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Autor: Fundación S.P.E.S | Fuente: Fundación S.P.E.S Internet como nuevo lugar de las sectas
Un verdadero supermercado de "espiritualidades" al gusto del usuario.
Internet como nuevo lugar de las sectas
(VERITAS) - 15/07/05 - Luis Santamaría habló esta tarde de
la relación del fenómeno sectario con Internet, durante su ponencia
"Internet como nuevo lugar de las sectas", en el Congreso
internacional que se está celebrando en la Universidad Autónoma de
Madrid con el título "Manipulación psicológica, grupos sectarios y otros
movimientos alternativos".
Este estudiante de Teología en la Universidad
Pontificia de Salamanca, lleva algunos años estudiando el fenómeno sectario
y de la nueva religiosidad, y ha publicado varios artículos
de investigación.
En el marco del Congreso, Santamaría ofreció
algunos puntos de reflexión "sobre la emergencia del fenómeno religioso
en el ciberespacio", como demuestra un reciente estudio en el
que se recoge "que un 64% de la población internauta
norteamericana ha utilizado alguna vez Internet con propósitos espirituales o
religiosos".
"Internet es el medio ideal para el "supermercado
espiritual" actual, pues es el lugar de la flexibilidad, de
la ausencia de jerarquía e institucionalización, de la apropiación selectiva
y personal de todo, del subjetivismo, de todo lo misterioso
que queda por descubrir", afirmó Santamaría.
En este contexto,
Santamaría recuerda "el suicidio colectivo, en 1997, de 39 miembros
de la secta "la Puerta del Cielo" en California, motivado
por ciber-suicidas que se dedicaban al diseño de páginas web
(habían constituido la empresa Fuente Superior), y que en su
página de Internet difundían sus doctrinas ufológicas y apocalípticas, además
de tener muchas palabras sobre esta temática ocultas en el
fondo de la web, para atraer a los curiosos. También
empleaban el chat para la captación".
Santamaría niega que
la red tuviera la culpa de esta masacre, pero añade
que "fue un medio ideal para una organización obsesionada con
las nuevas tecnologías y la ciencia ficción, para difundir sus
doctrinas y captar nuevos miembros".
Este estudioso cree que
Internet permite a las sectas "labrarse una buena imagen pública,
su defensa y apologética: la propia página web es el
escaparate principal de las sectas hoy, su lugar de proyección
más universal". Santamaría advierte que "hay que tener cuidado porque
el ciberespacio puede ser su lugar de manipulación y exageración,
sobre todo, de la realidad".
"Algunos grupos están
omnipresentes en la red, con grandes páginas oficiales, y pueden
dar la impresión de ser más importantes numérica y estadísticamente
de lo que son en la realidad. Campañas de propaganda
ya conocidas de sectas como el Movimiento Raeliano (con sus
clonaciones), la Iglesia de la Cienciología (Tom Cruise y tantas
otras operaciones) y la Iglesia de la Unificación (caso Milingo),
nos dan una idea de la importancia que tiene la
presencia mediática para la difusión del propio grupo", añade.
Otro caso es el del movimiento chino Falun Gong. "Desde
que fue prohibido por el Gobierno de aquel país en
1999, Internet se ha convertido en su medio principal de
supervivencia. Los dirigentes y miembros de esta secta perseguida utilizan
la red para comunicarse, organizarse, intercambiar información y captar nuevos
miembros, sobre todo en Occidente", sostiene el experto.
Respecto
a la valoración de Internet, es desigual por parte de
las sectas: "algunas lo consideran como una bendición de Dios,
mientras que otras lo critican con gran dureza". Entre estas
últimas, sobresalen los Testigos de Jehová, que "en sus publicaciones
advierten con frecuencia sobre los peligros de la Red e
incluso previenen del uso del correo electrónico". Santamaría cree que
esto se debe a "la preocupación de la jerarquía del
grupo de que los miembros se puedan poner en contacto
con críticos y, sobre todo, con ex-miembros".
Una cuestión
muy importante, y que no está dilucidada del todo, es
la de la captación de nuevos miembros de manera virtual.
"Algunos psicólogos y estudiosos de las adicciones informáticas piensan que
la captación de adeptos por Internet podría ser más eficiente
que la real, pues se llega a más gente con
carencias afectivas o espirituales". Otros, consideran que "nadie se ha
convertido por la consulta de una página web".
Santamaría
habló también de la Nueva Era y el resurgir del
paganismo como el "alma de Internet: todo lo que pertenece
a la "nebulosa místico-esotérica" está difundido muy ampliamente en el
ciberespacio: adivinación, civilizaciones perdidas, ufología, cábala, hermetismo, neochamanismo, neodruidismo, neotemplarismo,
teosofía, rosacrucismo, espiritismoS así como la brujería y el neopaganismo".
Otro lado oculto de Internet es la adoración al
diablo, en sus diversas formas. "Es verdaderamente alarmante la presencia
masiva de adolescentes y jóvenes en los foros dedicados a
estas creencias alternativas, por lo que he podido constatar. Es
difícil encontrar, por ejemplo, en Red Satánica popular portal en
español, un miembro inscrito que tenga más de 30 años".
"Tomando todas las precauciones con respecto a los datos
personales vertidos en la red, es preocupante el uso corriente
que muchos menores de edad hacen de estos medios virtuales
ocultistas y satanistas continúa. La inmensa mayoría de ellos no
pertenecen a ningún grupo constituido en la realidad, pero se
mueven con naturalidad en estos ambientes, en los que buscan
lo misterioso y lo que choca de manera revolucionaria y
contestataria con una vida y una sociedad que quizás les
hastía y no les llena interiormente".
Recordando la sentencia
del filósofo Soren Kierkegaard: "desde ahora se oirá no a
los que tengan razón, sino a los que tengan altavoz",
Santamaría advirtió del peligro que Internet puede significar para la
difusión de los grupos sectarios.
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