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Autor: Colin Mason | Fuente: Population Research Institute No hay opciones para las madres adolescentes
Aparentemente escoger darle la vida a su hijo es la única opción que no se les permite tomar a las mujeres, inclusive aunque decidiera darlo en adopción
No hay opciones para las madres adolescentes
Los embarazos no deseados y la maternidad adolescente siempre han
sido asuntos políticamente sensibles en Estados Unidos, país moralmente esquizofrénico,
pues es el país que tiene el índice más alto
de adolescentes embarazadas, mucho más alto que cualquier otro país
desarrollado. De otro lado, los conservadores sostienen que el súbito
incremento de los índices de embarazos adolescentes es debido básicamente
a tres cosas:
* la falta de programas de educación sexual que
hablen del ser humano como una unidad bio-psico-espiritual y no
lo reduzcan sólo al aspecto fisiológico, * la actitud de dejar
hacer (laissez-faire) hacia el aborto y la anticoncepción, y * una
falta de interés general en asuntos de moralidad sexual.
Asimismo
sostienen que, una vez concebido, el bebé no nacido es
una persona humana que intrínsecamente merece ser reconocido, incluso si
la joven madre elige dar en adopción al niño.
De otro
lado, las feministas liberales creen que estos índices de embarazos
no planificados surgen de una ignorancia permisiva de la mecánica
del sexo e incluso una ignorancia más extendida en el
tema de la anticoncepción. Dicen ellas que ese asunto debe
ser la elección personal de cada adolescente, sea que decidan
tenerlo, abortarlo o darlo en adopción. Para las feministas el
que las adolescentes puedan elegir constituye un derecho innegable, inviolable
por parte del Estado, del cónyuge, del novio e incluso
de los padres.
Al menos esto es lo que ellas dicen.
Un
análisis detallado de esta posición feminista muestra que las feministas
también tienen ideas malévolas sobre lo que las madres adolescentes
deben hacer con sus bebés. Ellas deben abortarlos.
Consideremos el
reciente incremento de embarazos en muy publicitadas celebridades adolescentes. Desde
Keisha Castle-Hughes, la joven de 16 años quien interpretó a
la Virgen María en la película The Nativity Story, hasta
Jamie Lynn Spears, la hermana menor de la tristemente célebre
estrella de pop Britney Spears, más y más jóvenes celebridades
están anunciando sus embarazos no planificados –y escogen no abortar.
Además de ésto, Hollywood parece haber adoptado dicha tendencia, lanzando
varios films el año pasado que tratan favorablemente este asunto.
Películas como Bella, Knocked Up (Embarazada), Waitress y Juno, la
más reciente, tienen como protagonistas a jóvenes madres solteras que
se enfrentan a un embarazo inesperado, y todas escogen llevar
su embarazo hasta el final.
La mayoría de las veces
los creadores de estas películas, así como las jóvenes celebridades
embarazadas, no se autodenominan pro-vidas ni tampoco muy conservadoras. Sin
embargo, la opción de aceptar su nueva condición, en la
realidad o en la pantalla, ha sido el camino que
han decidido seguir.
De esta forma, aparentemente, aminoran el mal
cometido.
La indignación que surge de la comunidad feminista sobre esta
tendencia llama poderosamente la atención. Las feministas vienen quejándose, no
de que estas jóvenes no hayan tenido opción, sino que
ellas han rechazado hacer lo “correcto”.
“Ser una madre abnegada es
totalmente incompatible al desarrollo de un adolescente”, dijo la psicoterapista
Linda Perlman Gordon a la Prensa Asociada (Associated Press) respecto
al embarazo de Jaime Lynn Spears. “Ella está postergando sus
necesidades por hacer lo correcto. Va a tener que sacrificar
parte de su crecimiento, aquello que le permitiría convertirse en
una persona autónoma e independiente”.
Demie Kurtz, una socióloga feministas de
la Universidad de Pensylvania hace el siguiente cuestionamiento “¿Queremos poner
una carga pesada sobre estas chicas adolescentes alentándolas a pensar
que tener un bebé es divertido?. “Debería ser una obligación
exponerle a las jóvenes el por qué tener un aborto
o tomar la píldora del día siguiente es una elección
razonable”.
Aparentemente escoger darle la vida a su hijo es la
única opción que no se les permite tomar a las
mujeres, inclusive aunque decidiera darlo en adopción. Matarlo es la
única opción razonable para las feministas radicales.
Da igual que sean
éstas las mujeres que siempre han estado prontas a defender
el derecho de la mujer de abortar a sus hijos
contra los “juicios morales” de los pro-vida. Es irónico que
ahora, estas supuestas “defensoras del derecho a elegir de la
mujer” sean las primeras en juzgarla cuando la madre adolescente
escoge no asesinar a su bebé por nacer.
Increíblemente, esta
decepción que sienten se extiende incluso a las jóvenes adolescentes
que escogen dar a sus bebés en adopción. Tal parece
que las feministas no están simplemente en contra del “capricho”
de una maternidad soltera de las adolescentes, sino que están
firmemente en contra de que ellas tengan a sus bebés.
La
película Juno, por ejemplo, involucra a una joven que contempla
la posibilidad de un aborto, y sólo en el último
minuto decide tenerlo y darle al niño una buena madre
que había estado tratando de adoptar uno. Juno significó un
duro golpe para muchas feministas, que manifestaron su desacuerdo con
el hecho de que el personaje principal de la película
decida tener a su bebé, incluso aunque lo haya dado
para adopción.
“La película realmente me molestó”, escribió “Mark” del Blog
Acerca de la Ciudad en The L Magazine. “Al principio,
nos reíamos de las solitarias protestas (un protestante pro-vida en
las afueras de una clínica de abortos)… y mientras nosotros
nos burlábamos de nosotros mismos, opps… apareció en las pantallas
Juno, tan buena de corazón, que nos puso en shock
exponiendo detalladamente el tema de los bebés asesinados”
La afirmación
de que la otrora “sensible” Juno pierda credibilidad por negarse
a asesinar a su hijo es sorprendente en esta miopía
ideológica. Si bien este escritor, que se autodenomina claramente “pro-libre
elección”, lo que defiende no es la opción en sí.
Lo que sus palabras avalan es que el aborto es
la única opción responsable para las jóvenes madres solteras. Incluso
la adopción está fuera de discusión como alternativa de solución.
Aterradoramente,
estos incidentes sólo marcan una tendencia que ha contaminado el
debate sobre el aborto y ya ha influenciado decisivamente a
mucha gente. Estas feministas están tan estrechamente vinculadas a la
agenda del aborto, que cualquier consideración al respecto debe favorecer
el aborto para ser válida. En estos casos, el aborto
es un tipo de “credo social”, un rito del tránsito
en el camino a ser adulta por el que las
niñas, si es que quieren tomar en serio su feminidad,
tendrán que pasar. Lo que de verdad hace temblar a
las feministas es que el embarazo puede convertirse en algo
“bueno y deseable” (“something cool”). En el fondo lo que
temen es la idea de que una chica joven pueda
darse cuenta de la profunda belleza de la maternidad. Cuando
eso suceda, ellas rechazarán el aborto por ser lo que
verdaderamente es: el asesinato de un niño inocente.
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