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Autor: Zenit | Fuente: Zenit La Trinidad de los Mormones no es la de los Cristianos
La Iglesia no reconoce el bautismo de la secta
La Trinidad de los Mormones no es la de los Cristianos
CIUDAD DEL VATICANO, En una "respuesta" a una duda
sobre la validez del bautismo del grupo religioso conocido como
mormones, cuyo nombre oficial es "Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días", la Congregación para la Doctrina
de la Fe ha respondido negativamente, en razón del
alejamiento de los mormones de la concepción cristiana de la
Santísima Trinidad, con las consecuencias que esto tiene en la
identidad del mismo Cristo.
La dificultad reside en que la
noción de Trinidad de los mormones no se corresponde con
la concepción cristiana de la Trinidad, según la tradición bíblica,
evangélica y de los concilios cristológicos y trinitarios de los
primeros siglos.
Esta decisión no pone en tela de juicio
la apertura de la Iglesia, que nunca exige un nuevo
bautismo cuando acoge a otros cristianos en su seno. La
respuesta de la Congregación no afecta a los cristianos católicos
que se han hecho, por decirlo de alguna manera, "rebautizar"
en la secta de los mormones. El primer bautismo sigue
siendo válido.
El teólogo de la Universidad Pontificia Gregoriana, Luis
Ladaria, explica hoy en "L’Osservatore Romano", las razones de esta
respuesta, que es excepcional en la práctica de la Iglesia
ante el bautismo protestante: el problema viene de la concepción
errónea de la Trinidad que mantienen los mormones. "El bautismo
de la Iglesia Católica y el de la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días -dice el
teólogo- difieren esencialmente en lo que concierne a la fe
en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en
el nombre de los cuales se confiere el bautismo, y
al mismo tiempo en lo que concierne a la referencia
a Cristo que los ha instituido".
Pero esta respuesta no
es en ningún caso un "juicio" sobre las personas que
se adhieren a su Iglesia, subraya el teólogo, aclarando que
esta clarificación doctrinal no pone en tela de juicio el
diálogo y la colaboración.
"Además -añade-, católicos y mormones se
encuentran a menudo trabajando juntos en una serie de problemas
que interesan al bien común de la entera humanidad. Se
puede pues esperar que a través de ulteriores estudios, diálogo
y buena voluntad, sea posible progresar en la comprensión recíproca
y el respeto mutuo".
Recuerda, positivamente, la práctica constante de
la Iglesia respecto a los no católicos "bautizados en nombre
de Cristo". El reconocimiento es antiguo, ya que el Papa
Esteban I, en el siglo III, se opuso a la
decisión de un sínodo africano celebrado en el año 256,
liderado por el obispo de Cartago, Cipriano. El papa dijo
entonces que "el hereje que vuelve a la Iglesia Católica
no debe ser bautizado de nuevo sino que se le
imponga las manos en signo de penitencia".
Y san Agustín
afirma que "la validez del bautismo no depende ni de
la santidad personal del ministro ni de su pertenencia a
la Iglesia". A este propósito el padre Ladaria recuerda que
incluso los no católicos pueden administrar el bautismo válidamente ya
que de hecho el ministro del sacramento es el mismo
Cristo, siempre que lo haga en nombre de la Santísima
Trinidad y "con la intención de hacer lo que hace
la Iglesia", lo que cuenta es la "recta intención".
Los
mormones fueron fundados por Joseph Smith, en 1830, en Estados
Unidos, en la colina de Cumora, cerca de Palmyra, Nueva
York. El fundador habría recibido la inspiración de buscar en
un lugar donde encontraría unas tablillas de oro donde se
recogerían las revelaciones del profeta Mormón, escritas por él mismo
y su hijo Moroni. Se trata de una "historia sagrada"
reescrita en clave estadounidense por la cual, Dios se habría
revelado de nuevo en América a los "santos de los
últimos días".
Los mormones son actualmente ocho millones, según unas
fuentes y cuatro, según otras, y es uno de los
grupos religiosos que están creciendo más rápidamente en el mundo.
Para el caso concreto de la entrada de los mormones
en la Iglesia Católica, la norma aplicada hasta ahora era,
desde la respuesta del Santo Oficio fechada el 9 de
septiembre de 1868, la norma aplicada a los cristianos de
Japón, que quedaron sin sacerdotes durante siglos: si el bautismo
es válido, se les considera cristianos.
Ahora, la respuesta de
la Congregación se funda en una investigación encargada por los
obispos de Estados Unidos. El padre Ladaria recuerda que los
requisitos de la Iglesia Católica para reconocer el bautismo son
de cuatro tipos: materia del sacramento, su forma, intención del
ministro y recta disposición del sujeto.
Con la materia no
hay problema: agua. En cuanto a la forma, la fórmula
usada por los mormones dice textualmente: "habiendo recibido el mandato
de Cristo, yo te bautizo en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo", pero, explica el teólogo,
no hay verdadera invocación de la Santísima Trinidad porque el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son las
tres personas en las que subsiste la única divinidad sino
tres dioses que forman una divinidad. El término mismo de
divinidad no tiene contenido "sustancial" porque la divinidad ha venido
a la existencia, según esta concepción, ya que los tres
dioses han decidido unirse y formar la divinidad para realizar
la salvación del hombre. Esta divinidad y el hombre comparten
la misma naturaleza y son "sustancialmente iguales": "Dios Padre tiene
una mujer, la Madre celeste, con la que ha procreado
hijos en el mundo espiritual. Jesucristo y el Espíritu santo
son hijos de padres celestes, procreados tras el inicio de
la creación del mundo.
Tal divergencia de doctrina implica en
consecuencia que el ministro mormón, que debe ser necesariamente un
"sacerdote", en cuanto que ha sido formado en esta doctrina,
no tiene intención, cuando bautiza, de hacer lo que hace
la Iglesia cuando confiere el bautismo, en otras palabras, lo
que Jesucristo quiso hacer cuando instituyó el sacramento del bautismo.
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