La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Sexualidad y Bioética | sección
Ciencia | categoría
Experimentación | tema
Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
La neutralidad científica: un mito
Hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas
 
Hay quienes defienden que la investigación y la ciencia son (o deberían ser), por naturaleza, neutrales, ajenas a criterios éticos y a ideas filosóficas o culturales que puedan impedir su normal desarrollo. Lo cual es lo mismo que defender que las autoridades y la sociedad habrían de tomar una actitud de respeto que permita a los científicos el más amplio espacio de autonomía en orden a conseguir buenos resultados.

En realidad, hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas. La primera consiste precisamente en que hay investigadores que consideran como bueno el tener el máximo nivel de autonomía, lo cual es un principio ético concreto y, por lo tanto, ajeno a la neutralidad.

En otras palabras, sólo se daría la máxima neutralidad hipotética cuando no hubiese principios éticos ni ideas de otro tipo que se mezclasen en la tarea de los investigadores, lo cual es imposible: todo investigador tiene criterios éticos e ideas de diverso tipo que sostienen y orientan sus decisiones y trabajos.

Pensemos, por ejemplo, en un laboratorio que decide realizar un sencillo experimento: analizar las propiedades curativas de una planta. ¿Qué principios “extracientíficos”, fuera de la supuesta neutralidad, hay detrás de ese experimento?

Quien opta por realizarlo supone que la salud es mejor que la enfermedad, es decir, considera como valor la salud y como desvalor la enfermedad. Quizá también piensa que es mejor recurrir a plantas que a nuevos productos químicos para conseguir la curación. Tendrá, igualmente, ideas personales sobre si sea o no sea ético usar animales en sus experimentos, o si resultaría mejor recurrir a estudiantes universitarios u otro tipo de voluntarios. Esperamos, además, que ame la verdad y odie la mentira, por lo que no falsearía los datos de sus estudios. Y, un punto mucho más relevante de lo que parece, optaría por recurrir a financiaciones “limpias” y rechazaría cualquier “donativo” o subvención que implicase usar dinero sucio o verse comprometido en su integridad como investigador y como persona (¿se pueden separar las dos cosas?).

La simple enumeración que acabamos de hacer muestra hasta qué punto cualquier investigador vive imbuido en principios éticos, y nos hace entrever cómo es plenamente legítimo que la sociedad y el estado puedan y deban intervenir para que las investigaciones científicas se desarrollen según parámetros éticos y en el respeto de los principios básicos de la justicia humana.

Si resulta evidente que no hay buen científico sin valores éticos (por desgracia hay malos científicos con desvalores éticos), ¿por qué tanta insistencia en la libertad de la ciencia, por qué tantas veces se levanta la bandera de la “neutralidad” científica? El motivo es muy sencillo: porque hay investigadores que buscan realizar algunos experimentos que van claramente contra las ideas y creencias de muchos miembros de la sociedad, y contra algunos principios básicos de la ética y de la justicia. Es decir, porque en su falta de “neutralidad” (porque ningún investigador es neutral) quieren tener las manos libres para actuar según “sus” principios y sus ambiciones, sin dejar espacio al control de quienes tienen otros principios.

No existe, hay que decirlo con franqueza, ninguna neutralidad científica. Existe, necesitamos reconocerlo, una especie de lucha de poder entre científicos que saben respetar los principios básicos de la justicia y de la buena ética, y científicos que son capaces de todo, incluso de realizar abortos o de destrozar embriones para recibir un premio científico, para alcanzar abundantes subsidios económicos o para patentar un nuevo descubrimiento.

Cada uno decide qué tipo de científico quiere ser. A su vez, una sociedad verdaderamente justa, desde la riqueza de sus miembros y según un sano pluralismo de las ideas, sabrá reconocer y apoyar a los investigadores con buenos principios éticos, y denunciará e, incluso, castigará, a aquellos investigadores que dañan la justicia y desprecian los derechos humanos fundamentales, especialmente el más importante de todos: el derecho a la vida.

Preguntas o comentarios al autor
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de Sexualidad y Bioética
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Sexualidad y Bioética
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
Aborto
Adicciones
Anticoncepción
Bioética personalista
Células madre o troncales o estaminales
Ciencia
Experimentación
Avances Tecnológicos
Medicina
Clonación
Depresión
Eutanasia y cuidados paliativos
Fertilización artificial
Homosexualidad
ONU e ideología de género
Origen de la vida
Paternidad responsable
Pena de muerte
Proyecto genoma humano
Sexualidad
Sida y enfermedades de transmisión sexual
Suicidio
Trasplantes
Bioética.Magisterio de la Iglesia
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la seccion
Dudas y asesoría acerca de dilemas en temas de la vida: aspectos científicos, jurídicos, éticos y prácticos
Ver todos los consultores
Apoyan a la sección
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, facultad de bioética
Pontificia Academia para la Vida
Universidad Católica del Sacro Cuore, Centro de Bioética
Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud
Fundación Jérôme Lejeune, Gènéthique

Ver todas las alianzas que apoyan a la sección
Encuesta
Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
Publicidad: