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Autor: Fundación S.P.E.S. | Fuente: Fundación S.P.E.S. Los Niños de Dios Fortalecen su Posición y sus Contactos
Este fenómeno de las sectas son en realidad un problema, las personas que tienen la oportunidad de dejarlas se ven de alguna manera afectados algrado de que , en algunos casos, necesitan la ayuda de psicoterapeutas...
Como era de esperar, cada uno de estos procedimientos, con
resolución satisfactoria para los Niños de Dios / La Familia,
fue fortaleciendo al grupo, quienes paralelamente, redoblabaron sus esfuerzos para
ganar respetabilidad ante la sociedad.
Comenzaron a participar más asiduamente en
los medios de comunicación social, no faltando algunos periodistas que,
deseando hacer gala de una supuesta objetividad y amplitud de
criterios, ofrecieron programas enteros, artículos y entrevistas, donde difícilmente en
alguno de ellos, podía dejarse de oler un cierto tufillo
apologético.
Uno de ellos incluso, manifestó como prueba de que eran
injustamente perseguidos, el hecho de haber visitado una de las
colonias y haber observado que todo era muy normal. Ingenuamente
este periodista olvidó que años atrás un senador y varios
periodistas de los Estados Unidos (que suelen ser algo más
sagaces que los de Argentina), también habían visitado una colonia
que parecía muy normal. Esa colonia se encontraba en Guyana
y pertenecía a la secta Templo del Pueblo. Minutos después
de tal visita, novecientos veintitrés adeptos de la misma, llevaban
a cabo un suicidio colectivo.
En el terreno político y gubernamental,
no se observaron grandes diferencias. Quienes por sus funciones deberían
haberse abocado a la investigación de este fenómeno quizás, por
lo complejo de la problemática, si podían evitarlo lo hacían.
A
qué se deben estas actitudes? A la despreocupación, al
miedo, al interés, al desconocimiento, a los prejuicios o mal
asumidos complejos de culpa?
Creo que la respuesta abarca todas estas
posibilidades. Por un lado tenemos un sector de la población,
incluyendo dirigentes políticos y religiosos, que opinan que el fenómeno
de las sectas no son en realidad un problema, y
que así como la gente entra, sale de ellas.
Lamentablemente
al profundizar un poco la temática, se puede observar que
no es así. Es muy difícil salir de uno de
estos movimientos en general, y del los Niños de Dios
/ La Familia, en particular. Y cuando por una conjunción
de afortunadas razones alguien puede abandonar el grupo, deberíamos prestar
atención en qué condiciones sale esta persona.
Mi experiencia profesional, como
terapeuta de ex-adeptos, me ha enseñado que los tratamientos a
estas personas son prolongados y, por sobre todo, muy dolorosos.
Esto es especialmente así, cuando se trata de niños o
adolescentes.
El interés, es otro aspecto que influye. Detrás de los
movimientos de características sectarias en general, y de los Niños
de Dios / La Familia, en particular, encontramos un componente
común: la megalomanía. Es decir, un delirio patológico de poder.
En razón de ello buscan frecuentemente, acceder a diversos estratos
de poder a través de dinero, sexo, etc.
Por otro lado
nos encontramos con el miedo. El fenómeno sectario es muy
amplio y complejo. Muchas veces encontramos en los fundadores y
líderes de algunos de estos movimientos, serias alteraciones psíquicas que
hacen, consecuentemente, impredecible el actuar de los mismos. Esto hace
que en no pocas ocasiones, la temática aflore en los
medios periodísticos en forma sensacionalista y truculenta, despertando sordos temores
en la población.
Esto dificulta seriamente la posibilidad de que lleguen
a los tribunales, fundadas demandas en contra de algunos de
estos movimientos. Los que han abandonado una secta temen,
muchas veces, que el grupo tome represalias contra ellos o
sus seres más queridos si efectuaran una denuncia, facilitando así
la continuidad de un proceder delictivo y que, día a
día, aumenten las posibles víctimas.
También el desconocimiento juega un
papel importantísimo, para la multiplicación del fenómeno sectario. Al no
contar con profesionales que, desde sus mismas disciplinas, conozcan la
presente temática, es muy difícil lograr soluciones eficaces.
Este fue
uno de los principales objetivos de la Fundación SPES, primera
institución de su tipo que surge en Argentina y Latinoamérica,
y que se aboca al estudio de la problemática desde
todas las disciplinas profesionales posibles.
Es fundamental que contemos con abogados
con un conocimiento a fondo del fenómeno sectario, para promover
la promulgación de nuevas leyes que, salvaguardando la inalienable libertad
de creencias, resguarden a la sociedad de una agresión injusta
que ocasionan algunos de estos movimientos y defiendan el bien
común.
Se necesitan psicoterapeutas que conozcan las técnicas psicológicas utilizadas por
algunos de estos grupos, en la captación e indoctrinamiento posterior;
los efectos y daños que producen; y los códigos comunicacionales
que internamente implementan, a fin de evaluar objetivamente una situación
específica y poder llevar a cabo una orientación terapéutica adecuada.
También
es necesario que las Fuerzas de Seguridad, se empapen a
conciencia de la presente temática, a fin de que si
es necesario hacer un procedimiento a una de estas organizaciones
de características sectarias, sepan qué buscar, cómo buscarlo y dónde
buscarlo. No pocas veces, el fracaso de las operaciones, se
debieron al desconocimiento total de estos elementos.
Finalmente nos encontramos con
los prejuicios y un complejo de culpa en relación a
lo religioso. Las sectas, son un fenómeno que va mucho
más allá, de lo simplemente religioso, y por lo tanto
no debe ser reducido a él.
Los únicos preocupados en reducir
el fenómeno sectario a una cuestión de orden religioso, son
las mismas sectas. De esta manera, cuando son blanco de
una crítica objetiva, empiezan a decir como lo hacen los
Niños de Dios / La Familia, que se trata de
"intolerancia religiosa", "nueva Inquisición", "Caza de brujas", "persecución a las
minorías religiosas" y otros tantos clichés.
Creemos que en esto es
necesario ser muy claros y distinguir algunos aspectos. En nuestra
Constitución, como en la mayoría de las del mundo, existe
la libertad de creencias y este es un derecho universal
que debe ser defendido con todas las fuerzas. En lo
que respecta a estos movimientos, lo que se está impugnando
es la práctica de esta creencia, cuando contraviene una norma
legal vigente. Es decir, cuando comete un delito, el cual
debe ser punible como tal, como también está previsto en
nuestra Constitución Nacional.
De la conjunción de todas estas variables, surge
la razón por la que un movimiento con características tan
particulares como los Niños de Dios / La Familia, continúe
impunemente con sus actividades.
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