra
el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el
hombre el espíritu y la materia no son dos naturalezas
unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza”14.
Ahora bien,
cuando el hombre clona un ser humano, lo único que
puede hacer es replicar la estructura corpórea, pero no puede
“clonar” el alma. En ese sentido no se derivaría una
perfecta identidad de la persona en su realidad ontológica y
psicológica. En efecto, “La Iglesia enseña que cada alma espiritual
es directamente creada por Dios -no es producida por los
padres-, y que es inmortal: no perece cuando se separa
del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo
al cuerpo en la resurrección final”15. Por esta razón, hay
que tener presente que “El alma espiritual... no puede ser
engendrada por los padres, ni producida por la fecundación artificial,
ni clonada”16 .
4. Consideraciones en torno a la clonación de
seres humanos con finalidad procreativa 17 Las razones por las cuales
el magisterio de la Iglesia se ha pronunciado contrario a
clonación de seres humanos se pueden resumir en las siguientes:
A.En
primer lugar, porque manipula radicalmente las relaciones que constituyen las
bases fundamentales de la procreación humana, como la filiación, consaguinidad,
etc. La relación sexual de un hombre y de una
mujer es reemplazada por la acción del biólogo que introduce
en un óvulo desnucleado, el núcleo de una célula somática
adulta. El concepto de procreación pierde todo significado y valencia
antropológica, siendo reemplazado por el concepto de producción, eficiencia, pérdida,
ganancia, etc.
B.En segundo lugar, porque manipula a la mujer a
tal punto que la reduce a alguna de sus funciones
puramente biológicas en cuanto prestadora de óvulos y útero. La
clonación humana representa un empobrecimiento del sentido más profundo de
la maternidad y del ser mujer.
C.En tercer lugar, al tener
el ser clonado la misma constitución genética del donante, quedan
radicalmente pervertidas las relaciones fundamentales de las personas, como lo
son la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad
o maternidad.
D.Por último, este tipo de prácticas, aunque la intención
sea procreativa, lesiona gravemente la dignidad de la persona clonada,
puesto que vendrá al mundo como “copia” (aunque solo biológica)
de otro ser. Lo cual genera un íntimo malestar en
el clonado, cuya identidad psíquica corre peligro por la presencia
real o virtual de su “otro”. La clonación representa la
peor de las tiranías por cuanto al clonado se le
impone por la fuerza una identidad genética.
6. Consideraciones en torno
a la clonación de seres humanos para fines de investigación18
Muchas
personas han planteado que podría justificarse la clonación de seres
humanos con fines de investigación puesto que con los conocimientos
que allí se alcancen se podrían alcanzar terapias hasta hoy
no logradas para curar ciertas enfermedades. Quienes postulan esto sostienen
que ello obvia los problemas que significa la clonación para
fines reproductivos, así como la dirigida de modo directo a
la terapia de personas enfermas, que implica la destrucción de
embriones. Algunos llegan a sostener que sería una buena manera
de utilizar los embriones congelados y que no han sido
transferidos al útero materno. En realidad, esto es inaceptable, porque
es una técnica que:
A.Manifiesta un proceso instrumental y cruel respecto
al ser humano, puesto que se genera un ser humano
con el fin de experimentar con él, lo que implica
su destrucción antes del nacimiento. Si surgen de embriones crioconservados,
queda de manifiesto que quedan en la más absoluta indefensión.
Aquellos que fueron producidos para “dar un hijo a
una familia que lo deseaba” terminan destruidos según la lógica
de la utilidad.
B.Concibe el cuerpo humano como mera máquina compuesta
de piezas, reduciéndolo a simple instrumento de investigación, negándole el
hecho de que sea una persona en sus estadios
inciales de desarrollo. En definitiva se hace del ser humano
puro material biológico.
7. Consideraciones en torno a la clonación humana
con fines terapéuticos, también conocida como transplante o reprogramación nuclear
19
A.La razón fundamental por la cual se ha de
declarar inmoral la clonación de seres humanos con fines terapéuticos
es que es una técnica que implica la creación de
embriones humanos y su ulterior destrucción con la finalidad de
obtener células troncales. Por muy inhumano que haya sido el
método de obtener una nueva vida humana, ésta merece respeto
desde su inicio.
B.Ello no significa un rechazo a la investigación
científica; significa solamente que es necesario realizarla de modo que
no implique la muerte de seres humanos ni su instrumentalización.
Por lo que, la invitación de la Iglesia es a
desarrollar una línea de investigación en la cual se utilicen
células estaminales que se encuentran en las células adultas, puesto
que no implica la producción y posterior destrucción de embriones
humanos.
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