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Más de medio millón de personas se manifestaron (tan sólo
en la ciudad de Washington) a favor de la vida
humana en la ya tradicional cita anual denominada "Marcha por
la vida". El contexto de fondo eran los cuarenta años
de la aprobación del aborto en los Estados Unidos (sentencia
Roe vs. Wade del 22 de enero de 1973), legislación
que se ha cobrado la vida de al menos 55
millones de bebés tan sólo en la Unión Americana.
El 23
de enero de 2013 ACEPRENSA dedicaba uno de sus valiosos
artículos de análisis a evidenciar la decadencia del movimiento pro-choice
(a favor del aborto): el grupo demoscópico Gallup mostró cómo
a partir de 2009 la opinión pública estadounidense es mayoritariamente
pro vida (51% contra 42% pro aborto). Los datos de
los años sucesivos confirman esa tendencia: en 2010 los pro
vida eran 47% contra el 45% pro aborto; en 2011
hubo un empate de 47% (aunque la mayoría de los
pro aborto –un 86% del 47% total–, deseaba que se
informe a las mujeres sobre los riesgos del aborto y
se les den alternativas; un 79% del 47% total se
opone al aborto después del primer trimestre de embarazo; un
60% del 47% pide que las menores de edad tengan
el consentimiento de sus padres, etc.). En el sondeo de
2012 los pro aborto llegaron a su mínimo histórico: 41%
contra el 50% que se declara pro vida.
El artículo de
ACEPRENSA ("40 años después, los pro vida son más jóvenes",
23.01.2013) subraya el elemento de la postura de los jóvenes
sobre el tema en cuestión: son precisamente las personas entre
18 y 34 años donde más cae la aceptación del
aborto e incluso entre los estudiantes de secundaria (14 a
18 años) la postura pro vida resulta todavía más marcada:
53% contra el 33% pro aborto, en 2012. Lo mejor
de todos estos datos es que confirman lo que de
hecho reflejan las fotos y videos en las múltiples manifestaciones
que, tanto en Washington como en tantas otras ciudades estadounidenses,
se celebraron en la tercera semana de enero de 2013.
¿Cuáles
son las razones que han motivado el cambio de postura?
Desde
luego no la publicidad y las series de televisión, que
más bien van en la línea contraria. Pero sí el
sencillo hecho de que el bebé en el seno materno
es "más visible" gracias a las ecografías. Esa visibilidad ha
llevado a plantear el debate no en términos de liberación
femenina sino de justicia. Por otra parte, son cada vez
más numerosos los movimientos pro vida en las universidades (el
artículo menciona, por ejemplo, a Kristian Hawkis, de Students for
life; a Lila Rose, de Live Action; o a Abby
Johnson, antigua empleada de la más grande empresa de asesinatos
legales en el vientre materno: Planned Parenthood).
El artículo de ACEPRENSA
concluye evidenciando el éxito de las campañas pro vida que
aunque buscan revocar la ley de 1973, van por pasos,
tratando de limitar lo más posible los abortos. Y los
resultados son significativos: en 2012 lograron 43 restricciones, 24 de
las cuales en seis Estados: Arizona, Kansas, Luisiana, Oklahoma, Dakota
del Sur y Wisconsin. |