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Autor: Sandra Orcí ¿Qué puedo hacer si ya es miembro de una secta?
Consejos para familiares y amistades de quien ha sido captado por una secta
¿Qué puedo hacer si ya es miembro de una secta?
Desafortunadamente muchas familias albergan en su seno a algún
miembro que ha sido captado o está bajo la dominación
de un grupo de características sectarias. Esta situación de convivencia
ciertamente no es sencilla tanto por razones internas como externas.
Desde
lo exterior hay una presión social que parte de la
visión oscura que los medios de comunicación y la sociedad
se han formado sobre estos grupos: lavado de cerebro, reducción
a la esclavitud, prostitución, drogas, abuso, manejo de grandes sumas
de dinero...
Ciertamente estos son aspectos no poco frecuentes en
muchos de estos grupos, pero no siempre se presentan todos
juntos y casi seguramente no es así en el caso
de nuestro familiar o amigo. Esta visión fuertemente negativa se
transforma en una carga de angustia, incertidumbre, temor e impotencia
que la familia o el grupo de amigos lucha por
sobrellevar tan gallardamente como pueden.
Desde el interior del núcleo familiar,
las actitudes y manifestaciones del miembro que se ha integrado
en un grupo de este tipo constituyen una fuente permanente
de cuestionamiento, conflicto y antagonismo. Muchas veces su actitud insistentemente
proselitista dificulta el trato personal y lleva a una sensación
de hastío que tampoco es buena.
¿Cuáles son los signos
que puede advertir la familia?
Aislamiento - Se advierte
fácilmente que este miembro vive aislado del resto de la
sociedad. Fuera del grupo no hay amigos, familiares, o compañeros
de trabajo. Poco a poco va depositando todas sus relaciones
dentro del círculo de la secta: amigos, noviazgo y/o familia.
Paralelamente toda referencia a la realidad se va trasladando al
grupo y sus líderes: decrece el interés por la lectura
de medios de comunicación ajenos al entorno, se descartan las
fuentes de información alternativas. Todo se recibe del grupo o
a través del mismo.
Consiguientemente, hay un
deterioro progresivo de las relaciones familiares y amistades hasta llegar
muchas veces a la ruptura total. Tanto el
rechazo de las nuevas ideas por parte de la familia
y amigos, como su actitud propagandística permanente contribuyen a un
enfriamiento de las relaciones hasta llegar, en muchos casos, a
una ruptura definitiva. En una primer etapa el adepto ha
procurado captar a sus familiares para incluirlos en su nuevo
grupo de pertenencia; cuando comienza a visualizar esto como imposible
por rechazo, desinterés o negación, comienza un proceso de distanciamiento
progresivo. Hay casos en los que se ha llegado al
abandono del cónyuge y los hijos.
Dificultades en
el trabajo y pérdida de interés laboral y profesional.
De la mano de una "nueva escala de valores" el
adepto afirma haber descubierto qué cosas son las "verdaderamente importantes",
es decir, el grupo y sus actividades. De este modo,
nuestro familiar comienza a mostrar un notable deterioro en su
contracción al trabajo pero por sobre todo en su preocupación
por el progreso y desarrollo profesional. Profesionales brillantes y con
una importante carrera la abandonan para ocuparse de los intereses
del grupo.
Pérdida de la libertad.
La familia y amigos pueden ver objetivamente cómo las opciones
personales son hechas en función de las elecciones o disposiciones
del grupo o sus líderes. El adepto ya no tiene
un criterio independiente, sino que en todo depende de las
opciones o necesidades del grupo.
¿Qué podemos
hacer?
El amor por nuestros seres queridos nos hace imposible mantenernos
callados ante todo este cambio.
¿Cómo puedo ayudarlo
entonces?
1. Poner todo el esfuerzo en mantener contacto con él.
Para esto todos los medios son buenos: conversaciones,
correspondencia, llamados telefónicos, visitas personales. Es importante que en todo
momento tenga presente que puede contar con nosotros.
2. Debemos tener
muy presente que nuestro familiar o amigo es víctima de
un proceso de manipulación psicológica, y que por lo tanto
su capacidad de razonamiento y de percepción de la
realidad están reducidas por el manejo del grupo.
3.
Buscar el consejo y asesoramiento de quienes tienen conocimiento
y experiencia en estos temas.
4. Tener mucha paciencia. No debemos ceder
a los impulsos, presiones o chantajes del grupo o de
nuestro familiar o amigo. No se oponga al grupo. Solo
procuremos que nuestro familiar no asuma un compromiso de
alto grado con la organización (bautismo, rito de iniciación u
otro semejante) . En general los grupos suelen aliviar su
presión sobre quienes después de un año no asumen un
compromiso estable, y es el momento en que nuestro amigo
comienza a tener cuestionamientos hacia la organización.
5. Desconfiar de
todo lo que nos dice: sus palabras y actitudes están
manejadas y condicionadas por el grupo. Por otro lado no
debemos ignorar que en el contexto de la psicología de
un grupo sectario todo medio es válido en orden a
su fin, incluso la mentira y el engaño.
6. /b>¡Cuidado! No
le entreguemos dinero. Generalmente todo el dinero va a parar
por una vía u otra al grupo: donaciones, diezmos, compra
de libros u otros elementos, recolección de fondos para causas
altruistas, etc.
7. No dejarnos atemorizar por el presunto "poder"
del grupo. Juegan muy bien el juego del engaño y
la intimidación. Sin embargo es preciso ser prudentes y actuar
con decisión.
8. Sin manifestar aprobación por las ideas o acciones
del grupo, es conveniente mantener una actitud de curiosidad
que nos permita mantenernos al tanto de lo que
acontece dentro del mismo. En esta línea, toda información publicación,
libro, etc. que podamos obtener es valioso. Pero tenga mucho
cuidado al momento de decidir acudir a alguna reunión o
presentación; si no está adecuadamente preparado es aconsejable no hacerlo.
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