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Autor: José María Baamonde | Fuente: Arbil Sanaciones, Posesiones y Exorcismos
Características y formas de captación de algunos movimientos
Sanaciones, Posesiones y Exorcismos
Sanaciones, Posesiones y Exorcismos en los Cultos Pentecostales y Afrobrasileños.
Las carácteristicas de estos movimientos, sus formas de captación,
su operativa y las consecuencias vitales para quienes entran en
ellos son explicados por una autoridad en la materia.
Al hablar
de pentecostales, especialmente en el marco hispanoamericano donde estos grupos
desarrollan características particulares (1), popularmente surgen imágenes bien definidas y
que suelen apuntar a una serie de fenómenos considerados, en
mayor o menor medida, relacionados con aspectos sobre o preternaturales.
Carismas extraordinarios, sanaciones portentosas y exorcismos, todos ellos en medio
de gritos jubilosos, en ocasiones desgarradores, convulsiones, desmayos, aplausos, abrazos,
golpes y sacudidas.
Estos son quizás, algunos de los aspectos que
más impresionan a la sociedad y que facilitan, en ocasiones,
la adhesión de personas a cultos de tipo pentecostal. Ello
también se ve favorecido, por el incremento de un pensamiento
o conciencia de tipo mágica en nuestra sociedad actual, al
que coadyuvan ciertas técnicas publicitarias, especialmente utilizadas en medios gráficos
y televisivos, como la denominada traslación pavloviana (2).
La comprensiva angustia
que provoca en el ser humano el enfrentamiento con el
misterio que implica la enfermedad, el dolor y la muerte,
hace que, amén de ejercer una disminución en las capacidades
de discernimiento, pensamiento lógico y análisis crítico, se busquen soluciones
rápidas, concretas y, en no pocos casos, de carácter mágicas.
Y es este el carácter que revisten en no pocas
circunstancias las afamadas sanaciones y exorcismos que, en medio de
un gran despliegue escenográfico, realizan diversos pastores de estos cultos
en toda América Latina.
Sin embargo, tales efectos no parecen responder
a algo mágico, misterioso, sobre o preternatural, sino más bien
a la consecuencia lógica de una técnica psicológica conocida como
Inducción a Crisis. Es decir, que responde a una técnica
que trata de lograr una crisis, un shock de tipo
histeriforme en uno o más sujetos.
Dicha técnica es utilizada por
diversos movimientos y, en forma preferencial, por parte de aquellos
que dicen realizar sanaciones y exorcismos (3).
En estos grupos
se observa frecuentemente que al hacer una imposición de manos
u otro ademán ya estipulado por parte del pastor o
quién dirige el culto, se registren desmayos o crisis convulsivas
en medio de fuertes y desgarradores gritos, o fenómenos de
trance diversos.
La forma de llevar a cabo una inducción a
crisis es relativamente sencilla, máxime si se cuenta con un
auditorio previamente preparado. Para ello, si bien pueden encontrarse variantes
entre los diversos movimientos, pueden observarse las siguientes fases:
Fase I:
Ofertando un Producto
Las amplias campañas publicitarias, tanto masivas como selectivas,
invitando a tales eventos, no dejan de resaltar que son
la respuesta a todos los problemas, cualquiera sea su índole
y, si bien como consecuencia de la predestinación calvinista se
incluye también el aspecto laboral, social y económico, apuntan especialmente
a cuestiones más existenciales como la enfermedad, el dolor y
la muerte.
En las campañas masivas no dejan de resaltar estos
aspectos, incluyéndose en algunas oportunidades, grabaciones donde se registrarían los
efectos de sanación o liberación demoníaca, causando gran impresión en
una sociedad que también se caracteriza por una muy pobre
formación en su propia religión católica.
Como se expresara párrafos atrás,
muchos de los asistentes van en busca de una respuesta
concreta y ansiosamente esperada: la sanación de una enfermedad personal
o de un ser querido, o la liberación de una
opresión de difusas características, teniendo como punto común ambas posibilidades,
el registro de un alto montante de angustia, muchas veces
flotante, y presta a revestir diversas causas que sean presentadas
como posible explicación.
Fase II: Preparación Ambiental
Al llegar al templo donde
se llevará a cabo el evento (o local, carpa, cine
o teatro que, generalmente, hace las veces del mismo), los
asistentes son recibidos de manera cordial, en ocasiones efusivamente, generando
un ámbito medianamente contenedor desde lo afectivo y logrando una
soltura consecuente en lo que hace a las emociones.
El
recibimiento y posterior acompañamiento se produce en medio de una
serie de consideraciones esperanzadoras, generalmente presentadas casi eufóricamente y que,
de alguna manera, ejerce un efecto de contagio.
Fase III: Los
Cánticos
Los encuentros suelen comenzar con melodías y cánticos por lo
común suaves al principio, y que progresivamente se tornan más
rítmicos, siendo el público incentivado a participar del mismo con
batir de palmas, movimientos pendulares en sintonía con la música
y la expresión intermitente y en voz alta, de Glorias
a Dios y Aleluyas.
En varias oportunidades se intercalan a los
cánticos, frases bíblicas donde se resalta el poder de Dios
y la no existencia de imposibles para Él, si el
que pide tiene la suficiente fe.
Habitualmente puede observarse incluso,
una presentación economicista de la cuestión, subvalorándose el sentido de
gratuidad en el don de Dios. Esto genera grandes expectativas
en el auditorio que, frente a una necesidad concreta y
en una búsqueda casi desesperada de una respuesta a sus
problemas, desea ardientemente contar con esa fe que solucionará sus
problemas.
No debe dejarse de tener en cuenta también, la
angustia que puede generar el pensamiento de que, si no
se lograra la fe suficiente para alcanzar la gracia esperada,
pueda continuar una situación que en lo cotidiano se percibe
como insostenible.
Fase IV: Los Testimonios
A la música y los cánticos
se intercalan una serie de testimonios efectuados por asistentes asiduos
que relatan experiencias personales y, en consecuencia, cargados de cierta
subjetividad.
El contenido de los testimonios se refiere, fundamentalmente a dos
aspectos. El primero de ellos, a gracias recibidas como la
sanación de una enfermedad, liberación demoníaca, vencimiento de adicciones varias
(tabáquicas, alcohólicas o químicas), al progreso económico o laboral, etc.;
mientras que las segundas atañen a la diversa variedad de
desgracias que acaecieron sobre la persona al quebrar alguna de
las normas del movimiento o al abandonar las prácticas que
propone el mismo.
De más está decir que dichas desgracias
también desaparecieron mágicamente luego del arrepentimiento del sujeto y su
retorno al grupo.
La insistencia de una entrega absoluta y sin
condiciones al grupo para que se mantenga el bien recibido
y no ser víctima de desgracias, va generando paulatinamente cierta
dependencia para con el movimiento que, con el transcurso del
tiempo, se irá incrementando.
Como refería al principio de este punto,
estas experiencias subjetivas por las que han atravesado, innegablemente de
buena fe, cuentan con una carga afectiva importante, lo que
provoca que sean manifestados muy emotivamente. Esto incrementa la sugestionabilidad
y conmueve de manera profunda al auditorio, pues tiene frente
a él pruebas vivas de lo que, en mayor o
menor medida, fueron ellos mismos a buscar.
Fase V: La Inducción
Contando
ya con el auditorio preparado, pues como se consignara, se
vino remarcando con anterioridad no sólo el poder innegable de
Dios a través del influenciador, sino también sobre la certeza
del cumplimiento de lo prometido y angustiosamente esperado, el pastor
comienza a predicar.
Si midiéramos en un gráfico la intensidad, volúmen
e inflexión de la voz del que implementa la técnica,
observaríamos los siguientes pasos:
A. El pastor comienza predicando en
un volúmen normal y medianamente calmo, desde un nivel 1.
B.
A poco de comenzar va aumentando el volúmen e inflexión
de la voz, hasta llegar a un nivel 4. Este
aumento en el volúmen e inflexión es una técnica básica
de oratoria que pretende, entre otros efectos, movilizar al auditorio.
Si el influenciador hablara en un tono monocorde, lograría un
efecto inverso casi hipnótico, de adormecimiento, también muchas veces utilizado.
En el ejemplo que estamos analizando se busca, con el
aumento de tensión en la voz del influenciador, un aumento
recíproco de tensión en el auditorio.
C. Al llegar a un
nivel 4 de tensión, el influenciador provoca una descarga de
la tensión acumulada en el auditorio. Esta descarga se lleva
a cabo generalmente, por medio de invocaciones como "¡Gloria a
Dios!", "¡Aleluya!" o "¡Amén!", que son repetidas por el auditorio.
Ahora bien, se observa que esta descarga es parcial y
que no llega a liberar toda la tensión acumulada en
el auditorio, sino que tan sólo la hace descender hasta
un nivel 3, quedando en consecuencia, una carga residual de
tensión.
D. Luego de la descarga el influenciador retoma el discurso,
pero ya no desde el nivel 1, como en el
principio, sino desde el nivel 3. A partir de allí,
vuelve a aumentar el volúmen e inflexión de la voz
hasta llegar a un nivel 6 y provoca otra descarga.
E. Esta y las sucesivas descargas, se caracterizarán por ser
más violentas y con un uso repetitivo de ciertos términos.
El "¡Aleluya!" es dicho con más fuerza, y el "¡Gloria!",
es manifestado repetidas veces e in crescendo. Si bien podríamos
decir que con los "Aleluyas" se descarga cierta tensión, Con
las repeticiones in crescendo, se genera un efecto multiplicador de
la misma, por lo que aumenta la carga residual de
tensión acumulada en el auditorio.
F. A partir de allí el
pastor prosigue aumentando la voz sucesivamente, hasta que la tensión
acumulada en el auditorio se hace prácticamente insoportable. Al tiempo
que va aumentando la tensión en el auditorio, el influenciador
desliza en medio de su discurso, ciertas palabras estímulo en
busca de reacciones específicas en alguno de los presentes (v.gr:
crisis de llanto, convulsiones musculares, etc.).
G. Estas reacciones son indicativas
de una descompensación psicofisiológica, producto de esta tensión acumulada que,
llegando a tal límite, necesita ser liberada violentamente y descargada
en forma de shock. Dicha liberación de tensión, suele llevarse
a cabo en medio de desmayos, fuertes gritos, manifestaciones grandilocuentes
y diversas formas de trance, no sólo del directamente afectado,
sino también del público que lo rodea, movilizados ambos por
las órdenes manifestadas por el pastor.
Fase VI: Retornando al Equilibrio
Luego
de la crisis el influenciador retoma el discurso de una
manera calma, pausada, retornando a un nivel 1.
El resto
de la tensión residual que absorbió el auditorio durante la
inducción pero que no llegó a provocarle una crisis, se
irá diluyendo paulatinamente a través de cánticos, movimientos del cuerpo
al compás de la música, exclamaciones varias, aplausos, etc., logrando
de esta manera una efectiva catarsis.
Los Efectos
El bombardeo sensitivo y
estimulación del auditorio, no sólo auditiva, sino también visual y
kinestésica, facilitan la inducción, a la vez que estimulan la
actividad parasimpática.
El estado dominante del sistema parasimpático inducido a
través de estas técnicas y que implican la desinhibición del
lóbulo temporal, facilitaría los estados de trance, los cuales a
su vez variarían según las pautas socioculturales del grupo, amén
de las pautas que deslizare el influenciador.
A su vez. la
descarga violenta y en forma de shock de la tensión
acumulada, provoca una gran cantidad de síntomas diversos, pero existen
dos que son especialmente importantes para tener en cuenta.
El primero
de ellos consiste en una especie de anestesia sensitiva a
nivel de corteza cerebral. Es decir que el sujeto afectado
de alguna enfermedad y que pasó por una inducción de
este tipo, si bien su afección continúa, tiende a desaparecer
la percepción consciente de la misma y su consecuente dolor.
Ello se observa más claramente en aquellas afecciones de orden
funcional o psicosomático donde, desaparece el síntoma por medio de
la sugestión, más no la causa de la disfunción, la
cual se manifestará con un síntoma de otro orden (4).
El
fenómeno de anestesia sensitiva se produce por un mecanismo especialmente
fisiológico, ya que durante la inducción se altera el funcionamiento
del sistema simpático y parasimpático y, al momento del shock,
también se produce una descarga brutal de diversos compuestos neuroquímicos,
como la endorfina, que reduce el dolor.
Este mecanismo fisiológico, a
su vez, se refuerza por otro psicológico, consistente en un
mecanismo de defensa de la integridad yoica. Es decir que,
si de alguna manera pudiéramos escuchar a nuestro inconsciente luego
de pasar por una experiencia tan traumática, le oiríamos decir
algo como "no pasé por toda esta tensión para seguir
igual.
Necesariamente no me debe doler más" o "... necesariamente
tengo que ser distinto". Es por ello que este fenómeno
es denominado, generalmente, como Sindrome Psicofisiológico de Anestesia.
El segundo efecto
que produce la inducción a crisis, consiste en un fuerte
estado confusional, por lo que el sujeto al salir del
shock, obnubila de manera notoria la capacidad de pensamiento lógico
y análisis crítico, aceptando fácilmente la consigna o explicación que
el influenciador realice de lo sucedido, sin casi ningún tipo
de censura. Es por esta razón que es tan frecuente
ver salir de estos cultos a personas, muy contentas y
convencidísimas de "que has sido liberadas de una posesión demoníaca".
El
Fenómeno de Incorporación o Posesión en los Cultos Afrobrasileños
Si bien
en los movimientos afrobrasileños (5) podemos observar ciertos elementos distintivos,
el mecanismo que hace posible el desarrollo del fenómeno de
incorporación o posesión por parte de las entidades que en
estos cultos denominan Orixás (6), es básicamente similar al que
hemos referido con anterioridad.
Lo que en los movimientos de tipo
pentecostal realiza el pastor o influenciador con la voz, se
efectúa en los movimientos afrobrasileños con la música.
Esta, fuertemente marcada
y con instrumentos de percusión, suele comenzar con ritmos lentos
y monótonos, facilitando la inducción al trance. También es frecuente
que dicha música vaya, progresivamente, acelerando su ritmo y aumentando
su volúmen generando, consecuentemente, un aumento de tensión en los
participantes.
Asimismo encontramos en estos movimientos ciertos elementos que, a diferencia
del caso de los pentecostales, son facilitadores en el proceso
de inducción, como ser el enrarecimiento del aire en general,
el consumo de tabaco a través de cigarros, la ingesta
de alcohol en cantidades considerables y el baile en círculos
que, aunados, favorecen la experimentación de estados alterados de conciencia
y trances de diversa profundidad que están relacionados más que
con la forma de inducción, por el condicionamiento de las
creencias religiosas del sujeto y por los hábitos adquiridos en
ejercicio inicial de tal facultad.
Otra diferencia que podemos encontrar entre
los movimientos pentecostales y los afrobrasileños, consiste en que en
estos últimos suele preceder al desmayo, un desdoblamiento de la
personalidad.
Es decir, el logro de cierta disociación de la
conciencia respecto del conjunto o de una parte de las
funciones que, habitualmente, se encuentran bajo el gobierno de esta:
los sentidos (vista, oído, tacto, etc.), la motricidad (movimiento de
los miembros y del habla), y la imaginación (eidética, kinestésica,
cenestésica, etc.).
Merced a este desdoblamiento aflora en el adepto su
subconsciente, y dice allí, llevarse a cabo el fenómeno de
posesión o incorporación por parte de los Orixás u otras
entidades del nutrido panteón de estos grupos.
Esta última diferencia
obedece, fundamentalmente, a la internalización por parte del sujeto que
pasa por tal experiencia, de los conceptos socioculturales y religiosos
que rodean a tales prácticas.
Estos conceptos internalizados son también
los que provocan marcadas diferencias observadas por diversos investigadores, en
lo que se refiere a la manifestación de la supuesta
entidad que incorporó al sujeto.
Ha llamado la atención de
algunos estudiosos cómo un mismo Orixá u otra entidad, manifestaba
comportamientos bien distintos según incorporara a un sujeto de uno
u otro terreiro (7) que, como se sabe, son autocéfalos
y consecuentemente pueden registrar grandes diferencias no sólo en lo
cultual, sino también en lo doctrinal.
De esta manera pudo
saberse que la diferencia de comportamientos de una supuestamente misma
entidad, no obedecía a lo presuntamente polifacética de la misma,
sino al preconcepto que de ella tuviera el sujeto que
se decía incorporado por la misma.
Aquí lo que se encuentra
a la orden del día es el fenómeno conocido clínicamente,
como personalización y que consiste en la aptitud de un
sujeto, bajo la influencia de la sugestión, de imitar personalidades
según lo preconcebido. Fenomenológicamente un estado de posesión o incorporación
tiene mucho en común con la epilepsia, con estados de
disociación histérica y con un estado hipnótico.
En ambos casos
se facilita la liberación de impulsos básicos, la liberación de
las presiones del super-ego, de inhibición y del sentimiento de
culpa, como así también en ambos se registra una amnesia
retrógrada.
El propio procedimiento llevaría a una satisfacción de las necesidades
narcicísticas y exhibicionistas. Por un momento, en el estado de
incorporación, el sujeto asume la estatura del temido y adorado
dios y, en su fantasía, ejerce un tremendo poder.
La similitud
no sólo de comportamientos, sino también de reacciones psicofisiológicas, apoya
la idea de que no haya distintos tipos de trance
(hipnótico, mediúmnico o espírita, parapsíquico, etc.), sino uno solo. Las
diferencias tan sólo la observaremos en el grado de profundidad
del mismo, y en las formas en que esta haya
sido inducido.
Estas similitudes, también, indicarían la inconveniencia de fomentar
estos estados alterados de conciencia, por el riesgo implícito de
generar serias perturbaciones psíquicas a raíz de personificaciones y automatismos
inconscientes que, en ciertos casos, asumirán el carácter de delirios
sistematizados (8).
NOTAS:
* El Lic. José María Baamonde es psicólogo y
creador de la Fundación SPES., primera institución argentina dedicada al
estudio interdisciplinario de los nuevos movimientos religiosos. Dicha institución dictará
próximamente por e-mail, un seminario auspiciado por el Arzobispado de
Buenos Aires, sobre "El Fenómeno de las Sectas y Nuevos
Movimientos Religiosos". Para mayor información, dirigirse a: josemariabaamonde@yahoo.es
(1) Con excepción
de Chile, donde el fenómeno registra sus particularidades, en el
resto de América Latina los grupos evangélicos de tipo pentecostal,
son los de mayor crecimiento en lo que respecta a
Nuevos Movimientos Religiosos. Sólo en Argentina el número de inscriptos
en el Registro de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores
y Culto, superan los 1500, habiendo muchos más que no
han formalizado aún la inscripción correspondiente.
Otros rasgos característicos de
la mayoría de estos grupos es el "autopastoreo" constante, de
allí entre otras razones, el por qué de su crecimiento
en progresión geométrica; un proselitismo compulsivo y actitudes fuertemente hostiles
para con la Iglesia Católica Apostólica Romana en general (Cfr.
entre otros, Doc. de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano (Puebla, 1979): nrs. 80 y 1108 a 1112; Doc.
de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Sto. Domingo,
1992), nrs. 26, 133, 140, 147 y 149.
(2) Es la
técnica más frecuente, consistente en el bombardeo constante y simultáneo
del producto a promocionar, junto a una imagen que apunte
a las motivaciones más arcaicas de la audiencia, logrando así
que se asocien y sinteticen las emociones producidas entre imagen
y producto.
(3) Uno de los casos más emblemáticos lo encontramos
en la Iglesia Universal del Reino de Dios, la cual
casi la totalidad de su proselitismo lo centra en estas
dos actividades. Cabe destacar que en los últimos meses y
raíz de diversos escándalos que han salido a la luz
respecto a este movimiento, diversos grupos pentecostales comenzaron a negarle
esta denominación al movimiento. Cosa habitual entre pentecostales cuando alguna
de sus comunidades "cae en desgracia".
(4) V.gr.: cefaleas, alergias, problemas
cardiorrespiratorios, gastritis, etc.
(5) V.gr.: Candomblé, Quimbanda, Umbanda, Pajelança, Batuque, Catimbó,
etc.
(6) Se denominan Orixás a una serie de entidades intermediarias
entre Dios y los hombres y que, teóricamente, tomarían posesión
del cuerpo de quien dirige el culto, como así también
de algunos de los participantes.
(7) Se denominan así en los
cultos Afrobrasileños, los templos o lugares de culto (muchas veces
consistente en sólo una habitación o patio de una casa
particular).
(8) Una de las consecuencias más habituales es la generación
de brotes esquizofrénicos de diversa intensidad, en asistentes a estos
cultos que cuenten con una subestructura psicótica.
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