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| Cesáreo de Nazianzo, Santo |
MédicoMartirologio Romano: En Nazianzo, de la región de Capadocia, san
Cesáreo, médico, hermano de san Gregorio Nazianceno (369).
Etimológicamente: Cesáreo =
Aquel con larga cabellera, es de origen latino. El hijo menor de Gregorio el Viejo, obispo
de Nacianzo, y su esposa Nonna, Cesáreo nació en la
villa familiar de Nacianzo. Su madre, su hermano Gregorio -el
famoso teólogo-, y su hermana Gorgona, son venerados como santos.
Cesáreo probablemente estudió en Cesarea Mazaca en Capadocia preparándose para
las escuelas de élite de Alejandría en Egipto; allí sus
estudios favoritos fueron geometría, astronomía y especialmente medicina. En esta
última ciencia destacó respecto a todo el resto de estudiantes.
Alrededor
de 355 llegó a la capital imperial, Constantinopla y ya
había ganado gran reputación por su habilidad médica, cuando su
hermano Gregorio, en dirección al hogar desde Atenas, apareció allí,
alrededor del año 358. Cesáreo sacrificó un puesto bien remunerado
y honorable para regresar con Gregorio junto a sus padres.
Pronto se demostró que la capital lo atraía profundamente, y
con el tiempo se convirtió en un eminente doctor en
la corte bizantina de Constancio II y, con gran pesar
por parte de su familia, de Juliano. Juliano fracasó en
sus esfuerzos por ganárselo para el brevemente restaurado paganismo. Cesáreo,
que apreciaba más su fe que el favor imperial, acabó
abandonando la corte, pero regresó a Constantinopla después de la
muerte de Juliano en 363.
Con el emperador Valente, Cesáreo fue
cuestor de Bitinia, un cargo que incluía tesorería y recolección
de impuestos. Después de escapar de un terremoto que sacudió
Nicea (11 de octubre de 368), San Basilio le escribió,
rogándole que dejara su posición política y la abandonara para
seguir una vida religiosa. Sin embargo, Cesáreo resultó muerto
repentinamente por la extensión de la plaga que siguió al
terremoto, poco después de haber recibido el bautismo, que él,
como muchos otros de la época, había demorado hasta el
final de su vida. Después de su muerte, su gran
patrimonio fue rápidamente saqueado por sirvientes y acreedores. Su
hermano Gregorio insistió en que lo que quedara de la
finca se distribuyera entre los pobres y los parientes que
quedaban vivos. Sus restos fueron enterrados en Nacianzo, donde su
hermano pronunció la oración fúnebre en presencia de sus padres.
En la oración «Oh, su hermano: san Cesáreo», Gregorio retrata
a su hermano como un modelo cristiano y asceta, proporcionando
la principal fuente de detalles de su vida y estableciendo
las bases para su eventual canonización.
Su moderno biógrafo, John McGuckin
sostiene que mientras Cesáreo y su hermano Gregorio estaban muy
próximos, tenían caracteres muy diferentes. Mientras Gregorio perseguía una vida
religiosa, su hermano, más vivaz y sociable, estaba muy cómodo
en el mundo de la política bizantina. Los dos eran
figuras complementarias; Gregorio se fiaba de su hermano para que
le guiase a través de las tribulaciones, mientras que Cesáreo
animó los intereses literarios y retóricos de su hermano.
La afirmación
de que este Cesáreo era el mismo que Cesáreo, Prefecto
de Constantinopla, que en 365 fue enviado a prisión por
Procopio, se basa en una suposición que hizo Jacques Godefroy
(1587-1652), el editor del Código Teodosiano (Lyon, 1665), y no
en ningún fundamento histórico sólido.
Los cuatro Diálogos de 197 preguntas
y respuestas que tradicionalmente se atribuyen a Cesáreo y que
pueden encontrarse en Migne, Patrologia Graeca, XXXVIII, 851-1190, difícilmente pueden
provenir de su pluma, debido a su naturaleza, contenidos y
anacronismos. En general se supone que son espurias. |
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