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Autor: Manuel Pérez Peña | Fuente: Principios Católicos ¿Librerías Católicas?
Necesitamos librerías que ofrezcan libros verdaderamente para la formación de un criterio según la doctrina de la Iglesia Católica.
¿Librerías Católicas?
... por qué existen librerías católicas en las que se
venden libros de autores cuya doctrina ha sido condenada explícitamente
por la Iglesia católica?
... por qué en esas mismas librerías
católicas, se vende una película apologética de Lutero junto a
otras películas de indudable y sano mensaje católico?
... por qué
inducir al error mostrando libros de contenido budista, junto a
libros católicos, como un libro de autoayuda más?
Me causa mucha
pena y un profundo desaliento cuando veo que en tiendas
católicas se venden libros como "La Brújula Dorada". Este libro,
de indudable argumento anticristiano y anticatólico, fue llevado al cine
hace pocas temporadas. Cuando se estrenó en EE.UU. hubo organizaciones
que informaron para que los padres católicos no llevaran a
sus hijos a verla, para evitar el razonamiento habitual: película
infantil = película inofensiva.
El movimiento fue tan efectivo que la
película se resintió en taquilla ante los avisados padres que
optaron por no llevar a sus hijos al cine. Cuando
se estrenó en España, sucedió igual: movimientos ciudadanos, información popular,
concienciación e, incluso, información desde la sección de Cine de
la web de la Conferencia Episcopal. Todo ello por evitar
que nuestros muchachos y niños se vean influidos por conceptos
perjudiciales para su formación cristiana.
En Paulinas, el libro se ha
venido vendiendo libremente hasta el momento de escribir este artículo.
Igual
ocurre con otros autores: Hans Küng, se ha descolgado con
toda clase de lindezas contra Juan Pablo II y contra
quien no piense como él. El 15 de diciembre de
1979 le fue retirado el permiso para enseñar en la
Universidad de Tubinga por sus errores doctrinales. En sus libros
ha defendido la eutanasia y calificó a Juan Pablo II
como un dictador espiritual. Sin embargo, sus libros también se
venden allí.
Anthony de Mello: este jesuita indio fue objeto de
una notificación de la Congregación para la Doctrina de la
Fe de fecha 24 de junio de 1998 en la
que se declara su doctrina "incompatible con la fe católica".
Sin embargo, sus libros se siguen vendiendo en Paulinas 10
años después. Y así muchos ejemplos más.
Una librería cualquiera venderá
los libros que la moral de su propietario le permita.
En una librería católica debe prevalecer la fidelidad a la
fe transmitida a la hora de seleccionar el catálogo de
obras a exponer. Acepto que puedan venderse libros heterodoxos o
con errores, siempre que su adquisición no induzca a error
a quien los compre y se evite cualquier sincretismo con
otras religiones.
Para muchas personas comprar un libro en Paulinas es
un argumento de autoridad y, por tanto, leen acríticamente cualquier
obra que allí se vende, lo cual puede mover a
confusión a muchas personas.
Que nadie entienda en mis palabras un
descrédito para la labor de los Paulinos, considerada globalmente. Me
parece muy necesaria la existencia de vehículos de comunicación católicos
puestos al servicio de la Iglesia como ellos han venido
haciendo hasta ahora y aprecio y valoro su entrega en
esta misión tan necesaria hoy.
Pero me parece igualmente necesario que
esos vehículos sean seguros para la transmisión de la fe
y no induzcan a error a la persona que, confiadamente,
se acerca a una librería católica a comprar un libro
o un DVD para su formación cristiana.
Esperamos que los tiempos
aquellos de la intervención por parte de la Santa Sede
en el gobierno de los Paulinos hayan quedado atrás y
que se encuentre la senda del amor a la divulgación
de la sana doctrina, que es la que nos garantiza
la unión con Cristo y con su Iglesia.
En cualquier institución
religiosa, y también en una editorial y librería católica, este
amor debe prevalecer sobre el deseo del beneficio, por muy
justificado y necesario que sea éste para subsistir, y sobre
las políticas comerciales de terceros, como las distribuidoras, que quieran
imponer qué libros colocar en las estanterías. Cristo y su
verdad por encima de todo.
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