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Autor: Edward Pentin | Fuente: National Catholic Register Embriones humano-animales: ¿La ciencia sin preocupación ética?
Entrevista con Joseph Tham sobre la polémica decisión de Gran Bretaña de autorizar el mes pasado la creación de embriones híbridos humano-animales para la investigación médica
El P. Joseph Tham, legionario de Cristo, tiene las credenciales
de un experto en los problemas bioéticos: antes de ser
sacerdote, se graduó en ciencias matemáticas y en medicina, y
trabajó durante varios años como médico.
Ahora es
profesor de bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de
Roma. El P. Tham se entrevistó recientemente con Edward Pentin,
corresponsal del Register, sobre la polémica decisión de Gran Bretaña
de autorizar el mes pasado la creación de embriones híbridos
humano-animales para la investigación médica.
¿Cuáles son
las implicaciones morales al permitirse la investigación en embriones híbridos
humano-animales?
En primer lugar, la investigación que se permitió
en Gran Bretaña fue la de crear un tipo de
embrión híbrido -no es un tipo de híbrido normal- llamado
embrión "híbrido citoplásmico" o un embrión "cíbrido."
El
proceso consiste en enuclear -sacar el núcleo- de un ovocito
animal y meter en su lugar otro núcleo extraído de
una célula humana.
Así, este embrión contendría un
núcleo humano dentro de un citoplasma animal. Obviamente, es
un tipo de procedimiento novedoso; estamos cruzando una nueva frontera
porque los científicos pretenden crear una criatura y no sabemos
qué tipo de criatura será. Genéticamente hablando, será parte animal
-una parte muy pequeña- y parte humana.
Los defensores
de la ciencia dicen que los embriones híbridos no tienen
la misma potencialidad para la vida, y las implicaciones éticas
y morales disminuyen si se las compara con la investigación
en embriones humanos.
Creo que se trata de una
incertidumbre moral aquí. Dado que no sabemos si estas nuevas
criaturas serán humanas o no, no sabemos si ellas tendrán
-según la terminología clásica- un alma humana o no. De
existir la duda, tendríamos que tratarlos como si fuesen seres
humanos.
En este sentido, se diferencia de la
creación de un embrión humano para obtener células madres de
ello, porque la mayoría de los científicos creen que se
trata de un embrión humano en estos casos, pero aquí
estamos delante de algo más. Por eso, según el principio
moral del tuciorismo, tendríamos que optar por considerarlo un embrión
humano y, entonces se le deberá tratar con la dignidad
que merece todo ser humano.
Los
defensores también exigen que los beneficios de esta investigación pesen
más que los problemas morales.
El beneficio que ellos
proponen -por lo menos en lo que he podido leer-
de usar ovocitos animales en lugar de ovocitos humanos resolvería
el problema de obtener los ovocitos de las mujeres porque
no sobran muchos después del proceso de la fertilización in
vitro (FIVET). Es lo que defienden: necesitarían muchos ovocitos para
llevar a cabo los experimentos que quieren realizar.
Al mismo tiempo, sabemos que la investigación en células madres
embrionarias no ha producido ninguna curación, por eso concluyen: «no
sabemos exactamente qué tipo de ventajas, qué tipo de resultados
vamos a obtener de esta línea de investigación, pero a
lo mejor podemos avanzar un poco más en la ciencia
si experimentamos con embriones híbridos».
Ni siquiera sabemos
si un embrión híbrido va a sobrevivir o si los
experimentos van a funcionar realmente.
A pesar de
tantas incertidumbres morales, lo que me sorprende es lo que
llegan a afirmar: «debemos tener libre acceso a este tipo
de experimentos sin ningún límite porque potencialmente “podrían” ofrecer algún
conocimiento de valor en el futuro».
¿Cuáles podrían ser los beneficios de estas investigaciones? ¿Podrían ayudar
a curar enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, como
algunos afirman?
He leído los documentos que pusieron en
la página web y sólo hablan de datos científicos elementales.
No mencionan para nada las posibles curaciones porque saben que
los resultados obtenidos de un embrión híbrido no podrían ser
aplicables a los seres humanos. Hablan más bien
sobre cómo conocer mejor a un embrión o sobre cómo
funcionan las células madres embrionarias; si tienen muchas células podrían
hacer más experimentos, y también que les darían muchas más
posibilidades de investigación.
¿Le sorprendieron las noticias
de la decisión británica?
Se han hecho experimentos similares
en los EE.UU. y en China que suscitaron una gran
reacción negativa y la condenación mundial. Sí, estoy un poco
sorprendido de que se diera el paso en Inglaterra.
Pero, por otro lado, no me sorprende porque, conociendo
cómo manejan muchos científicos sus deseos de avanzar sin límites
en la ciencia, no tienen ningún reparo ante los límites
de la moral. Esto es lo que claramente vemos aquí
y lo que se denomina “el imperativo de la investigación”:
“lo que se puede hacer, debe estar permitido.”
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