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Boletín N.36 - Miercoles 14 de Marzo del 2006 En todo
debate público siempre hay una pregunta de fondo y de
acuerdo a las posibles respuestas se alinean los bandos y
argumentos. Sin embargo, la pregunta de fondo puede marcar los
límites del debate e influir decisivamente en el resultado del
mismo. En el tema de la “píldora del día siguiente”
(PDS), existe una bien montada campaña de desinformación construida en
base a una pregunta muy conveniente para quienes quieren promoverla.
Esta pregunta es ¿la píldora es abortiva o no?
Hemos visto
que muchas personas, en su afán de defender el derecho
a la vida, insisten en afirmar que “la PDS es
abortiva” y caen en el juego porque esta afirmación no
es adecuada ni efectiva para lograr el propósito deseado.
No es
adecuada porque no existen estudios científicos que prueben el carácter
abortivo de la PDS (tampoco lo contrario), ni podrían existir
puesto que tendría que darse la PDS a un grupo
de mujeres donde se verifique la certeza de la concepción
y se compruebe empíricamente la muerte de estos embriones. Ningún
Comité de Ética aceptaría un estudio de esta naturaleza ni
siquiera uno que tenga como hipótesis la muerte de un
ser humano.
¿Cuál es el estado actual de la medicina
con respecto al mecanismo de acción de la llamada “anticoncepción
oral de emergencia” (AOE) ?
Todos los estudios que existen sobre
el mecanismo acción, incluidos los estudios en monas y en
ratas del Dr. Croxatto, tienen afirmaciones parciales sobre el mecanismo
de acción y ninguno de ellos es concluyente. Mucho menos
descartan el efecto antimplantatorio atribuido a Levonorgestrel o al método
Yuzpe. Razón por la cual hasta el término “anticoncepción” que
se atribuye a la AOE estaría en discusión. No es
casualidad que la FDA, la OMS y los fabricantes de
todas las marcas de levonorgestrel 0.75 mg. siguen incluyendo el
efecto antimplantatorio en los insertos que acompañan el producto.
Por lo
tanto, la pregunta “¿la PDS es abortiva?” no es la
adecuada para zanjar o dilucidar el tema.
Tampoco es efectiva para
vencer la estrategia de desinformación. Sencillamente porque existen muchos personajes
que se prestan a dar declaraciones astutamente ambiguas, preparadas, “enlatadas”
como decíamos en un boletín anterior. Sin embargo, esta estrategia
no es nada sólida. Esta “ciencia” hecha en base a
“declaraciones” de miembros de sociedades de ginecología muy ligadas a
laboratorios farmaceúticos o a ONGs pro aborto, tiene un gran
defecto. Dicen que la PDS no es abortiva pero no
pueden probarlo. Lo sabemos porque hemos visto a estos pseudo
científicos desarmarse y quedar en evidencia ante la pregunta correcta.
La
pregunta correcta es: ¿Tiene evidencia científica (estudios) para descartar completamente
el efecto antimplantatorio de la PDS? Ante ella la respuesta
ha sido casi siempre no responder e irse por las
ramas. En Lima, la Ministra de Salud y uno de
sus asesores, el Dr. Luis Távara, tuvieron incluso la osadía
de citar fraudulentamente media docena de estudios para lograr que
el Ministerio de Justicia declare la Constitucionalidad de la PDS.
Lo que tuvo por respuesta sustenta aún más nuestro punto.
El Ministerio de Justicia le dijo que sería constitucional “si
existen los estudios suficientes y actuales” que demuestren sin lugar
a dudas que la AOE no tenga el efecto antimplantatorio.
(1)
¿Por qué es la pregunta correcta?
Porque el bien jurídico a
proteger es la derecho a la vida. Todos los países
latinoamericanos que protegen la vida del niño desde la concepción
plantean esa exigencia a quienes quieran comercializar o promover una
droga , en este caso la PDS. Ellos tienen la
carga de la prueba. No se puede comercializar un droga
cuando existe la posibilidad de que uno de sus mecanismos
de acción pueda atentar contra el derecho a la vida.
Para la ética es sumamente claro: la duda favorece a
la vida, en este caso al embrión.
El Dr. Horacio
Croxatto Avoni es todo un personaje en el debate sobre
la “Píldora del Día Siguiente” (PDS) en América Latina. Presentado
como “reconocido investigador mundial” en el tema se ha paseado
por todos los países donde el debate ha prendido. Hoy
le toca estar en Costa Rica. Un proyecto de Ley
General de Salud quiere incluir por segunda vez la llamada
“Anticoncepción de Emergencia” y los interesados han echado mano de
sus servicios.
El día 7 de marzo de 2006, el diario
La Nación de Costa Rica reproduce una entrevista que sigue
el calco de lo que ha sido su labor en
otros países. Su testimonio es simple y directo: “la píldora
del día siguiente no es abortiva”. En este punto cuando
uno espera de este “experto en reproducción humana” que acompañe
las pruebas de su afirmación como lo haría cualquier profesional
aplica lo que se ha convertido en su marca personal.
Dueño de una habilidad que sería envidia de los mejores
ilusionistas pasa inmediatamente la carga de la prueba a quienes
no aprueban el uso de la píldora.
Comienza diciendo: “se pensaba
que la píldora impedía la implantación del embrión, algo que
es sinónimo de aborto”. Es decir establece el objetivo a
destruir y lo cuestiona frontalmente. Y para esto toda su
imagen está estudiada. En su presentación en los medios no
falta alguna mención adrede de sus investigaciones en curso para
dar la idea de que nos ofrecerá el estado actual
de la ciencia médica. Sin embargo, no es así, lo
que viene es la repetición del cuento.
Dr. Horacio Croxatto
El libreto
de Croxatto continua así “Lo cierto es que no existían
suficientes pruebas científicas para respaldar esa afirmación, pero de ahí
viene la creencia de que la actual píldora es abortiva”
El punto central de su estrategia está dado. Ahora quién
quiera oponerse a la píldora tendrá que demostrar que no
es abortiva. Lo dijo esta “eminencia” y un coro de
“médicos” locales cuya cercanía al laboratorio que está detrás no
se menciona, pasa desapercibida. Si no fuera por el cambio
de locación sería un “refrito” como lo llaman en el
argot periodístico. Lo dijo igual en Chile, en Perú y
en cuanto sitio se le necesitó.
Planteada la estrategia de los
promotores de la PDS de esta manera. La pregunta: ¿la
píldora del día siguiente es o no abortiva? Les resulta
conveniente. Un manejo desigual de medios de comunicación presentará desafiantes
a Croxatto y Cía repitiendo sin cesar que no hay
pruebas para decir que no es abortiva.
Porque comunicacionalmente es
más efectiva. Aunque parece sencilla e inofensiva la diferencia, en
el debate es crucial. Los promotores de la PDS tiene
una estrategia comunicacional diseñada para rebatir la afirmación de que
la PDS es abortiva. Esta discusión sobre si la PDS
es abortiva o no termina siempre en un debate filosófico,
de principios. Y en ese tipo de debates, comunicacionalmente hablando,
no hay vencedores ni vencidos. Frente a un debate en
medios, el común de la gente tiende a pensar que
cada uno tiene su “verdad”; “tú tienes tu verdad y
yo la mía”, y cada uno piensa como quiere.
En
cambio debatir sobre los efectos antimplantatorios de la PDS se
convierte en una cuestión técnica. Se traduce en una pregunta
directa para ser respondida por un sí o por un
no. ¿se puede o no se puede descartar el efecto
antimplantatorio de la PDS? ¿qué dice la ciencia actual, los
estudios más recientes? ¿qué dice la FDA? ¿qué dicen los
fabricantes? ¿qué dice la OMS? Eso da lugar a presentar
pruebas y a mostrar documentos, y a superar la pseudo
ciencia de las “declaraciones”. Obviamente al confrontar las evidencias científicas
nuestros adversarios se desarman y mienten, tal como ha pasado
en Perú y Ecuador. Eso pone a toda la documentación
médica de nuestro lado y a ellos contra la pared,
con el peso de la prueba.
Porque además es la
norma en el mundo farmacéutico. Recordemos que no hace mucho
el laboratorio Merck, Sharp & Dome retiró del mercado su
producto “Vioxx” por la posibilidad que existía de embolias cerebrales.
Era una posibilidad en uno de varios miles de pacientes
que usaban el producto. Merck no pidió que alguien le
demostrará que su producto tenía esos efectos colaterales. Lo reconoció
como su obligación y responsabilidad que finalmente los llevó a
retirar el producto del mercado con una pérdida millonaria y
la devaluación de alrededor de 20% en el valor de
sus acciones en bolsa. Y no es el único caso,
algunos años antes la misma figura se cumplió para Bayer
con cerivastatina, un producto para reducir el colesterol que tenía
la posibilidad de causar daño muscular. Y podemos citar muchos
casos más. La seguridad y la protección de la vida
humana son una norma que en el caso de la
PDS se pretende ignorar.
¿A quién hay que hacerle la
pregunta correcta?
A Croxatto, a sus discípulos y a sus “sponsors”
.
No nos dejemos engañar por sus artilugios. Son ellos quienes
tienen la obligación de demostrar que la PDS no tiene
el efecto antimplantatorio. Es la obligación moral y legal que
tiene todo aquel que quiera usar una droga en seres
humanos. E incluso los grupos ecologistas exigirían los mismos estándares
de inocuidad para tratar animales.
A las autoridades y a los
políticos
Conocemos la presión a favor de la PDS por parte
de organizaciones internacionales como UNFPA, OMS, IPPF y éstas a
su vez a asociaciones locales para entre todas influir en
políticos, autoridades sanitarias y hasta jueces. Estos impondrán la pregunta
que les conviene a menos que nosotros hagamos algo al
respecto. Dos ejemplos de la campaña electoral peruana. El primero
es Alan García que preguntó a su hija bióloga que
estudia en USA si la píldora es abortiva o no,
y ésta le había asegurado que la mayoría de científicos
decía que no era abortiva. Con esa seguridad, García promovería
la PDS en un eventual gobierno, a pesar de estar
en contra del aborto. ¿El Sr. García concluirá lo mismo
si le hace la pregunta correcta a su hija? El segundo
es Lourdes Flores Nano que ante la insistencia de la
prensa dijo que su gobierno “seguiría el criterio de la
OMS sobre la AOE”: Lo hizo porque no hace mucho
la OMS emitió un Fact Sheet donde decía que la
AOE no era abortiva (documento publicitado ampliamente por los grupos
feministas). Sin embargo, la OMS no ha negado el efecto
antimplantatorio sino sólo lo ha dicho que no es abortiva
porque considera la implantación como inicio del embarazo. Pero ¿seguirá
diciendo lo mismo si al hacerle la pregunta correcta se
dé cuenta que aceptar la legalidad de la AOE contravendría
el criterio de constitucionalidad explicitado por el Ministerio de Justicia?
Notas: (1) Ver el oficio 516- 2004/JUS-DM en http://www.minjus.gob.pe/ website del
Ministerio de Justicia del Perú Steve Mosher es el Presidente del
Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización
sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de
la sobrepoblación en el mundo. (c) 2001 Population Research Institute. |