Autor: Ignacio Juez | Fuente: www.ideasrapidas.org El pecado y los pecados
El hombre alcanza la santidad a base de realizar buenas acciones, mientras que "quien peca se hace esclavo del pecado".
El pecado y los pecados
EL PECADO ORIGINAL
1. ¿Qué es el pecado original? Se
llama pecado original a la ofensa a Dios cometida por
la primera pareja humana. Ese pecado fue origen de los
demás y causa de la situación de pecado en que
todos los hombres nacemos.
2. ¿Cómo fue? El diablo tentó
a la mujer a que desconfiara de Dios, luego fomentó
su orgullo, y finalmente la indujo a que desobedeciera el
mandato divino. Después la mujer hizo lo mismo con su
marido. Está narrado al comienzo del antiguo testamento.
3. ¿Cómo
era el hombre antes de pecar? Antes de pecar el
hombre había recibido muchos dones de Dios:
o Poseía gracias y
virtudes sobrenaturales gozando de la amistad e intimidad divinas. o Los
dones preternaturales le hacían inmortal e impasible: sin dolores, sin
enfermedades, sin cansancios. o Su naturaleza estaba en plenitud: su inteligencia,
su voluntad, sus apetencias iban bien. Por ejemplo, le apetecía
comer y beber en la medida justa.
4. ¿Cómo quedó el
hombre después del pecado original? A consecuencia del pecado original
el hombre perdió los dones sobrenaturales y preternaturales. Incluso su
naturaleza humana quedó herida perdiendo parte de su dignidad con
varias consecuencias: o A la tendencia natural al bien se añadió
la inclinación al pecado. o Al rebelarse el alma contra Dios,
el cuerpo se rebeló contra el alma y empezó a
exigir más placeres de lo razonable. Desde entonces el hombre
debe esforzarse por dominarse a sí mismo frenando sus apetencias
de comida, sexo, comodidad, etc. No todo lo que apetece
está bien. o A veces el hombre tiene ilusiones buenas pero
no las consigue por falta de ánimos para empezar, para
seguir o para afrontar las dificultades. Esta debilidad procede de
ese primer pecado.
5. ¿Por qué se trasmite ese pecado a
los demás hombres? Si Adán y Eva no hubieran pecado,
nos habrían trasmitido una naturaleza en perfecto estado y adornada
con los dones mencionados. Con el pecado original su naturaleza
quedó herida, y herida la trasmitieron.
6. ¿Un bebé es
ya pecador? Obviamente él no ha cometido pecados personales, y
así me lo recordaba un amigo chileno. Sucede que el
pecado original fue un pecado personal en el caso de
Adán y Eva; pero es una situación de pecado para
los demás hombres, que nacemos con una inclinación al mal
y privados de la gracia santificante. Esta carencia es similar
a la pérdida de esta gracia que se produce con
el pecado personal. Y por esto a esa situación de
nacimiento se le llama también pecado. Pero este pecado original
con el que todos nacemos no es un acto cometido
sino un estado adquirido.
7. ¿Puede borrarse el pecado original?
El pecado original se perdona en el bautismo (sacramentos). Allí
se recuperan los dones principales que se perdieron, los sobrenaturales:
la gracia y la amistad con Dios. Los otros dones
se alcanzarán en el cielo. El rescate de todo esto
exigió la sangre de Cristo.
LOS PECADOS
• A. ¿Qué son
los pecados? • B. Las ofensas. • C. Las ofensas a Dios • D. Consecuencias de
los pecados.
A. ¿Qué son los pecados?
1. ¿Cuándo es mala
una acción? Hay varios modos de responder lo mismo. Una
acción es mala cuando: es contraria la voluntad de Dios,
se opone al verdadero bien del hombre, se enfrenta a
las leyes propias de la naturaleza humana (ley natural).
2.
¿Esos tres aspectos son lo mismo? Coinciden: el Creador desea
el verdadero bien de los hombres, y nos creó con
un modo de ser que se perfecciona cumpliendo sus leyes.
Enfrentarse a esa Voluntad equivale a ir contra nuestra naturaleza
y hacernos daño. Estas malas acciones se llaman pecados.
3.
¿Cómo saber si una acción concreta es buena? Además de
la reflexión sincera, conviene preguntar a un buen cristiano que
entienda de estas cosas; y consultar encíclicas y otros documentos
de los Papas, por ejemplo, el Catecismo de la Iglesia
Católica.
4. Entonces, ¿qué es el pecado? Es un acto
voluntario opuesto a la ley de Dios (puede ser interno,
externo e incluso una omisión). Es perjuicio para el hombre
y ofensa a Dios.
B. Las ofensas
5. Definición y
tipos.- Una ofensa es un daño al honor o dignidad
de una persona. Pueden ser de varias clases:
a) Según el
modo de hacerlas:
. activas: burlas, desprecios, insultos,...: ataques directos a la
dignidad de alguien.
. pasivas: olvidos, indiferencia, dejadez,...: dejar de prestar la
atención y honor debidos.
b) Según a quien se dirigen:
. directas: van
contra la persona misma.
. indirectas: dañan los seres amados por esa
persona: hijos, familia, amigos, propiedades.
6. Características de una ofensa.
o No es necesario que el ofendido sufra. Puede ser hecho
a sus espaldas. Por ejemplo, la burla a una foto
o imagen de alguien es una ofensa -que los asistentes
reconocen-, aunque el interesado nunca lo sepa. o Sólo hay ofensa
si hay injusticia. Hay personas que se sienten afrentadas por
la más mínima desatención; estos casos no son ofensas reales
sino orgullo real. Para que sea una ofensa ha de
ser algo injusto. o El perdón de una ofensa exige de
por sí una reparación. El ofendido puede perdonar sin más,
pero la justicia exige alguna reparación que restaure el daño
ocasionado. Por esto, quien ofende a alguien no se conforma
con pedir disculpas, sino que se siente deudor y desea
compensar de algún modo su acción.
C. Las ofensas a Dios
7. Tipos de ofensas a Dios.
o Directas: corresponden a los
tres primeros mandamientos. Atacan frontalmente a la dignidad de Dios,
bien activamente como las blasfemias, bien pasivamente como el abandono
del culto. o Indirectas: corresponden a los otros siete mandamientos. Aquí
se maltrata -activa o pasivamente- a quienes Dios ama: a
los hombres, incluido el propio pecador. Por ejemplo, quien se
droga o emborracha se hace daño a sí mismo y
por tanto ofende a Dios porque trata mal a quien
el Señor quiere mucho. Tanto le quiere que por él
murió en la Cruz.
8. Gravedad de las ofensas.- Será mayor
si se realiza ante el interesado, si éste nos ama
mucho, y si la dignidad conculcada es grande. Las ofensas
a Dios reúnen esas características que aumentan la gravedad. En
particular, la dignidad maltratada es muy grande:
o se desprecia un
amor y un bien infinitos, sustituyéndolos por bienes creados. o se
desprecian grandes dones como la filiación divina y la inhabitación
del Espíritu Santo. o se daña la imagen de Dios que
es el hombre. o se añade carga a la Cruz de
Cristo, que tomó sobre sí nuestros pecados. La gravedad de
los pecados se capta mejor si recordamos cómo fue la
reparación: el hijo de Dios se hizo hombre y murió
en la Cruz.
9. ¿No es extraño que Dios permanezca ofendido?
Dios no permanece ofendido. Los pecados son ofensas a Dios
pero a El no le afectan y no queda ofendido.
(Para que haya ofensa no es necesario que el ofendido
sufra). De todos modos, se puede decir que los pecados
también afectan a Dios, pues cargan sobre la Cruz de
Cristo, verdadero Dios.
D. Consecuencias de los pecados
10. ¿Qué
sucede al pecar? Cualquier decisión de la voluntad afecta a
la propia voluntad dejándola inclinada a ese bien o mal
que quiso. Nuestras acciones nos hacen mejores o peores: quien
trabaja se hace trabajador, quien roba se hace ladrón. El
hombre alcanza la santidad a base de realizar buenas acciones,
mientras que "quien peca se hace esclavo del pecado". Esta
es la consecuencia natural de una acción humana: nos afecta
para bien o para mal. No da lo mismo escoger
el bien o el mal. Los pecados rebajan la dignidad
humana.
11. Además el pecado es una ofensa a Dios
y esto es tan serio que hace sonrojar a los
ángeles y a la creación entera. Las consecuencias son grandes,
aunque diferentes según la gravedad del pecado. Si es una
falta leve -venial- el amor a Dios se enfría pero
se conserva. En cambio, una ofensa grave -mortal- produce una
ruptura con el Señor que deja de inhabitar en nuestra
alma; se pierde la gracia santificante, la que nos diviniza
y hace hijos de Dios.
12. ¿La justicia reclama algún
castigo? Ante las ofensas la justicia exige una reparación, en
esta vida o en la otra. Esto se consigue con
obras que agraden a Dios y mediante la mortificación. Bien
entendido que el Señor no lo necesita. Somos nosotros quienes
necesitamos reparar la situación de nuestra alma en pecado.
13.
¿Por qué los sufrimientos reparan las ofensas cometidas? En cualquier
pecado hay una doble maldad:
o El hombre se aparta de
Dios.- Y esto se repara con obras que agraden al
Señor; por ejemplo, que le ofrezcamos cosas. o El hombre sigue
unos gustos propios.- Y esto se corrige mortificando las propias
apetencias mediante disgustos. o Además, el camino de reparación quedó marcado
por nuestro Señor Jesucristo que murió en la Cruz para
redimir nuestros pecados.
El sacramento de la confesión repara ambas cosas
a la vez: vuelve a unir con Dios y reordena
la mala inclinación en las apetencias.
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