La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: zenit | Fuente: zenit Cardenal Poupard: Las sectas, «desafío cultural» para la Iglesia en América Latina
Las sectas son el penúltimo eslabón de una cadena que termina en la indiferencia, y que, según Poupard, «inicia en la ausencia de una respuesta de parte de la experiencia religiosa al problema del sentido de la vida».
Cardenal Poupard: Las sectas, «desafío cultural» para la Iglesia en América Latina
RÍO DE JANEIRO, miércoles, 8 junio 2005 (ZENIT.org ).-
Las sectas son quizá el «desafío cultural» más importante que
enfrenta la Iglesia en América, constata el cardenal Paul Poupard,
presidente del Consejo Pontificio de la Cultura.
Su convicción se basa
en los informes de los obispos durante las visitas «ad
limina» y en las conclusiones del cuestionario sobre la increencia
que preparó la asamblea plenaria de ese Consejo vaticano en
marzo de 2004, a raíz de la correspondencia de intelectuales
y hombres de Iglesia.
Estas conclusiones las ilustró el purpurado francés
este martes en Río de Janeiro al inaugurar con una
conferencia el segundo Encuentro de Miembros y Consultores Americanos del
Consejo de la Cultura.
Las respuestas a las preguntas sobre el
estado de la fe y la increencia, reveló el cardenal,
«mostraban la disminución del ateísmo militante y teórico en la
misma medida que crece una "aconfesionalidad" o una forma "light"
de vida cristiana».
«Si en los años setenta y ochenta
el secularismo se expresó en algunos jóvenes como: "Cristo sí,
la Iglesia no"; hoy, una mentalidad invasora dice: "Dios quizá,
religión sí". Pero Dios personal no, sino una energía impersonal,
sensible, emotiva y confusa: sí».
Las sectas son el penúltimo eslabón
de una cadena que termina en la indiferencia, y que,
según Poupard, «inicia en la ausencia de una respuesta de
parte de la experiencia religiosa al problema del sentido de
la vida».
Este fenómeno, reconoció, se debe a «una búsqueda
compulsiva de la trascendencia, con los ojos de la emotividad
y el rechazo a cualquier autoridad que no se justifique
afectivamente cercana».
Según el representante vaticano, «las sectas evidencian la
necesidad de reconocer que muchos católicos no conocen el kerygma.
El primer contacto con el anuncio de Cristo Salvador, con
la gratuidad del amor y la trascendencia de Dios, desgraciadamente
no lo recibieron de los ministros de la Iglesia que
los bautizó».
«Muchos recibieron sólo imperativos, reglas, programas y compromisos
de acción, pero ignoraban el anuncio de la Salvación con
una fuerza convincente y un lenguaje concreto», constató.
«Pero, ¿qué
desea el hombre y la mujer de América en su
búsqueda de lo divino?», se preguntó.
Y respondió citando a Blaise
Pascal: «el error no seduce jamás los espíritus sino por
la parte de verdad que contiene».
«¿Por qué en el imaginario
colectivo hablar con pasión de Jesucristo es considerado rasgo de
las sectas, mientras que a la Iglesia se le observa
con una seriedad inquisidora y burocrática, no obstante que nuestra
pastoral en América sea de cercanía a los fieles?», siguió
interrogándose.
«¿La existencia de la sectas puede ser ocasión de renovación
pastoral?», insistió. «¿No será que se tiene hambre de un
lenguaje que sea intensamente mistérico y concreto, ya en nuestra
predicación, catequesis, y liturgia como en las actitudes de la
vida comunitaria?»
«En campo católico existen los movimientos y nuevas
comunidades eclesiales, ellos utilizan un lenguaje y una practica que
saca del letargo o alejamiento a miles de católicos paralizados
en su vida de fe», explicó.
«Su acento comunitario, su
fuerte identidad y pertenencia, su deseo de permanecer en la
comunión de fe, su despliegue pastoral, son una riqueza innegable»,
subrayó.
Según el cardenal, la cultura se transmite a través
de categorías históricas, que «conscientemente o no, respondan al deseo
de felicidad».
«Si no hablamos el lenguaje que el mundo
entiende permaneceremos encerrados en un ghetto académico, si no reconocemos
que el ser del hombre tiene una identidad metafísica precisa
quedaremos a la deriva del ateísmo práctico nihilista», advirtió.
Pero
ante «estos retos», aseguró, «no temamos». «La Belleza de Cristo
nos hace capaces no sólo de expresarnos en el lenguaje
de nuestros contemporáneos, sino de comunicar la vida indestructible que
el hombre anhela».
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR