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Autor: Zenit | Fuente: Zenit.org Estados Unidos: Buscando un terreno común sobre el aborto
El proyecto en cuestión prácticamente no ha conseguido apoyo por parte de los principales exponentes provida
WASHINGTON, viernes, 31 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Líderes provida
y proaborto de una reconocida coalición se reunieron la semana
pasada en Washington buscar lo que llaman un "terreno común"
para acabar con la cultura de guerra que impregna el
debate sobre el aborto. El único problema es que el
proyecto en cuestión prácticamente no ha conseguido apoyo por parte
de los principales exponentes provida.
Los representantes demócratas Tim Ryan
de Ohio y Rosa DeLauro de Connecticut anunciaron el 23
de julio en una rueda de prensa la reintroducción de
las medidas para la prevención de embarazos no deseados para
evitar la necesidad de abortar y apoyar a los padres
de los adolescentes en su responsabilidad.
Entre los impulsores del
programa por el "terreno común", se encuentran representantes de las
principales organizaciones proaborto como NARAL y Planned Parenthood.
El proyecto
de ley, de 87 páginas, introducido inicialmente en febrero de
2007, pretende reducir la necesidad de abortar mediante el aumento
de iniciativas de planificación familiar y la mejora del acceso
a las medidas preventivas y a la atención postparto.
Los
impulsores del proyecto de ley aseguraron que con estas medidas
querían superar las divisiones.
Ryan, demócrata autoproclamado provida, ha sido invitado
a abandonar la junta de Demócratas por la Vida debido
a sus votaciones cada vez más favorables al aborto.
Entre los
provida que apoyaban la iniciativa, no se encontraba ninguno de
los grupos principales, a pesar de que en la conferencia
se presentó una lista de 23 individuos y organizaciones que
fueron nombrados como representantes de los que se oponen al
aborto.
Dicho esto, hay algunos elementos del proyecto de ley
que el movimiento provida apoya ampliamente, como las medidas para
ampliar la cobertura a la maternidad y la atención postparto.
Entre las medidas previstas, se encuentran subvenciones para la compra
de equipos de ultrasonidos para los centros de salud comunitarios,
un nuevo programa de detección y tratamiento de mujeres maltratadas,
ayuda económica a las mujeres embarazadas y las madres jóvenes
que van al colegio y una campaña de promoción para
informar a los nuevos padres de los recursos disponibles.
El proyecto también prevé la financiación de iniciativas para promover
la adopción.
Pero esas propuestas ya aparecían en otra norma
de la legislación presentada en las dos cámaras a principios
de este año por el senador de Pensilvania Bob Casey
y por el diputado de Tennessee Lincoln Davis, ambos demócratas.
Llamada Ley de Apoyo a la Mujer Embarazada, esa norma
forma parte de la "Iniciativa 95-10" de Demócratas por la
Vida, que tiene como objetivo reducir la tasa de abortos
en Estados Unidos en más de un 95% en los
próximos diez años.
El proyecto de ley fue redactado en
2005 y proporcionaría servicios de apoyo a las mujeres embarazadas
y a las nuevas familias.
Según la página web de
Demócratas por la Vida, el plan se basa en la
promoción de la abstinencia, la responsabilidad personal, las adopciones y
el apoyo a las mujeres y a las familias que
se enfrentan a embarazos imprevistos.
Los partidarios del proyecto de
ley afirman que ninguna mujer debe someterse a un aborto
por carecer de recursos para tener un bebé.
El presidente
del Comité de los obispos de Estados Unidos para las
actividades provida, el cardenal Justin Rigali, reiteró esta sensibilidad en
una carta que escribió el pasado mes de abril a
los representantes de los Estados Unidos.
El purpurado señaló que
esa cuestión "proporciona un auténtico terreno común y un enfoque
que las personas pueden adoptar independientemente de su posición sobre
otros temas".
"En una sociedad en la que los desacuerdos
sobre el aborto y los derechos de los no nacidos
parecen persistentes e intratables, hay algunas declaraciones que casi todo
el mundo puede apoyar", destacó.
"Primero, el hecho de que
se produzcan más de un millón de abortos cada año
en este país es una tragedia, y debemos tomar medidas
para reducir los abortos", indicó.
"Segundo, ninguna mujer debería nunca
tener que someterse a un aborto porque siente que no
tiene otra opción o porque las alternativas no estén a
su disposición o ella no las haya conocido", señaló.
Y añadió: "Un aborto realizado bajo esas coacciones sociales y
económicas no cumple el requisito de "libre de coacción".
En
febrero, la conferencia episcopal de los Estados Unidos calificó el
proyecto de ley como una "solución de sentido común que
la gente de ambas partes del debate político podía apoyar".
Ahora bien a la Ley de Apoyo a la Mujer
Embarazada también le falta apoyos en las filas favorables al
aborto.
Planned Parenthood, NARAL, y otros grupos se opusieron al proyecto
de ley destacando que estaba enfocado para "influir" en las
mujeres contra el aborto y que no llegaba a la
raíz que causa el aborto que, para ellos, es prevenir
los embarazos no deseados (contracepción).
La parte del derecho al
aborto decidió redactar un proyecto de ley que toma algunas
de las propuestas para ayudar a las mujeres que escojan
llevar su embarazo hasta el final y añade muchos más
recursos para la educación sexual y la contracepción.
El proyecto
de ley también facilitaría el acceso a servicios de planificación
familiar como la contracepción y servicios de salud reproductiva a
mujeres con bajos ingresos.
El gobierno federal asignó una cifra
récord de 288,3 millones de dólares en 2005 para planificación
familiar bajo el Título X, algunos de los cuales fueron
directamente a Planned Parenthood.
La agencia de planificación familiar y
aborto reveló que más de un tercio de su millonario
presupuesto procede de financiación del gobierno y subvenciones como el
Título X.
Lo que la legislación de "terreno común" de
los proaborto no tiene en cuenta son medidas para asesorar
a las mujeres que desean abortar y financiación para centros
para embarazadas que ofrezcan alternativas al aborto, que son las
dos medidas que el movimiento provida dice que conducen a
disminuir el número de abortos.
También quedan fuera los servicios
para padres que reciben un diagnóstico positivo de los tests
sobre el síndrome de Down u otras condiciones de diagnósticos
prenatales.
No obstante, sus partidarios han calificado la introducción del
proyecto de ley de Ryan y DeLauro como un momento
decisivo para el proceso político y un faro de esperanza
en un tiempo de división política.
Doug Johnson, del Comité
Nacional Derecho a la Vida, sin embargo, lo ha calificado
como un "timo".
Las dos partes están instando a la
administración del presidente Barack Obama a seguir su propio proyecto
de ley, y ello podría finalmente llevar al presidente a
determinar qué terreno podría llamarse el "terreno común".
Dan Gilgoff,
de U.S. News and World Report, reveló la semana pasada
que la administración se está inclinando hacia el terreno proaborto,
pero está claro que el movimiento provida, incluyendo la conferencia
episcopal de los Estados Unidos, se alejará de su mesa
de "terreno común" si ésta sigue esa dirección.
Los líderes provida
han sugerido separar la educación sexual y las medidas de
planificación familiar del apoyo a las mujeres embarazadas, creando dos
proyectos de ley.
Esto podría ser atractivo para Obama, especialmente tras
su visita al Vaticano, donde prometió a Benedicto XVI que
trabajaría para reducir el número de abortos en los Estados
Unidos. No estaría bien visto contrariar a la conferencia de
obispos tan pronto después de esa promesa.
Pero ésta no
es una opción que el lobby proaborto va a dejar
pasar por la razón, según alegan, de que las medidas
para reducir el número de abortos deben incluir la causa
fundamental de los embarazos no deseados, la falta de servicios
de contracepción.
El movimiento provida difiere de esta posición, citando
estudios realizados en Reino Unido y Suecia, donde la promoción
de la contracepción ha dado lugar a un incremento, en
lugar de una disminución, de las tasas de aborto.
Y
el debate continúa, más dividido y cargado de sensibilidad que
nunca, sin el menor atisbo de un verdadero terreno común
brillando en el horizonte de Washington.
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