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Autor: Alex Grandet | Fuente: Catholic.net ¿Puede un Hombre Pecador Ser Infalible?
Este es un tema del que se habla mucho, pero pocas veces se defiende, y realmente en la red y en la literatura, la información es escasa.
¿Puede un Hombre Pecador Ser Infalible?
Los papas viciosos y la Infabilidad Pontificia, ¿Pueden ser compatibles?
La reflexión anterior vino a mi mente, cuando en el
foro de antiguo formato, un participante citó al gran poeta
Dante y su colosal obra: La Divina Comedia.
Dante coloca
a Nicolás III en la fosa de los simoníacos, y
la misma suerte le espera a Bonifacio VIII. Dante es
conciente de los vicios papales de su tiempo, y se
horroriza que alguien así, ocupe la Barca del Pescador. Inicia
su canto 19 del Infierno así:
“¡Oh Simón mago! ¡Oh
miserables sectarios suyos, almas rapaces, que prostituís a cambio de
oro y plata las cosas de Dios, que deben ser
las esposas de la virtud!”
Y su conversación con Nicolás
III termina así:
“¡Ah Constantino! ¡A cuantos males dio origen,
no tu conversión al cristianismo, sino la donación que de
ti recibió el primer papa que fue rico!”
Pero observemos
algo: A pesar de palabras tan duras, Dante no abjura
del papado, sino que siente respeto por él:
Le dice
a Nicolás III: “…y si no fuese por que aún
me contiene el respeto a las llaves soberanas que poseíste
en tu alegre vida, empelaría palabras mucho más severas.”
El
Diablo, haciendo uso de los pecados papales de antaño, los
utiliza como armas hogaño, para atacar el dogma divinamente revelado,
y que le conocemos como la Infabilidad Papal.
Pero, ¿Puede un
papa vicioso ser infalible? ¿Es compatible el pecado con la
infabilidad? ¿Se puede comprobar bíbicamente que un pecador pueda ser
infalible?
A continuación, les presento mi reflexión al respecto:
I. ORIGEN
DE LA INFABILIDAD PAPAL
Mateo 16,17-19 “Replicando Jesús le dijo:
«Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha
revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre
que está en los cielos. Y yo a mi vez
te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella. A ti te daré las llaves del Reino
de los Cielos; y lo que ates en la tierra
quedará atado en los cielos, y lo que desates en
la tierra quedará desatado en los cielos.»”
Vemos tres hechos
dogmáticos en este pasaje:
1- Jesús le dice a Simón
que es la Piedra. 2- Le promete darle las llaves
del Reino de los Cielos. 3- Le da el poder
de atar y desatar.
1- Jesús le dice a Simón que
es la Piedra.
Cristo nombra a Simón hijo de Jonás
con el curioso nombre arameo de Kefas (piedra, singular) que
también puede ser usado como "promontorio, elevación del terreno. Lo
curioso es que el nombre Kefas es como si fuera
un reflejo del nombre del Sumo Sacerdote: "kaifás" (sign. "valle"
o " depresión" en arameo).
Esta curiosa elección de Jesús
es llamativa. El Mesías debía venir para unir la corona
y el sacerdocio en la misma persona. Rey y Sacerdote
a la manera de Melquisedek. Al afirmar "eres el Mesías
el Hijo del Dios Vivo", Simón reconoce en Jesús al
legítimo Rey y Sacerdote de Israel y acto seguido Jesús
le cambia el nombre, lo llama Kefas y le entrega
la "llaves" o sea, lo hace mayordomo de su casa,
la casa real de David siguiendo la usanza de los
reyes davídicos, algo que los apóstoles (todos judíos) parados ahí
deben haber reconocido inmediatamente.
Jesús llama a Simón, Kefas, ¿por
qué? Jesús quiso llamar la atención al lado espiritual de
la mayordomía que estaba confiriendo en Simón Pedro por medio
de ponerle un nombre que contrastara con el del usurpador
del Sumo Sacerdocio, Kaifás. Este no reconocía a Jesús, pero
el humilde Simón sí. Kaifás/Kefas es un sutil juego de
palabras y una afirmación de la soberanía de Cristo en
lo terrenal y en lo espiritual. Este reflejo (Valle/Promontorio, Pozo/Piedra)
resulta extrañamente presente en la particular posición en la que
Pedro fue crucificado, en forma inversa a la de Jesús
como reflejando también la muerte de su Amo y Señor
pero sin dignarse a la misma posición exacta. Dos reflejos
místicos en la vida de este hombre designado a ser
el primer vicario de la Historia.
2- Le promete darle
las llaves del Reino de los Cielos
Continuando con Mateo
16, consideremos ahora el versículo 19: Y a ti te
daré las llaves del reino de los cielos. Vemos que
Jesús solamente dio las llaves a Pedro, no a los
demás Apóstoles. Es decir que el poder que tiene Pedro
no es compartido con otros aunque la Biblia habla de
que Dios abre puertas.
¿Cuáles son las "llaves del Reino"?
En Mateo 16, 19, Jesús cumple una profecía bíblica: Y
pondré la llave de la casa de David sobre su
hombro; y abrirá, y nadie cerrará; y cerrará, y nadie
abrirá. Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y
será por asiento de honra a la casa de su
Padre (Isaías 22, 22-23). Es el único lugar en el
Antiguo Testamento donde las llaves son simbólicas (ver Jue 3,
25), entonces tiene que ser que Mt 16, 19 se
refiere a éste.
La Iglesia es ahora la Nueva Casa
del Nuevo Rey David (Hch 15, 16). El Rey Jesús
tiene las llaves (Ap 3, 7) y ahora, como cualquier
rey, se las confía al cuidado de su mayordomo Pedro.
Algunas personas tratan de usar el argumento de que Is
22, 22 refiere a Jesús porque el profeta anunció al
Señor. Es verdad que Isaías profetizó a Jesús. Pero el
capítulo 22, 22-23 no habla de Jesucristo. El rey Ezequías,
el descendiente real del trono de David le hace mayordomo
del palacio a Eliaquim. La profecía sobre las llaves trata
de Eliaquim, no del rey quien las entrega. Jesús en
Apocalipsis 3, 7 tiene la llave de David, pero él
no es mayordomo. Como los reyes del Antiguo Testamento, Jesús,
descendiente del trono de David, da las llaves a Pedro
su mayordomo. En resumen, las llaves son símbolo de autoridad.
¿Qué está haciendo Jesús? Además de cumplir la profecía de
Isaías, Jesús usa un ejemplo de la realidad de su
tiempo. Cada rey (David, Salomón, Herodes, César) tenía un palacio
y el rey escogía un mayordomo (Ver por ejemplo Is
36, 22; Gn 41, 40) a quien le encargaba abrir
y cerrar la puerta del palacio (es decir todas las
oficinas de los ministros), manejar todos los asuntos de reino,
sellar o no todos los documentos importantes y cuidar el
tesoro del rey (Is 22, 15). Ver el papel del
portero en Mr 13, 32-34. " Al igual que un
hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a
sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al
portero que vele”
Jesús es el Rey y él da
este encargo a Pedro. Pedro tiene la autoridad de abrir
y de cerrar, entonces él es instrumento de acceso al
rey y se encarga del tesoro que Jesús nos quiere
dar (mencionado en Mt 6, 20).
En Jn 10, 2-3
leemos: “…pero el que entra por la puerta es pastor
de las ovejas. A éste le abre el portero, y
las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las
llama una por una y las saca fuera”. Son dos
personajes: el Pastor y el portero. El Portero tendrá las
llaves por supuesto.
En resumen, Jesús tiene las llaves (Ap
3, 7) y se las da a Pedro para edificar
su Iglesia. Y ésta pertenece a Jesucristo, no a Pedro:
edificaré mi Iglesia.
2- Le da el poder de atar y
desatar.
El poder de atar y desatar en Mt 16,
19 se refería a asuntos legales religiosos del pueblo de
Dios. Se trata de doctrina (enseñanzas) y del poder de
tomar decisiones, de declarar lo que está permitido y lo
que está prohibido.
Cristo le entregó la Mayordomía a Pedro
después de la Resurrección:
"Simón, Hijo de Juan, ¿me amas
más que éstos? Contestó: Sí. Señor, tú sabes que te
quiero. Jesús le dijo: apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas…
apacienta mis ovejas". Jn 21, 15-18
Es el último evangelio,
en el último capítulo y durante los últimos momentos que
Jesús compartía con los Apóstoles. Fue en esos momentos, sabiendo
que los iba a dejar y habiéndoles prometido que les
enviaría el Espíritu Santo, aun así, sabe que tiene que
dejar a alguien como pastor visible y confirma a Pedro
diciéndole que apaciente sus ovejas y corderos. Jesús había dicho
que él era el Buen Pastor, y ahora que él
no va a estar físicamente, le deja esta responsabilidad a
Pedro.
Entonces vemos que la Primacía de Pedro, así como
su Infabilidad son de origen divino, por lo tanto, un
don de la Santísima Trinidad a la Iglesia y al
mundo.
La reflexión anterior conduce a la que hoy nos
ocupa:
¿PUEDE UN HOMBRE PECADOR SER INFALIBLE? ¿SE PUEDE SUSTENTAR
BÍBLICAMENTE?
A través de la historia, hubo papas de
sublime santidad, muchos de los cuales derramaron su sangre por
Cristo, como el gran papa San Pedro. Hubo grandes hombres
de santidad y de sabiduría singular, como León Magno, Gregorio
el Grande, san Pío V, san Pío X y en
nuestros días, Pío XII y Juan Pablo II.
Por desgracia,
junto a ellos, hubo papas viles, viciosos y muy pecadores,
tal y como Dante con dolor denunció en su Magistral
Obra.
Pero el pecado, no es óbice para no creer
en la Infabilidad Papal. Y deseo probar con tres puntos,
que aunque un hombre sea pecador, también puede tener ese
don de Dios.
Punto 1. El hecho que haya papas
extremadamente santos junto a papas viciosos es una prueba que
la Iglesia Católica es la Iglesia verdadera.
Mat 13:47 “También es semejante el Reino de los Cielos a
una red que se echa en el mar y recoge
peces de todas clases; y cuando está llena, la
sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos
los buenos y tiran los malos”.
Cristo compara el Reino
de los cielos, del cual Pedro tiene la llave, a
una red que recoge peces buenos y malos. Cristo nunca
dijo que en el Reino, la Iglesia, solo habría peces
buenos. Él claramente habló de peces malos que en la
red, caen junto a los peces buenos.
Jesús claramente dijo que
en su Iglesia habría santidad y pecado.
Mejor dejemos que
sea el mismo Cristo quien nos explique esa doctrina:
Mateo
13, 37-43: “Él respondió: «El que siembra la buena
semilla es el Hijo del hombre; el campo es el
mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la
cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la
sembró es el Diablo; la siega es el fin del
mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma
manera, pues, que se recoge la cizaña y se la
quema en el fuego, así será al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán
de su Reino todos los escándalos y a los obradores
de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego;
allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces
los justos brillarán como el sol en el Reino de
su Padre”.
Las pseudoiglesias que se ufanan de ser todos
salvos y de no tener gente “pecadora” con ellos, no
son Iglesia de Cristo, por que eso no fue lo
que Cristo predicó.
Punto 2. Un hombre pecador sí puede
ser infalible.
La infalibilidad es un don de Dios.
Y es completamente bíblico que un hombre muy pecador puede
tener el don de la infabilidad.
Veamos al Rey David.
Le dice el Profeta Natán a David:
2 Samuel
12, 9 “¿Por qué has menospreciado a Yahvé
haciendo lo malo a sus ojos, matando a espada a
Urías el hitita, tomando a su mujer por mujer tuya
y matándole por la espada de los ammonitas?”
David pecó
de adulterio y de homicidio, dos pecados graves, que violaban
la Ley de Dios.
Sin embargo, después de sus graves
pecados, escribió el Salmo 51, el cual es parte de
las Escrituras, por lo tanto es infalible.
Si un hombre
pecador no puede ser infalible, ¿Por qué entonces el Salmo
51, obra de un hombre que pecó de adulterio y
de homicidio es infalible?
Es muy cierto que David se
arrepintió de su pecado, y ahora es venerado como santo
y profeta.
Pero el punto es que aunque un hombre
peque, si Dios quiere, puede ser infalible, ya que ese
es un don de Dios, no de la naturaleza humana.
Tenemos el ejemplo del Sumo Sacerdote Caifás.
Juan 11, 50-51:
“Ni caéis en la cuenta que os
conviene que muera uno solo por el pueblo y no
perezca toda la nación’. Esto no lo dijo por su
propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año,
profetizó que Jesús iba a morir por la nación”.
A
pesar del gran pecado de Caifás, Dios no le retiró
el don de profecía, por que lo que Dios da,
nadie, ni el mismo diablo, lo puede retirar.
Punto 3.
Los dones de Dios son irrevocables.
Rom 11, 29 “Que
los dones y la vocación de Dios son irrevocables”.
Como
vimos antes, la Infabilidad Papal es un don de Dios,
es una gracia divina, por lo tanto, es irrevocable, sin
importar el estado espiritual de la persona. Recordemos a David
y a Caifás.
Claro, un don semejante tiene una responsabilidad
inmensa, y quien no se haga digno de él, el
mismo Jesús advierte:
Lucas 12, 47-48: “Aquel siervo
que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado
nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos
azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas
de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho,
se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho,
se le pedirá más”.
CONCLUSIÓN
Después de pensar en
esos tres puntos, queda demostrado bíblicamente que cuando Dios da
un don, ni el mismo Diablo con el pecado, lo
puede quitar.
Por otro lado, quisiera tocar otro punto que
se relaciona directamente con este tema:
Si el Espíritu Santo
asiste el Cónclave que elige a un nuevo papa, ¿Por
que entonces se han elegido algunos papas muy pecadores y
viciosos?
Pongo mi reflexión al respecto:
La Iglesia no se
equivoca al elegir a un papa. Es la persona electa,
la que libremente elige el camino del pecado.
Les invito
a ver el siguiente caso:
Mateo 10, 1-5: "Y
llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los
espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y
toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos:
primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el
de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás
y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo;
Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que
le entregó. A estos doce envió Jesús..."
Analicemos lo siguiente:
1-Jesús mismo elige a doce, entre ellos a Judas Iscariote.
Judas fue elegido por el mismísimo Cristo, por nadie más.
2-Jesús le da a los doce, incluyendo Judas Iscariote, poder.
Cristo le da a Judas Iscariote poder, y no slo
eso, también Judas I. es enviado.
Y sin embargo:
Lucas
6, 16: "...y Judas Iscariote, que llegó a ser un
traidor".
Lucas 22,3 "Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote,
que era del número de los Doce".
A pesar que
Judas Iscariote había sido llamado por Cristo, elegido por Cristo
al apostolado, recibió del mismo Cristo el poder, y fue
enviado por Cristo...ese mismo Judas llegó a ser un traidor,
y en ese mismo Judas que había sido llamado por
Cristo y había sido revestido con poder por Cristo, en
ese mismo Judas, el Diablo entró y anidó.
¿Podemos decir
que Cristo se equivocó por que Él mismo en persona
eligió a un traidor? ¿Cometió un error Cristo al darle
poder al hombre que le traicionó?
La respuesta es obvia:
Cristo no se equivocó. Fue Judas Iscariote quien libremente se
dejó seducir por el Archienemigo.
Igual con los papas viciosos:
la Iglesia no se equivocó, fueron ellos quienes libremente eligieron
el pecado.
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