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El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires expresó su
oposición a la iniciativa, que ya se aplica en algunas
provincias, de distribuir en forma gratuita en el sistema de
salud “la píldora del día después” a adolescentes o mujeres
adultas que hayan tenido relaciones íntimas y no deseen quedar
embarazadas.
En una declaración con la firma de su presidente, doctor
Carlos Carranza Casares; su vicepresidente, doctor Carlos Abel Ray, y
su secretario, Susana P. De Vaucheret, votada por “unanimidad” durante
una reunión especial del consejo directivo, la organización cuestiona que
las autoridades digan que el fármaco “no es abortivo”, cuando
en realidad lo es, o que utilicen “verdades a medias
y sofismas para engañar a la población”.
El texto completo es
el siguiente:
El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires
en reunión especial realizada el día 13 de Marzo del
2007, ha expresado -por unanimidad- su oposición a
lo resuelto por las autoridades nacionales de salud (Resolución 232/2007
del Ministerio de Salud de la Nación), de la Ciudad
de Buenos Aires y de muchas provincias argentinas, de
repartir libremente la “píldora del día después” a aquellas mujeres
Esta Resolución incorpora además la píldora al Programa Médico Obligatorio
(PMO), al que están también obligadas las instituciones privadas,
violentando así el ideario de muchas de ellas y
de sus respectivos médicos.
La razón de este rechazo es
que la píldora, para “anticoncepción de emergencia” actúa fundamentalmente impidiendo
la implantación del embrión en la mucosa del útero. Por
lo tanto, ese embrión -ser vivo y persona
humana- la madre lo expulsará de su organismo
como si se tratara de una menstruación. Eso, en lenguaje
médico, es simplemente: un aborto. Por eso coincidimos con el
Instituto de Bioética de la Universidad Católica de La Plata
que lo llama: “Aborto de emergencia”.
Las autoridades de salud de
la Nación han expresado públicamente en Formosa que “la píldora
del día después no es abortiva”. Eso no es verdad.
En algunos casos, la píldora puede actuar inhibiendo a los
espermatozoides que quieren penetrar en el útero a través del
cuello uterino, otras veces puede inhibir la ovulación (en
ambas situaciones actuaría como anticonceptiva) pero en la gran mayoría
de los casos, produce serias alteraciones de la
mucosa uterina (en su etapa progestacional), impidiendo que el
embrión -que llegó al útero a través de la Trompa
de Falopio- pueda implantarse en dicha mucosa. Y si
no se implanta, el embrión muere y se expulsa. Esta
es toda la auténtica verdad. Las verdades a medias,
son sofismas que engañan a la población.
En ocasiones, el
embarazo es provocado por la violación de un familiar
o un desconocido. Este hecho delictuoso grave no
autoriza, de ninguna manera, a cometer otro delito -aún mas
grave- como ser el homicidio de un inocente
que está en el vientre de su madre. La vida
humana comienza desde la concepción y nadie en ninguna
circunstancia puede atribuirse el derecho de matar de modo directo
a un ser humano inocente. No hay excusa alguna
para eliminarlo.
En el caso del empleo de esta píldora y
del aborto de emergencia que provoca, ello se agrava porque
obligatoriamente será repartida gratis en los hospitales y en las
obras sociales. Eso es un grave error médico, pues no
se exigen controles clínicos previos ni posteriores a su ingestión.
Además, por los problemas de salud que puede ocasionar,
dará lugar a juicios de responsabilidad médica por lesiones
graves y aún homicidios culposos, a los
que ordenaron repartirlas y a los que las repartan. Estas
pastillas tienen una mucha mayor concentración de hormona (por
razón de su objetivo anti-implantatorio) que las habituales pastillas anticonceptivas
que se toman diariamente. Pueden provocar grandes metrorragias.
Incluso
la farmacología desaconseja la ingestión habitual de estas pastillas por
los frecuentes problemas adversos que ocasiona. En la actualidad, con
el reparto gratuito en diferentes lugares, la ingestión libre de
esas píldoras recetadas o autorecetadas por las adolescentes o las
mujeres adultas, les puede ocasionar graves daños. Recordamos
el axioma médico fundamental: “Primun non nocere” (primero, no hacer
daño). A los responsables se les podrá calificar su acción
con el agravante de “dolo eventual”, porque saben que esas
píldoras pueden dañar y sin embargo, las publicitan y
las reparten igual.
Esas pastillas abortivas están también en contradicción con
las leyes denominadas de “Salud Reproductiva” (mal llamadas así,
porque perjudican a la salud y no la protegen, como
expresan) aprobadas por ley nacional y por casi todas
las provincias. Esas leyes taxativamente dicen que a las mujeres
que lo deseen, se les darán drogas y elementos
anticonceptivos, “que no sean abortivos”. Pues bien, ahora las autoridades
están en contra de su propia ley pues:
“la píldora del día después, es abortiva”.
Los prospectos que
acompañan a la mayoría de las cajas de las píldoras,
tienen escrito que “impiden la anidación”. En el extranjero
dicen”impiden la implantación del óvulo fecundado”. Las autoridades lo
reconocen, pero para repartirlas –y gratuitamente- se basan en
que “no son abortivas”. Sin fundamento científico (defendiendo así
su posición abortista) consideran que la vida humana recién comienza
con la implantación del embrión en el útero. Dicen
que antes de la implantación, ese conjunto de células
no es un ser humano y equivocadamente lo llaman
preembrión. No existe en biología y embriología un período
de preembrión. La fecundación del óvulo materno por el espermatozoide,
ya forma un huevo humano, con los 46 cromosomas
que el nuevo ser tendrá toda su vida. Se trata
de un verdadero ser y persona humana, como reza el
Código Civil Argentino en su artículo 70.
Destacamos (y esto es
estrictamamente cierto, según lo que enseña la embriología) que
alrededor de las 12 horas de la ovulación,
el espermatozoide puede fecundar al óvulo, transformándolo en huevo humano.
El DNA (acido desoxirribonucleico) se replica y a las
30 horas de vida, es un embrión de
dos células. A los 3 días,
ese embrión tiene 8 a 16 células y
-como tiene el aspecto de una mora o frutilla- se
denomina embrión mórula. A los 4 o 5 días
de vida –sin cambiar su tamaño de 140
um, debido a la compactación y reducción de tamaño de
las nuevas células– las células se acumulan en un
extremo del embrión y aparece una cavidad con líquido
nutricio. Entonces, al embrión se lo denomina blastocisto, que
a los 6 o 7 días de la fecundación, debe
implantarse en la mucosa uterina para que se
forme la placenta y proseguir su desarrollo vital.
La implantación
del embrión se hace en la capa interna del
útero llamada endometrio. La capa muscular se llama miometrio y
la externa se denomina perimetrio. El endometrio, después de
la menstruación atraviesa una etapa proliferativa por influencia de
la hormona ovárica folicular. A esta etapa, por acción de
las hormonas ováricas progestínicas y luteínicas, le sigue la
fase secretora o progestacional que prepara al útero para
albergar al embrión.
Si no hay implantación de un embrión,
a la etapa secretora de la mucosa uterina,
sigue la fase de desprendimiento del endometrio (que estaba preparado
para un embarazo) y se llega a la etapa menstrual
o menstruación. La “píldora del día después”, actúa negativamente
alterando la mucosa y el embrión que llegue al útero,
no puede implantarse. Se produce entonces un aborto.
La
Constitución Argentina en su Art 75 inciso 22, protege
la vida del niño desde la concepción y no autoriza
que se lo mate por ninguna causa. Esperemos que
próximas autoridades de salud, cambien la actual interpretación y no
repartan elementos con propiedades abortivas.
Finalmente, como médicos católicos recordamos que
el 25 de este mes de Marzo es el
día de la Anunciación a la Virgen María. Ante el
Sí de Ella, se produjo la Encarnación de Jesús. Ese
Embrión humano y divino, se implantó en el útero
de Su Madre una semana después. Pero Dios, se
hizo hombre el día de la Anunciación |