La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Alfa y Omega | Fuente: Alfa y Omega Gnosticismo: la tentación de las propias fuerzas
Esta doctrina pretende que la salvación se puede lograr únicamente a través de la inteligencia.
Gnosticismo: la tentación de las propias fuerzas
Pablo VI confesó en una ocasión a su amigo Jean
Guitton su «temor a que un pensamiento no cristiano penetre
en la Iglesia».
En nuestros días, el fenómeno del gnosticismo,
encarnado en el mito del ser uno mismo y en
el conocimiento intuitivo de las realidades ocultas, se infiltra en
algunos creyentes sin que apenas lo perciban.
Son cada vez
más los cristianos que recurren al tarot, dan crédito a
magos y brujas, y creen más en los poderes de
la sola voluntad humana que en la intervención de Dios
en la historia de cada hombre. Recogemos un extracto de
la conferencia del cardenal Paul Poupard sobre La Iglesia ante
las nuevas formas de religiosidad y el neopaganismo, pronunciada en
el Museo de Arte Contemporáneo de Niza: “La Iglesia experimenta una
dificultad para transmitir su mensaje de salvación porque una concepción
falsa de la libertad hace que, después de todo, cada
uno estime lo que se puede tomar y dejar. Cada
uno se prepara su pequeño cocktail: se toma un poco
de cristianismo (lo que queda de recuerdos del catecismo –esta
generación ha sido catequizada en un 95%, mientras que la
próxima no lo ha sido más que en un 35%,
lo que constituye un serio problema–), una cáscara de budismo,
un trozo de creencia en la reencarnación, una pizca de
yoga... ¡Y ya está! Uno se fabrica su pequeña religión
personal, que no comporta ninguna obligación moral ni ética. Mencionaré
cuatro manifestaciones de este fenómeno:
Cuando era Rector en París, ya
observaba en el Metro que muchas personas estaban sumergidas en
la lectura del horóscopo. Un cierto número de hombres políticos
importantes no toman jamás una decisión sin consultarlo. Estamos frente
a un ejemplo de regresión en la historia de la
Humanidad. El porvenir es un poco difícil; entonces uno se
vuelve hacia el mago, el brujo y el gurú. Allí
están también los temas que la publicidad fomenta, presentando un
ideal de vida que no es sano, ya no digo
santo, sino simplemente sano. Junto al resurgimiento del paganismo, aparecen
de nuevo los mitos inverosímiles que pululan en la Historia
de las religiones, olvidando lo que el poeta Claudel celebra
en sus cinco grandes Odas: «Bendito seas, Dios mío, que
nos has liberado de los ídolos». Los nuevos movimientos nos
hacen volver a los ídolos, a las religiones de los
normandos, de los celtas y de los bárbaros.
Estamos en presencia
de un cristianismo neopagano, es decir, vaciado de su sustancia,
que considera sólo lo exterior, el revestimiento.
Nos encontramos frente
a una tentativa de reducir el cristianismo a su revestimiento
cultural. En ciertos países, el cristianismo puede ser honrado, incluso
subvencionado, pero con el deseo de reducirlo a sus manifestaciones
culturales. A veces incluso son restaurados los lugares de culto,
¡con la condición que el culto no sea celebrado!
El
cuarto punto es lo que los especialistas llaman el gnosticismo,
la gnosis, contra la que ya luchó san Pablo. Esta
doctrina pretende que la salvación se puede lograr únicamente a
través de la inteligencia. No hay una conversión de vida,
sino un conocimiento, una iniciación, y en algunas de estas
sectas o nuevos movimientos religiosos, la superioridad sobre los otros,
el ser introducidos en los secretos. Algunos de estos movimientos
hacen una relectura del cristianismo, diciendo: hay un cristianismo para
el vulgo, y otro más secreto, reservado, como es el
caso de los Rosacruces, la Nueva Acrópolis, las obras de
teosofía, la cienciología, las conferencias del movimiento del Gral. Hay
aquí una deformación total de la fe cristiana, porque en
verdad somos salvados por la gracia de Dios, como un
don gratuito. Allí, uno se salva al entrar en un
grupo elegido de discípulos en la escuela del maestro de
iniciación. Insisto en este punto, porque hay cristianos que experimentan
este despertar y se convierten en adeptos de estos movimientos.
Creen en Dios, pero no en el Dios de Jesucristo,
el Hijo del Padre, el Hijo de la Virgen. Creen
en ese dios que es vibración, energía cósmica; Jesús es
el gran iniciado esotérico, no es ya el Hijo de
Dios resucitado. Esto es, en síntesis, un peligro mortal para
la fe cristiana.”
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR