La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Juan García Biedma | Fuente: Boletín Informativo de la Fundación S.P.E.S . Iglesia del Palmar de Troya - Fallece Clemente Domínguez - Papa Gregorio XVII
En 1968 empiezan a producirse en el pueblo sevillano de El Palmar de Troya una serie de apariciones marianas, acompañadas de supuestas curaciones milagrosas y fenómenos paranormales...
. Iglesia del Palmar de Troya - Fallece Clemente Domínguez - Papa Gregorio XVII
Decía Valle Inclán de la España religiosa de su época
que ésta era un país centroafricano. Nuestro ilustre escritor gallego
estimo no lo decía por un prurito de soberbia cultural
al considerar a los países centroafricanos o como gusta
ahora decir subsahariano como inferiores a los occidentales, en el
plano cultural se entiende, pues en otros es evidente que
Occidente es muy superior a África, sea esta norteña, central
o sureña. Más bien pienso que la comparación, con aires
peyorativos o sin ellos, hace referencia a lo folclórico, anecdótico,
vistoso y público de nuestra religiosidad (en muchos aspectos
demasiado “popular” , con carencias importantes de sólidas raíces bíblicas
y de profunda espiritualidad evangélica, y con cierta carga de
elementos paganos), muy proclive a caer en la tentación simoníaca
así como en otras patologías que más que tratarse
desde la ciencia médica han de serlo desde el enjuiciamiento
penal.
En efecto, España se admita o no, al igual
que otros muchos países de impronta cristiana o no, tiene
también un contenido mágico, esotérico, supersticioso, fanático, integrista, una religiosidad
popular preñada de patologías, que origina y presenta toda una
caterva de falsos místicos, videntes, milagreros, predicadores apocalípticos, que hacen
del engaño su religión y del dinero su dios. Y
no son pocos los que quedan fascinados y/o atrapados en
las redes de esta “religiosidad tautológica”, siendo ellos quienes sin
pretenderlo dan más que ánimos, incluso hacienda personal, a los
“profetas y sacerdotes tautológicos” que andan por nuestras tierras presentando
toda clase de parabienes divinos, aún hoy día.
Uno menos cabe
restar de este grupo que vivió de la religión y
no desde ella. Todos, al menos una gran mayoría, ha
oído hablar alguna vez de él. Se llamaba Clemente Domínguez
Gómez, en el mundo real y mortal, claro, porque en
ese otro mundo imaginado por su mente “escacharrada” y propiciado
por su avidez, sin más límites que los marcados por
la propia esclavitud al vicio, en este su nombre era
“papa Gregorio XVII”. Clemente alias Gregorio XVII murió, no
sabemos las causas, el pasado 22 de marzo, a los
59 años, en la pedanía de Utrera conocida como El
Palmar de Troya, en tierras sevillanas.
La mayoría de las agencias
y medios de comunicación se han hecho eco de su
fallecimiento y con él han vuelto a presentar su pobre
obra, paupérrima se entiende en sentido espiritual, religioso, humano, que
no crematístico, de bienes, aunque últimamente, al parecer, éstos escaseaban
tanto al interior de su llamada “Iglesia cristiana palmariana” que
se vio obligado ha hacer abstinencia carnal, vender las joyas
de su “Virgen” y a renunciar al milagro divino de
recuperar la vista, tras serle privado de ella en fatal
accidente automovilístico, como si el Señor Dios respondiera más y
mejor a la llamada de uno de sus hijos por
el hecho de tener cuatro duros más que nadie en
los bolsillos o en las cuentas bancarias paradisíacas. En fin,
esta manera de pensar la teología sucede cuando creamos un
dios a nuestra imagen y semejanza y lo destinamos a
nuestro exclusivo servicio para beneficio propio. Igualmente cuando nosotros mismos
nos endiosamos y elevamos a un rango humano o espiritual
que en absoluto nos corresponde, característica muy particular de los
llamados grupos sectarios: el fundador o líder mantiene una dirección
extrema, autoritaria y que crea dependencia en los seguidores hasta
límites que cercenan tanto la ley como la libertad personal
y la salud.
Me sirve para ilustrar esta tiranía sectaria
de liderazgo y la locura que genera, el diálogo que
se entabla en la película de F. Coppola, “Apocalipsis News”,
entre el General que le asigna al Capitán protagonista la
misión de buscar y aniquilar al Coronel Walter Kurtz, perdido
en la jungla camboyana, y que sirve también para describir
uno de los aspectos de la personalidad de Clemente, la
sectaria, a la vez que refleja con claridad lo que
sucede al interior del alma humana, atrapada entre imposibles y
contradicciones: “ahora se ha pasado a Camboya (se refiere al
Coronel Kurtz) con ese ejército montaraz suyo que adora al
hombre como a un dios… en esta guerra las cosas
se enredan como cerezas: poder, ideales, vieja moralidad, imperativos militares.
Pero allí, junto a los nativos, debe ser una tentación
sentirse dios; porque hay un conflicto en cada corazón humano,
entre lo racional y lo irracional, entre el bien y
el mal, y el bien no siempre triunfa. A veces
el lado oscuro se impone se impone a lo que
Lincon llamó el ángel bueno de nuestra naturaleza. Todo hombre
tiene su límite de resistencia. Usted y yo también. El
Coronel llegó al suyo y evidentemente se ha vuelto loco”.
Pero estas páginas de InfoEkumene no pretenden ser ningún potro
de tortura ni calvario, ni tan siquiera para Clemente Domínguez,
pues no es nuestro estilo ni nos embargan otros sentimientos
que los que nos enseñó el Maestro: siempre atentos (de
diálogo) y amables (de amor) con nuestro prójimo (el otro,
el que es distinto de nosotros), que es la mejor
imagen de Dios, como la Tierra es su mejor catedral.
Eso no es óbice para ocultar la verdad de su
vida como falsario religioso, y también como errado espiritual.
Pero aún siendo su vida un auténtico y gran esperpento
merece todo nuestro respeto porque le asiste la dignidad humana,
porque no nos toca a nosotros condenar sino consolar, porque,
en palabras de Gandhi, “todos los hombres son mis hermanos”,
y en sentido cristiano porque por todo hombre sin excepciones
ha dado su Vida el Hijo de Dios, Jesucristo, que
habitó en medio de nosotros por amor no para condenarnos
sino para salvarnos.
Clemente Domínguez o Gregorio XVII, a parte de
querer intencionada y maliciosamente sacar provecho personal de la religión,
abusando de la buena fe de unos, de las ideas
exacerbadas de otros, de la inmadurez y debilidad de algunos
y del afán miraculoso de muchos, era un hombre el
mismo enfermo, débil, errado. Sí, Clemente, tal vez ahora, tras
tu propia subida a Jerusalén, hayas descubierto que cuatro muros
y doce torres por muy altas que sean no hace
una Iglesia; que supuestas apariciones, signos religiosos visibles y ostentosos,
con ropajes y pompa de tiempos eclesiásticos pasados, ni estruendosos
tratamientos reverenciales y señales por muy beatíficas que sean, no
constituyen la Iglesia, sino más bien una realidad humana
que no transparenta a esa otra realidad espiritual, numinosa, que
no podemos domeñar para nuestro beneficio personal. La Iglesia no
es un negocio, aunque éste se presente como espiritual, sino
un pobre instrumento de servicio, de compasión, de consuelo, de
oración profunda y sentida, de ayuda en búsqueda de la
Verdad y la Vida en la que somos y estamos,
pero de la que en absoluto somos propietarios. La Iglesia
como negocio es en todo caso el contrato de Dios
con el hombre por el que le ofrece salvación, liberación
y plenitud a cambio de cumplir una cláusula tan sencilla
como importante, imprescindible e imperativa para la humanidad: “amar a
Dios y al prójimo”. Eso es también la Iglesia: un
camino de amor a Dios y a los hermanos, a
los iguales y a los desiguales, a los próximos y
a los alejados, a los buenos y a los malos.
Cierto,
si hubieras pensado y sentido que lo importante no es
la estructura y la organización idéntica y al estilo del
mundo, sino la sencillez de la sal y la transparencia
de la luz, entonces te habrías colocado como persona y
como creyente al servicio de los otros sin servirte de
los otros, y tu existencia hubiera discurrido por otros derroteros
distintos y distantes de ese otro de charanga y engaño
que has transitado con pie ligero y alegre.
Seguramente que
tus varios centenares de religiosos, curas y monjas de todos
los continentes te estén llorando, algunos de ellos incluso al
mismo tiempo pensando en tomarte el relevo en esta gran
murga, y que no pocos te envíen a los infiernos
con sus personales padecimientos por tu causa. Seguramente que elevan
rezos repetitivos y cansinos para que “la predicación engañosa de
Satanás” no te aparte de tu ascenso seguro al Cielo
prometido de Cristo.
A nosotros, desde aquí, solamente nos resta
desearte la paz y el amor del Señor, a quien
tú utilizaste sin importarte el daño que le hacías con
tu comportamiento humano y religioso, al tiempo que presentar, a
modo de “Estudio”, la mala obra que edificaste no en
la roca sólida y gratuita de Dios, sino en la
ciénaga de tus propias mentiras y debilidades.
Iglesia Cristiana
Palmariana (Orden de los Carmelitas de la Santa Faz)
En 1968 empiezan a producirse en el pueblo sevillano de
El Palmar de Troya una serie de apariciones marianas, acompañadas
de supuestas curaciones milagrosas y fenómenos paranormales, por mediación de
unas niñas de la localidad, que atraería en peregrinación a
un buen número de personas desahuciadas, devotas o simplemente interesadas.
Entre las últimas se encuentran los futuros fundadores, Clemente Domínguez
y Manuel Alonso Corral, quienes acuden con el manifiesto propósito
de utilizar para propio provecho a la gente seducida y
fanática que acude al lugar de las apariciones en busca
de milagros. Clemente Domínguez, con sus pretendidas visiones, profecías y
estigmas, pronto desplazó a las niñas visionarias, quedando como único
vidente del Palmar. Así, “la histeria se transforma pronto en
fundación y surge la Orden de los Carmelitas de la
Santa Faz. Los tradicionalistas españoles del obispo cismático Marcel Lefevbre
buscan refugio allí y Clemente piensa que ha llegado el
momento de dar un salto de calidad”[3].
La censura de
la Iglesia católica no se hizo esperar ante el grave
cúmulo de histerismo colectivo, con supuestos prodigios excepcionales y la
evidente utilización crematística del fenómeno. La reacción de Clemente Domínguez
y Manuel Alonso es la desobediencia al fundar la Orden
(1974). Junto a otros correligionarios, aprovechó la estancia en España
del obispo vietnamita exiliado Ngo Dinh Tlmc, para hacerse ordenar
sacerdotes y más tarde obispos, ordenaciones que no serán oficialmente
reconocidas por la Congregación para la Doctrina de la Fe
de la Curia Vaticana, y por lo que serán excomulgados.
Con la ordenación a su vez de sacerdotes y obispos,
el nombramiento de cardenales y la autoprocIamación de Clemente Domínguez
como papa -Gregorio XVII-, se organiza esta formación a modo
de “iglesia”, extendiéndose en numerosas ramificaciones por varios países europeos
y en especial americanos.
La legalización como entidad religiosa, con su
inscripción en el Registro Civil del Ministerio de Justicia, en
principio denegada por la Comisión Asesora de Libertad Religiosa, tuvo
una acogida desfavorable en nuestro país, no contemplándose en modo
alguno como fruto del ejercicio responsable de las libertades religiosas.
Un comentario publicado al respecto decía: «Si alguien ahora intenta
tomarse en serio la legalización palmariana, caería en un ridículo
error. A fin de cuentas estamos ante una ejemplar y
divertida historia de pícaros, si bien Clemente Domínguez es la
figura más importante que ha dado la inagotable cantera sevillana
del ramo y que ya Cervantes inmortalizó en sus novelas
ejemplares»[1].
Pedro Recio, por su parte, escribía en la revista católica
Vida Nueva lo siguiente: «La sentencia del Tribunal Supremo -sentencia
que nunca fue recurrida por la Iglesia católica en España-
legalizando la bufonada "religiosa" del Palmar de Troya, pone de
relieve la empanada mental que padecen algunos sectores de nuestra
sociedad. Porque una cosa es la libertad religiosa, que cualquier
persona sensata defenderá siempre como un derecho fundamental de todo
ciudadano, y otra, muy discutible, el cachondeo y la picaresca,
con todo lo que tiene de escándalo y escarnio para
los verdaderos sentimientos religiosos, del pseudo papa Clemente y toda
su cohorte de cardenales y obispillos: una ridícula parodia»[2].
Esta parodia
de la Iglesia, a la que tratan de imitar en
su jerarquía y estructura, siempre ha estado acompañada del escándalo
y la polémica más encendida. El esperpento fue tal que
incluso se llegó a hacer una película sobre el caso:
Manuel y Clemente, «una historia centrada en la vida de
algunos de estos profesionales de la magia y el misterio,
de la fe y el fanatismo». Primero fue el accidente
de tráfico que costó la vista a Clemente Domínguez. Más
tarde, en los años 1981 y 82, ocuparon las primeras
páginas de los medios de comunicación con pleno derecho. Clemente,
el fundador, acabó muy mal en la localidad de Alba
de Tormes, cuna de Sta. Teresa de Jesús, cuando se
encontraba con siete de sus acólitos en la iglesia donde
se guardaban los restos incorruptos de la santa, al vocear
que él era el verdadero Papa y que Juan Pablo
TI era la bestia anunciada por el Apocalipsis, al tiempo
que la emprendía con las mujeres que se encontraban en
el lugar, a las que calificó de rameras por ir
vestidas con pantalones. El suceso dio lugar a una grave
alteración del orden al tratar la vecindad de lincharlo, teniendo
que ser protegido por la fuerza pública. En diciembre de
1982 los periódicos se hacían eco de lo sucedido a
un joven cubano, novicio de la Orden, el cual se
había automutilado, produciéndose además heridas brutales en cuello y ojos
con el fin de «purgar sus pecados».
Clemente Domínguez, papa con
el título de Gregorio XV TI, restablece en su iglesia
el rito tridentino de la misa, nombra cardenales, ordena obispos
y eleva a los altares a una pléyade de personajes
históricos y curiosos, como es el caso de Francisco Franco,
José Antonio Primo de Rivera, Almirante Carrero Blanco, Don Pelayo,
Cristóbal Colón, Matusalén, José Alonso Corral, BIas Piñar, más de
trescientos mil. En el año 1980 impone el «credo palmariano»,
en donde se declara anatema a cuantos nieguen que su
contenido «es verdad revelada por Dios», así como otras peregrinas
profesiones de fe, como la que hace referencia a la
Virgen, en cuya «real y verdadera presencia» en la eucaristía
creen, y celebran el primer «santo Concilio», que recupera el
de Trento y rechaza el Vaticano n. El Concilio se
ratifica en el tradicionalismo considerando que todos los papas, desde
San Pedro, son antipapas. Declara además el dogma de que
Clemente morirá crucificado en Palestina, pero resucitará al tercer día,
volviendo a ser papa con el nombre de Pedro II,
el último papa.
Uno de sus últimos dogmas afirma que Jesús
fue concebido por la cabeza de la Virgen mediante la
acción del Espíritu Santo. La doctrina se centra en una
vuelta a las tradiciones más arcaicas de la Iglesia católica
con objeto de devolverle la identidad destruida, mediante un recuperar
hábitos, sotanas, lengua latina y una ideología religiosa de carácter
integrista y visceral anticomunismo. Los mensajes recibidos por Clemente Domínguez
reflejan lo anacrónico y ultraconservador de su pensamiento religioso e
ideología política: «Hijitos míos, en la última guerra española, yo
el apóstol Santiago, intervine de forma decisiva para la victoria
de los ejércitos nacionales... Es triste que hoy, en estos
tiempos, haya obispos que son sucesores míos que vayan contra
el hombre -Franco- que, portando la bandera de Cristo Rey,
restableció el culto divino en España»... «Combatid el marxismo con
el rezo del santo rosario, martillo de herejes. Hay naciones
que se liberaron del marxismo con el rezo público del
santo rosario... El rosario en vuestras manos y combatiréis todas
las herejías que reinan en la Iglesia y en el
mundo»[4].
Los adeptos se distribuyen en cenáculos, con delegaciones en EE.
UU., Canadá, México, Venezuela, Colombia, Argentina, Perú, Isla Martinica, Costa
Rica y varios centros en España, en especial en la
provincia de Sevilla, en donde pasan de cuatrocientos. La vida
al interior de la iglesia catedral comienza por la mañana
temprano con oraciones y cultos a «Ntra. Sra. del Palmar
Coronado», con interminables rosarios, misas y vigilias, que se prolongan
innecesariamente. Se dedica escaso tiempo a reparar las energías y
el sueño. Todo miembro tiene un cargo y una tarea
definida que cumplir. Además de contar con un papa, la
jerarquía se integra con cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas.
Publican una revista con el título Los Ecos del Palmar,
órgano que identifica a todos sus seguidores. También cuenta con
un Catecismo palmariano de grado elemental, que consideran “revelado por
Dios” (p. 208 del Catecismo palmariano). La situación financiera pasó
por una fuerte crisis en 1993, aunque todavía se le
supone un considerable y rico patrimonio, bienes que están todos
a nombre del cardenal secretario de Estado, Manuel Alonso Corral,
abogado y número dos de la Iglesia. La Iglesia palmariana
ha sido acusada de ser en realidad una tapadera de
negocios ilícitos.
En conclusión, «el mundo mágico y negro del Palmar,
carne de chiste, flor de herejía, cueva de truenos inquisitoriales,
refugio de fantasmas canonizados, espejo cóncavo del oscurantismo, estirpe de
Trento» 14, es, por desgracia, una de las escasas formaciones
sectarias de origen español, todavía mantenida no se sabe a
ciencia cierta por qué fuentes, y que se le supone
unos trescientos seguidores entre ellos sacerdotes, obispos, cardenales, religiosos y
monjas de su propia cosecha, incluso tal vez un segundo
nuevo papa en la persona de quien hasta la fecha
ha sido decisiva y de suma importancia, Manuel Alonso Corral,
secretario de estado y administrador de esta peculiar “iglesia”.
Autor:
Juan García Biedma
Fuente: InfoEkumene
NOTAS:
1. José
Manuel Vidal, “El extraño “pontificado” de un Papa de sainete”,
El Mundo, 23.03.05., Madrid.
2. Cf. Ecclesia, 2354, 16 enero 1988,
11.
3. Cf. Vida Nueva, 1616, 16 enero 1988,23.
4. Cf. Diario
16, 15 enero 1988, 11.
FUENTES:
César VIDAL MANZANARES, Diccionario de
sectas y ocultismo, Verbo Divino, Estella (Navarra), 1992, 21; 47;
60-61; 177-178;
Infosect, 1 mayo 1988; Juan BOSCH, Para conocer
las sectas, Verbo Divino, Estella (Navarra), 1993, 85-86;
Juan Emilio
BALLESTEROS, El Palmar de Troya ya es legal, Diario 16,
5 enero 1988, 10-11;
Julián GARCÍA HERNANDO, Pluralismo Religioso en
España, II. , 873-875;
F. CEBOLLA LÓPEZ, El vidente ciego.
Cisma sin teología en El Palmar de Troya, Gráficas Ayala,
Bilbao 1976;
J. GÓMEZ BURÓN y A. MARTÍN ALONSO, El
enigma de El Palmar de Troya, Ed. Personas, Barcelona 1976;
Catecismo palmariano de grado elemental, Sevilla 1992;
Manuel GUERRA, Los
nuevos movimientos religiosos (Las sectas) Rasgos comunes y diferenciales, EUNSA,
Pamplona 1993, 128-130;
Manuel GUERRA, Diccionario Enciclopédico de las Sectas,
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid 1998, 354-355., 128-130;
Ramón
VALLÉS CASAMAYOR, El cáncer del año 2000. Las sectas, Clie,
Tarrasa (Barcelona) 1989, 229-240;
Santiago S. TRAVER, Una Iglesia muy
particular, Diario 16, 19 diciembre 1982,36-37;
José Manuel VIDAL, El
extraño “pontificado” de un Papa de sainete, El Mundo, 23.03.05.,
Madrid.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR