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| Fuente: ACIprensa.com
Jenaro Sánchez Delgadillo, Santo |
| Sacerdote y Mártir, 17 de enero |
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| Jenaro Sánchez Delgadillo, Santo |
Sacerdote y MártirMartirologio Romano: En la ciudad de Tocolatlán, en
México, san Jenaro Sánchez Delgadillo, presbítero, mártir durante la persecución
mexicana (1927).
Fecha de canonización: 21 de mayo de 2000
por el Papa Juan Pablo II. Nació el 19 de septiembre de 1886 en Agualele, población
cercana a Zapopan, Jalisco. Sus padres fueron Cristóbal Sánchez y
Julia Delgadillo, de condición humilde y cristianos observantes, que en
el pueblo gozaban de estima por ser personas muy buenas.
Jenaro llegó a Tamazulita en el año de 1923, acompañado
de sus padres. En este lugar ejerció su ministerio hasta
su martirio, en enero de 1927.
Ante la persecución desatada
por el gobierno de Calles, especialmente contra los sacerdotes, el
Padre Jenaro sintió en su corazón la imposibilidad de desempeñar
convenientemente su ministerio, y lloró cuando se dio orden de
cerrar los templos.
Desde antes de llegar a Tamazulita había
sentido ya el primer impacto de la persecución cuando fue
encarcelado por leer en el templo parroquial de Zacoalco, Jalisco,
la carta pastoral de su obispo, Monseñor Francisco Orozco y
Jiménez.
La carta era una protesta del prelado por los
artículos persecutorios que contra la Iglesia y sus ministros contenía
la Constitución de 1917.
Al suspenderse el culto público el
P. Jenaro tuvo que ejercer su ministerio sacerdotal a escondidas.
En varias ocasiones comentó con algunos de ellos: "En esta
persecución van a morir muchos sacerdotes y tal vez yo
sea uno de los primeros". Y así fue.
El 17
de enero de 1927 el P. Jenaro andaba en el
campo con un grupo de vecinos. Al regresar al rancho,
el Padre y sus acompañantes se dieron cuenta que unos
soldados los andaban buscando. Al llegar al rancho el sacerdote
fue apresado y llevado a Tecolotlán.
El jefe de los
soldados, mandó soltar a todos menos al sacerdote, a quien
le pusieron una reata al cuello. El P. Jenaro dijo:
"Bueno, paisanos, me van a colgar; yo los perdono y
que mi Padre Dios también los perdone, y siempre ¡Qué
viva Cristo Rey!".
Luego los soldados jalaron de la reata
con violencia de manera que la cabeza del Padre Jenaro
pegó contra la rama del mezquite donde habían colgado la
soga. Así duró el cuerpo hasta la madrugada y antes
de que amaneciera volvieron los soldados, le dieron un balazo
en el hombro izquierdo, lo bajaron y ya estando en
el suelo el cadáver, un soldado le dio un bayonetazo
que casi lo traspasó.
Cerca de las once de la
mañana dieron aviso a la madre del sacerdote y doña
Julia llegó y abrazó el cadáver de su hijo y,
colocándolo sobre sus rodillas, lloró amargamente.
La noticia de la
muerte movió a los habitantes de los alrededores a trasladarse
en masa a Tecolotlán. Al ver tal cantidad de gente
las autoridades temieron una reacción violenta de la muchedumbre, por
lo que ordenaron la inmediata sepultura del P. Jenaro.
Su
recuerdo y testimonio quedó grabado en la memoria de la
Iglesia de México y los fieles no dejaron de invocar
su intercesión.
El Papa Juan Pablo II lo canonizó junto
a otros 24 mártires méxicanos en el Jubileo
del año 2000, el 21 de mayo. |
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