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Autor: Herminia Maisonave | Fuente: regresoacasa.org Tiempo de Regocijo
Mi deseo ha sido siempre conocer cada día más del amor de Jesús y estar en su presencia, pero al igual que Saulo de Tarso estuve ciega hasta que me encontré con la verdad. Jesús quitó las escamas de mis ojos y ahora quiero que otras personas no cometan e
Tiempo de Regocijo
Mi nombre es Herminia Maisonave, mi esposo es Jorge Ramos.
Dios nos regaló un hermoso hijo, Jorge Iván. Vivimos
en Aguada, Puerto Rico desde hace 18 años. Mi
deseo ha sido siempre conocer cada día más del amor
de Jesús y estar en su presencia, pero al igual
que Saulo de Tarso estuve ciega hasta que me encontré
con la verdad. Jesús quitó las escamas de mis ojos
y ahora quiero que otras personas no cometan el mismo
error que yo y por tal motivo quiero que conozcan
mi testimonio.
Comenzando el mes de abril del año 2005 tuve
un sueño: el Papa Juan Pablo me sonreía dulcemente, levantó
sus manos me abrazó y luego me bendijo. Me desperté
con una paz tremenda pero le preguntaba a Dios ¿Qué
pasa? ¿Por qué sueño esto si ahora no soy Católica?
Yo estaba muy confundida y esa mañana llamé a
mi madre para contarle mi sueño, ella no supo que
decir. Llamé a mis pastores (protestantes) y les conté
entonces ellos se rieron, se burlaron, dijeron que parece que
yo había comido demasiado porque había soñado con el "anticristo",
que era para que orara por el Papa para que
se convirtiera y otras cosas más. Esos comentarios me
molestaron. Luego ese mismo día comienzan a dar noticias
de que el Papa murió, yo quedé fría. Me
arrodillé en mi cuarto y oré a Dios que me
diera discernimiento porque me sentía confundida.
En el mes de
mayo murió mi padre y como mi familia es Católica
los servicios religiosos en la funeraria fueron Católicos y Evangélicos.
Los católicos en todo momento me apoyaron, me consolaron,
nunca me juzgaron, ni criticaron mi nueva religión. Este
grupo de gente fue con la que me crié, los
que me enseñaron a estudiar la Biblia, los que fueron
mis líderes durante mi juventud, con los cuales cuando era
joven estuve en retiros, evangelizaba, participaba y trabajaba en la
iglesia. Ellos me trataron con el amor de Jesús.
Mis pastores en la funeraria me decía "tan buenos,
pero no son salvos", a mí eso me incomodaba porque
yo no entendía como ellos podían decir una cosa así,
pues yo recibí al Señor Jesucristo como mi único y
exclusivo Salvador a la edad de 16 años estando en
esa misma Iglesia Católica donde nos daban estudios de la
Biblia, dinámicas, jornadas y muchas cosas más.
Entonces recordé
que mientras yo estuve en la Iglesia Católica yo le
era fiel a Dios, y al comenzar a trabajar de
Enfermera, al tener turnos rotativos, comencé a faltar a la
Misa un domingo, luego dos y muchos otros más hasta
dejar de congregarme por completo. Además, aunque no quería
admitirlo sentía cierto enojo con Dios porque me habían diagnosticado
Lupus justo recién comencé a ejercer mi profesión. Dejé de
alimentarme del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la
Sagrada Eucaristía y entonces mi vida se fue secando como
una hoja. Una amiga un día me confrontó y me
dijo "ya no eres la misma, no lo quieres admitir
pero parece que estás enojada con Dios por lo de
tu enfermedad." Me di cuenta que de Hija de
María me había convertido en una hija de Eva y
por tal razón cometí luego tantas locuras, tantas decisiones a
la ligera, corrí tras vientos de doctrinas de hombres y
me alejé de la Primera Iglesia Apostólica de Jesucristo. Me
preguntaba el porqué esas iglesias protestantes alegaban todas tener la
verdad y todas se apoyaban en la Biblia, pero cada
día se dividen más y mas, y hablan unas de
las otras, mientras la Iglesia Católica se mantiene unida sin
criticarse unos a otros. Me sentía muy confundida y
mal conmigo misma.
Luego en junio, el día de los
padres, decidí faltar a la iglesia protestante, me levanté muy
temprano y fui a la primera Misa, estaba llena la
iglesia, por lo tanto estuve de pie durante toda la
Misa pero con un gozo y una paz que solo
Cristo puede dar, en el momento de la consagración del
pan y el vino, Jesucristo mismo se hizo presente, lo
sentía y anhelaba comer de su cuerpo y de su
sangre y lo hice mentalmente. Llegué a mi casa
gozosa y le conté a mi esposo y mi hijo.
El pastor no supo ese día que yo había
asistido a la Misa, el pensó que yo no había
asistido al culto porque me sentía deprimida por ser día
de los padres.
Un día en la Internet entré a
una página que me impactó porque era un foro de
ex-protestantes convertidos al catolicismo, le envié un testimonio de esos
al pastor vía email y él me dijo esa gente
está confundida, tu estás en la verdad. Pasaron los
meses y a pesar de que me mantenía asistiendo a
esa iglesia, y había aceptado volver a dirigir el Ministerio
de la Niñez, continuaba con esa inquietud dentro de mí.
Entonces un día una hermana Católica entró a la web
de la iglesia y leyó una de mis reflexiones (una
que había escrito hace casi 3 años), sobre "la verdad
os hará libres". Le escribió al pastor que eso que
la hermana Herminia Maisonave había escrito en la página (web),
no era toda la verdad, que era una verdad a
medias y que parece que no conocíamos la verdad completa
y todo ella lo refutaba bíblicamente. El pastor me
decía que ella era una fanática y él le contestaba
según sus criterios anticatólicos, ella siguió enviándole emails y el
contestando y así llevaban casi 2 semanas y yo me
sentía muy culpable porque todo lo que decía la hermana
Católica era la verdad, porque los protestantes saben mucha Escritura
pero poca historia de la Iglesia, los verdaderos Católicos conocen
ambas cosas. Entonces al fin un día me decidí
escribirle a esa hermana Católica (hermana María Santana) con el
propósito de hacer la paz entre ella y el pastor,
pidiéndole que no se pusiera a discutir con el pastor
porque él se mantenía firme en defender lo que él
creía era la verdad pero que ella tenía razón en
todo lo que decía. Ella me dijo: si tú conoces
la verdad ¿por qué estás ahí? Le contesté "porque
tengo muchos compromisos en esta iglesia; el Ministerio de Niños,
la página de la Internet, asistente del pastor en trabajos
secretariales algunas veces y que no podía fallarle." Ella
me confrontó a quien tienes que seguir es al llamado
de Cristo, no al llamado de los hombres, tienes que
estar donde Dios te está llamando, y me dio los
números telefónicos (celular y de la casa) de un hermano
Misionero Católico el hermano Roberto Torres. Me envió también
el testimonio de la hermana Noemí Cotto. Todos los
días la hermana María Santana me preguntaba si había llamado
al celular del hermano Roberto, y yo le decía no
me atrevo, y ella decía él está esperando tu llamada.
Una tarde me decidí a llamarlo y él con
un tono de voz angelical me dijo "estaba esperando tu
llamada, si no lo hacías te iba a llamar yo."
Y estuvimos hablando por mucho tiempo y él
con mucha tranquilidad y seguridad fue aclarando todas mis dudas,
él ya había visto mis reflexiones en la web.
Fue entonces que me encontré conmigo misma y comencé a
llorar arrepentida.
Necesitaba un sacerdote católico y confesar una vida de
pecado. Entonces recordé a Quiquito (quien era el líder
de los jóvenes cuando yo pertenecía a la Juventud Acción
Católica), hombre fiel e integro, de testimonio de lo que
es un verdadero cristiano, él es el Alcalde de Moca
actualmente. Le dejé un mensaje para que me llamara
cuando no estuviera ocupado. Dos horas después me llamó.
Le conté todo pero que por favor no dijera
nada a mi familia por el momento, él me dijo
que en todo momento me apoyaría que podía depositar toda
mi confianza en él y me conectó rápido con un
sacerdote al que ambos conocíamos. El sacerdote me citó
para hablar el jueves, porque miércoles él tenía una cita
médica. Todo eso ocurrió martes y ya estaba oscureciendo
me bañé y le dije a mi esposo acompáñame que
hoy es el último día que voy a la iglesia
protestante.
Esa noche anoche fui al culto de oración y
luego cuando preguntaron si alguien tenía algún testimonio yo levanté
mi mano, pase al frente y les dije: "los amo,
amo a los pastores, los tengo a todos en mi
corazón pero ya tengo confirmado por Dios que me tengo
que mover a otro lugar, lo único que les pido
no me odien cuando me vean donde voy a estar
ahora, el domingo es el ultimo día que estaré para
la fiesta de los niños." Hubo un silencio y luego
me abrazaron unas hermanas y el rostro del pastor se
veía contrariado. Los demás hermanos se despidieron con mucho
amor y oraron por mí. Todos creían que volvía a
la iglesia presbiteriana. Luego después del culto el pastor
con un semblante trastornado me dijo tu sabes que tu
no puedes volver a la iglesia presbiteriana sería fatal para
tu matrimonio. Yo le dije yo no voy para
la iglesia presbiteriana voy para mi iglesia, de donde salí,
para la Iglesia Católica. Al decirle eso ese hombre
puso una cara infernal y me dijo tantas cosas en
un minuto que yo estaba en "shock"; tales como idolatra,
apostata, que yo no tenía al Señor Jesucristo, que había
jugado con el Ministerio de los Niños, que ni siquiera
me iba a echar la bendición, que solo me deseaba
suerte, que la maldición ahora iba a caer sobre mi
familia hasta la tercera generación y tantas cosas. Luego
cuando llegué a mi casa me comenzó a llamar al
celular y al teléfono de la casa y me dijo
gritando: "no vengas ni el viernes ni el domingo, porque
yo no se si le vas a enseñar el rosario
a los niños". Y luego me dijo: "lo que
tengas para ellos tráemelo o lo dejas con cualquiera mañana
en la noche", luego dijo: "No, mejor quédate con todo
yo no se si los regalos tienen rosarios y escapularios."
Yo estaba súper sorprendida, pero la Biblia dice que
por sus frutos los conoceréis, me di cuenta que mucho
"amor" tiene ese "pastor". Ahora si estoy segura que eso
es una secta. A mí me dio un ataque
de llanto que a pesar de ser tan tarde en
la noche llamé a una hermana y le conté y
porque yo se que ella ama los niños para hacerle
llegar todos los materiales de escuela bíblica, los regalos y
los dulces, ella me dio palabras de consuelo y me
dijo que algún día él se arrepentirá de todas esas
palabras que me dijo. Al otro día en la
tarde le entregué todo para que se lo hiciera llegar
a los maestros y a los niños a escondidas del
pastor.
Los hermanos de la Iglesia Católica me están apoyando,
ya me habían advertido que tal vez los "protestantes" me
iban a "crucificar" pero que eso era parte del proceso.
Pero ellos se están manteniendo en contacto conmigo y
Jorge mi esposo está feliz ahora, me dijo por fin
saliste de ahí, prefiero ir a la Iglesia Católica que
ir con esos pastores. Fui donde el Padre Roberto
el jueves le conté todo, me trató con mucho amor
y conoció a mi esposo. En el correo recibí
un CD de un ex-pastor protestante convertido al catolicismo, el
se llama Dr. Fernando Casanova. El hermano Misionero Roberto
Torres me sigue llamando y orientando y se mantiene en
comunicación conmigo por email, también he hablado por mucho tiempo
vía telefónica con la hermana María Santana y con la
hermana Noemí Cotto.
Después de tantas lágrimas por el acoso
verbal de la semana anterior, llegó la alegría pues estuve
con mi esposo en la misa de Navidad más hermosa
de mi vida en la Ermita de Espinal, era como
un sueño, el rostro de mi esposo se observaba feliz,
callado y sonriente se disfrutó todos los cánticos y todo
lo que ocurrió en la misa. Yo tenía lágrimas
pero ahora eran de alegría pues me sentía como una
hija prodiga que regresa a casa, sentía la paz y
el gozo que sentía en mis años de juventud durante
la celebración de la Eucaristía. Recordaba que mientras me
mantuve en la Iglesia Católica me comporté como una hija
de María y que al apartarme tras vientos de doctrinas
muchas veces le fallé a Dios y me comporté como
una hija de Eva. Lloraba porque a pesar de
mis muchos errores Dios tuvo misericordia conmigo, y a la
verdad que mi recibimiento fue como el del padre con
el hijo prodigo. Pues luego de la misa mi
esposo dijo: "vamos a salir por la puerta lateral" y
yo le dije: "no, tenemos que salir por la puerta
principal y saludar al Padre Roberto" y así lo hicimos.
Padre Roberto nos dijo "no se pueden ir pasen
al salón parroquial que tenemos un compartir navideño. Y
ahí nos llevaron a una de las primeras mesas y
el sacerdote antes de la comida oró y luego dijo:
"Ahora vamos a compartir los alimentos pero esta pareja va
a ser la primera que se va a servir pues
ellos es la primera vez que están en un compartir
con nosotros", (Jorge y yo súper tímidos, pero ellos muy
amables nos invitaron a la mesa y nos trataron como
a reyes). Entonces recordé el Salmo 23 y también la
Parábola del Hijo Pródigo; (el pastor no quiso que yo
estuviera en la fiesta de los niños de la secta
"Ciudad de Alabanza Elohim") pero Dios tenía reservado para nosotros
acá un banquete con gente sencilla pero con mucho amor
en Su Iglesia. Y luego la gran sorpresa luego
del compartir de alimentos veo que le entregan una tambora
a Jorge y él con otros músicos y el cantante
comenzaron con un repertorio de villancicos navideños uno tras otro
y comenzó un coro a cantar y otros aplaudían y
cantaban. Todo lo hacían en orden y en el
amor de Dios, mi esposo tocaba y sonreía y yo
en mi mente decía "OH DIOS CUAN GRANDE ERES HAS
CONVERTIDO MI LAMENTO EN GOZO." Luego regresamos a nuestro
hogar gozosos y mi esposo decía: "que diferencia" y llegó
tan feliz entusiasmando a Jorgito (nuestro hijo) para que también
nos acompañara. Luego fuimos a Moca a casa de
mi madre donde nos reunimos en familia y dimos testimonio
de todo lo ocurrido.
El día de Año Nuevo mi
esposo, mi hijo y yo estuvimos en la Misa unidos
en amor de familia cristiana. Pero vamos paso a
paso guiados siempre de la mano de Dios, pidiendo al
Espíritu Santo que dirija nuestros pasos. Jesucristo me ha
dado el regalo más hermoso del mundo esta Navidad, nunca
me había dejado, Jesús siempre estuvo conmigo como cuando lo
acepté a los 16 años como mi único y exclusivo
Salvador. Yo había dudado de la verdadera fe y
ahora con cuerdas de amor me atrajo nuevamente. ¡Dios
te continúe bendiciendo a ti y a toda tu familia!
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Hna Herminia Maisonave, DIOS LA BENDIGA MUCHO. Lamento su relato, aunque no me sorpende. De todo corazón LAMENTO todo lo que pasó en la "iglesia protestante", y ME ALEGRO que ahora usted se sienta LLENA DE LA PAZ DE DIOS. Yo SOY PROTESTANTE (o ALELUYA), y lo que más lamento es que en su escrito usted GENERALISE de los PROTESTANTES como si todos fuésemos iguales. Personalmente me cuido de no hacerlo. Amigos y hermanos católicos tengo muchos y los AMO y RESPETO. Dios Le bendiga a Usted y a Todos.