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Autor: Steven Mosher | Fuente: Population Research Institute ¿Hay demasiados colombianos?
Hay que precisar que no se duplicó debido a que nos hayamos reproducido como conejos sino porque dejamos de morir como moscas
Así como otros Baby Boomers viví durante la duplicación de
la población mundial. Fue un hecho sin precedentes que se
dio en la segunda mitad del siglo 20. Nunca antes
en la historia humana la población se incrementó tanto y
tan rápido: de 3 mil millones en 1960 llegamos a
6 mil millones en el año 2000. Pero hay que
precisar que no se duplicó debido a que de pronto
hayamos empezado a reproducirnos como conejos. Se duplicó porque dejamos
de morir como moscas. La fecundidad ha caído a lo
largo de este período, de un promedio de 6 niños
por mujer en 1960 a sólo 2.6 en el 2002(1).
En
el fantasioso discurso de la “sobrepoblación” humana, la población siempre
está en aumento. Sin embargo una mirada certera a los
datos reales revela una realidad muy diferente. La asombrosa caída
de los índices de fecundidad que empieza en la post
guerra en Europa, desde la década de los 60s, se
ha expandido a cada rincón del planeta, incluso a América
Latina. Los únicos pronósticos dados por las Naciones Unidas muestran
que la población mundial continuará aumentando discretamente hasta cerca del
año 2040, llegando hasta un máximo de 7.6 mil millones
de personas(2). Luego empezaremos a reducirnos.
Muchas naciones, especialmente en
Europa, están actualmente en una espiral de muerte, perdiendo un
significativo número de personas cada año. Escuche cuidadosamente y podrá
oír el ahogado crujido de la implosión poblacional.Esta es la
verdadera crisis poblacional, y ahora está alcanzado a Colombia.
Los latinos
aún amantes de la vida, pero sin procrear
La imagen de
una madre latina pobre y cariñosa rodeada por una gran
cantidad de niños descalzos permanece grabada en la mente de
los norteamericanos, incluso cuando esa realidad ha desaparecido hace mucho
de los pueblos de América Latina. Las campañas de esterilización
forzada del gobierno, sumada a los cambios de estilo de
vida propuestos por la modernidad, han reducido dramáticamente el tamaño
de las familias latinoamericanas en los años recientes. Cuando hablo
con audiencias norteamericanas, veo que están invariablemente sorprendidos de conocer
que el promedio de las familias latinas jóvenes en muchos
países tiene un número de hijos no mayor que sus
homólogos norteamericanos.
El desarrollo mundial ha disminuido peligrosamente los índices
de nacimientos. El tercer mundo también está siguiendo esta tendencia.
En
todos los países de América Latina estamos viendo que los
índices de nacimiento están cayendo. En la mayoría de países
de América Latina la tasa de fecundidad se está acercando
rápidamente a la tasa de reemplazo, si es que no
han llegado ya a ser iguales, de acuerdo a la
División de Población de las Naciones Unidas (UNPD). Las mujeres
en Brasil, el país más extenso de América del Sur,
actualmente en promedio tienen sólo 2.25 niños. En México 2.2,
los habitantes de Argentina, Uruguay y Chile son incluso menos
fértiles. Esto definitivamente no es la imagen de un continente
donde la fecundidad está completamente fuera de control. Tampoco justifica
la contínua atención que USAID, UNFPA y otros grupos de
control de población, están dedicando a la región.
¿Colombia está
sobrepoblada?
Colombia, un país con una población de 41 millones de
habitantes ocupando un área que es dos veces la ciudad
de Texas, no podría ser calificado como “sobrepoblado”. Primero que
nada, los demógrafos ni siquiera saben qué significa la palabras
“sobrepoblación”; no hay una definición elaborada. Segundo, la densidad poblacional
de Colombia es menos incluso que la de Texas. Ninguna
persona razonable podría llamar al vasto espacio abierto de Texas
como “sobrepoblado”. Más bien cuando se dice “sobrepoblado” lo que realmente
quieren es evitar decir “subdesarrollado”. Pero la economía de Colombia
está en desarrollo. La política económica de moderación fiscal que
se ha puesto en marcha durante los últimos cuatro años
en Colombia parece ser continua. Los programas de control poblacional,
de otro lado, se han aplicado durante 40 años y
no han producido beneficios económicos que puedan atribuírseles. Para decirlo
franca y directamente, la pobreza nunca se ha eliminado tratando
de eliminar a los pobres mediante el control poblacional.
Una forma
de ilustrar qué tan rápidamente Colombia ha llevado el índice
de fecundidad a la de reemplazo es echando un vistazo
a lo que se conoce como pirámide poblacional. Estas son
los gráficos de las pirámides poblacionales de Colombia que muestran
el número de gente en cada grupo de edades. Noten
que el número de niños de edad temprana no está
creciendo. Con el crecimiento poblacional nivelado, ¿cuánto le tomará a
la población de Colombia alcanzar el pico máximo y luego
decaer? Esto depende del número de niños que la siguiente
generación de Colombia tenga y eso es muy difícil de
predecir. La proyección baja de la División de Población de
Naciones Unidas predice que la población de Colombia llegará a
un máximo de 53.5 millones de habitantes en el 2035,
y luego decaerá.
La proyección media pone el pico poblacional luego
de unos 15 años después en aproximadamente 62 millones, antes
de empezar el descenso. En ningún caso puede sostenerse razonablemente que
esta proyección sea un explosivo o desastroso crecimiento poblacional. No
lo es. El desastre vendrá después, cuando la población envejezca
y decrezca al mismo tiempo. (Cifras tomadas de Proyecciones sobre
la Población Mundial: Base de Datos de Población Revisión al
2006. Puede acceder a ella en el siguiente enlace http://esa.un.org/unpp/p2k0data.asp)
La
Actual Política de Población de Colombia no tiene sentido
La
División de Población de Naciones Unidas recientemente ha realizado una
encuesta a los gobiernos acerca de sus políticas de población.
Las respuestas que recibieron, en el caso de Colombia, muestran
una notoria contradicción: el gobierno colombiano en el 2005 afirmó
que el tamaño de la población y el crecimiento eran
“satisfactorios”, pero luego dijeron que el actual índice de fecundidad
era “demasiado alto”, y que su política es reducirla mediante
la aplicación de una “Acción Directa” para el “acceso a
métodos anticonceptivos”. Creo que esta posición es doblemente contradictoria y
miope. Primero, es contradictoria porque la población crece sólo por
medio de los nacimientos y la inmigración. Las mujeres colombianas
tienen alrededor de 2.22 niños, mientras el país ha perdido
millones de habitantes por la emigración a España y a
países vecinos durante las décadas pasadas. Si el actual índice
de crecimiento es “satisfactorio”, como dice el gobierno, y si
los colombianos están saliendo al extranjero por millones, como efectivamente
viene sucediendo, el índice de fecundidad debería permanecer con los
niveles actuales para mantener un crecimiento continuo. Segundo, es miope
porque el índice de fecundidad de Colombia está cayendo rápidamente
hacia el de reemplazo, como se analizó antes.
Lo que
ha sucedido en Colombia también está sucediendo en otros sitios.
Una vez que la gente se educa, vive en zonas
urbanizadas y empieza a disfrutar un cierto nivel de riqueza,
el índice de nacimientos cae. Más y más parejas viven
en condiciones urbanas donde los niños no proveen beneficios económicos,
o mejor dicho, como dicen los Chinos, “son productos en
los cuales uno siempre pierde”. La educación retrasa el matrimonio
y provee otras opciones para las mujeres además del matrimonio
y la familia. Para parejas con criterios materialistas en países
donde el Estado provee beneficios en la ancianidad, la manera
de conseguir alcanzarlos es quedarse por siempre sin hijos. ¿Por
qué proveer a tu futuro de la forma más elemental,
que no es otra cosa que proveyendo la siguiente generación,
si de todas maneras el gobierno se ha comprometido a
mantenerte fuera de las casas de caridad en tu ancianidad?
Si el actual índice de crecimiento es “satisfactorio”, como dice
el gobierno, y si los colombianos están saliendo al extranjero
por millones, como efectivamente viene sucediendo, el índice de fecundidad
debería permanecer con los niveles actuales para mantener un crecimiento
continuo.
Se añade a estos factores los múltiples y potentes
programas de control poblacional que han sido forzados a ponerse
en práctica en Colombia desde los sesenta. Los Estados Unidos
y otros países desarrollados conscientemente desarrollaron la ingeniería social para
un decrecimiento radical de la fecundidad de Colombia. Como una
nación débil, dependiente de los Estados Unidos y Europa por
financiamiento para ayuda, seguridad militar o acceso a mercados internacionales,
los líderes colombianos fueron intimidados o sobornados a fin de
disponer medidas anti-natales. Pagados por gobiernos occidentales, esta gama va
desde la libre provisión de anticonceptivos hasta programas de esterilización
forzada. Los colombianos han sido sujeto de un ingenioso plan
de marketing: “ofrecer al cliente un producto barato como gancho
para que adquiera otro de mayor precio” en estrategias de
salud, novelas de televisión anti-familia e incluso abierta coerción como
un esfuerzo por privarl
Los cientos de millones de dólares
que las agencias internacionales como USAID envían a los programas
de control natal de Colombia no es sino una pequeña
fracción de los $100 mil millones o algo así que
han sido gastados en programas de reducción de la fecundidad
en todo el mundo. Imagine poner miles de millones de
dólares en programas para desbaratar la revolución industrial e informática
y entendería la locura de esta actual aproximación. Estamos creando
un tsunami de ancianos, la que golpeará a Colombia en
pocos años, incluso con más fuerza.
¿Qué deberían hacer los Colombianos?
Muchos
países complacientemente aún cuentan con programas de financiamiento extranjero en
lugar de verlo como algo nocivo y que compromete su
futuro y su soberanía. Tomemos el caso del poco poblado
Bolivia, por ejemplo, un país cuyos nueve millones de habitantes
están dispersados en un área del tamaño de Texas. Sin
embargo, el gobierno elegido democráticamente considera como satisfactorias al índice
de fecundidad (4.0) y al índice de crecimiento poblacional (2%
por año) –ambos índices han estado disminuyendo en los años
recientes- y ha adoptado específicamente una política de “no intervención”
en estos asuntos (4). Aún el control de población establecido
no está satisfecho para caminar sólo suficientemente bien. USAID y
otras agencias invierten diez de los millones de dólares en
programas de salud reproductiva en ese país que tiene el
efecto, no intencional, o adicional de reducir el índice de
nacimientos.
Dado que el nivel de fecundidad está listo a
alcanzar el nivel de reemplazo y al parecer es probable
que continúe cayendo, ¿cuál debería ser la política de población
del gobierno? Primero que nada, debería desechar esa anacrónica visión
de que los niveles de fecundidad en Colombia son “muy
altos” –cuando en realidad no lo son—y abandonar esta política
de intentar convencer a las parejas de tener poco hijos
para promover diversos métodos anticonceptivos.
En segundo lugar, deberían decirle
al Fondo de Población de Naciones Unidas y a otras
agencias de control de población, que esos programas de control
poblacional ya no son bienvenidos en Colombia.
Tercero, el gobierno debería
más bien buscar fortalecer el matrimonio y la familia para
establecer políticas de impuestos amigables para la familia que reconozcan,
a través de la deducción de impuestos, la contribución que
los padres hacen a la economía del país al aumentar
el número de niños. Las parejas deben ser animadas, tal
como lo fueron nuestros primeros padres, a ser fructíferas y
multiplicarse.
(1) U.S.
Departamento de Censos, Perfil Global de la Población 2002, p.
22. (2) La proyección media de la División de Población de
UN asume que el índice total de fecundidad (total fertility
rate, TRF) de los países con baja fertilidad aumentará a
1.85. Y establece que el pico de población mundial llegará
a 9.1 mil millones de habitantes. Sólo el Grupo Intergubernamental
de Cambio Climático (IPCC), en su Reporte Especial del Avance
de la Situación, todavía encuentra probable alcanzar una población total
de 15.1 mil millones para el 2100, un número que
no es apoyado por las proyecciones demográficas que yo sepa.
(3) En la ausencia de una teoría general de la
variación de la fecundidad, es imposible ofrecer alguna estimación cuantitativa
confiable acerca del preciso impacto de los diversos programas. Pero
estos programas frecuentemente han sido coactivos en su espíritu y
su impacto en la fecundidad ha sido dramático. Para decirlo
de otra forma, uno no requiere una teoría general del
cambio de fertilidad para interpretar o explicar el bajo índice
de fecundidad de una mujer que ha sido esterilizada por
la fuerza.
(4) División de Población de Naciones Unidas, Políticas Mundiales
de Población, 2005, http://www.un.org/esa/population/publications/WPP2005/Publication_index.htm.
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